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Efectos, trucos y un río de chocolate verdadero
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Al borde de lo real, en el límite de lo fantástico. El supervisor de efectos especiales de "Charlie y la fábrica de chocolate", Nick Davis, dio la pauta del impactante trabajo visual que llevó la fantasía literaria de Roald Dahl a la película que soñó Tim Burton. "Cuando llegamos al límite de lo que podíamos hacer físicamente es cuando tomó las riendas el mundo digital", dijo. Y sí, cuando ya estamos acostumbrados a que la tecnología pinte los escenarios más imposibles, es para festejar cuando la inventiva, el trabajo y el dinero se juntan para construir decorados reales, tal como se hacía en las superproducciones de la época dorada de Hollywood.
- Una ciudad set . En los estudios Pinewood, de Londres, se filmó, por ejemplo, casi toda la saga de "James Bond". Pero la magnitud del set de "Charlie y la fábrica de chocolate" copó todos los espacios. "Está más allá de cualquier cosa que jamás haya hecho para el cine anteriormente", comentó Alex Mc Dowell, diseñador de producción de esta película que, según él, supera a la terminal del aeropuerto que construyó para la de Steven Spielberg, "La terminal".
- La casa de Charlie y la fábrica de Willy Wonka . La casa del chico pobre no es de utilería: se inclina hacia la izquierda como en la película, tiene un agujero en el techo y está fabricada con ladrillos ennegrecidos. Pero la imponente fábrica del millonario empresario mide sólo 5, 25 metros. Sólo la entrada a la fábrica (con rejas de hierro macizo gigantes) se construyó a escala real, a unos metros de allí.
- Un río y una cascada de chocolate . ¡Sí! ¡Es de verdad! "La directiva más importante que Burton dio sobre el río fue ésta: «Hacelo lo suficientemente bueno para que uno se lo quiera comer». Y fue así como tratamos de hacerlo: lo más rico posible", contó Joss Williams, otro supervisor de efectos. La idea de elaborar el chocolate en una fábrica y transportarlo hasta el lugar de filmación en un camión cisterna se dejó de lado, ya que se hubiesen necesitado 40 camiones. Entonces decidieron fabricar y almacenar el chocolate en los mismísimos estudios Pinewood, con una mezcladora industrial de pasta dentífrica que puede mezclar 12 toneladas por vez. No dieron a conocer la receta. Quien sí la probó fue el "redondo" actor Philip Wiegratz, que tuvo que flotar en chocolate derretido.
- Los Oompa Loompa . En realidad, todo ese ejército de hombrecitos pequeños, artísticos y experimentados obreros de la fábrica de Willy Wonka, fueron sacados del prototipo del actor Deep Roy (que perfectamente podría ser parodiado por el Mini de "Indomables"). "Cuando me propuso este papel estaba contentísimo -dijo-. Pero había una trampa. Cuando Tim mencionó la idea por primera vez, dijo: «Sólo habrá un Oompa Loompa y serás vos. Vamos a crear cientos de réplicas de tu persona». Entonces yo pensé que él tal vez haría unas cinco tomas. Pero cuando volví a verlo a Tim en Londres, esas cinco tomas habían pasado a ser diecinueve. Pero al final no me importó trabajar de más", dijo el actor que ya había actuado en "El planeta de los simios" y "El gran pez".
- Ardillas trabajadoras . En la "Habitación de las nueces" de la fábrica de chocolate trabajan unas ardillas muy eficientes que pelan las nueces y desechan las que parecen huecas. "¡Trabajamos con 40 ardillas que entrenamos durante 19 semanas!", explicó el productor Richard Zanuck, que no pudo decir lo mismo cuando produjo, en 1975, "Tiburón". "Entrenamos a 40 para las tomas de cerca; las 56 restantes se construyeron en base a ardillas computarizadas -contó uno de los entrenadores-. Fuimos paso a paso; cuando las ardillas se sintieron cómodas, les presentamos la utilería: les enseñamos a agarrar una nuez y a meterla en un bol. Eso no es exactamente lo que hacen en la película, pero una vez que tuvieran la idea, podíamos cambiar el bol por una cinta transportadora movible. Y después lo hacían todo el tiempo. Pero no todas querían ser «seleccionadoras de nueces», entonces se las pasó a un segundo grupo, el de «ardillas entrenadas para correr por el suelo hacia la pequeña y soberbia Veruca»".
Por Lorena García




