
El amor, cuestión de vida o muerte
Reese Witherspoon habla de "Como si fuera cierto" y su creciente carrera actoral
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LOS ANGELES (Page Up/The New York Times News Service).- Reese Witherspoon tuvo que llegar al cielo para apreciar en plenitud lo que significa estar viva en este mundo. Así dice haberse sentido después de interpretar a la víctima de un accidente automovilístico en "Como si fuera cierto" ("Just Like Heaven"). Durante el rodaje de este film (que se estrenará en la Argentina pasado mañana), la cotizada actriz de "Legalmente rubia" dice que pensó mucho acerca del futuro de su propia familia.
"Definitivamente tomé conciencia de lo mucho que amo a mis hijos y todo lo que hay que considerar, pensando en ellos, en el caso de alguna tragedia terrible e inesperada. Lo que me parece más importante es lograr que sus vidas estén seguras aun en el caso de que uno no esté allí", dice la actriz, de 29 años y madre de dos chicos.
En esta película dirigida por Mark Waters ("Un viernes de locos", "Chicas pesadas"), Witherspoon interpreta a la víctima de un accidente de auto cuyo espíritu regresa al departamento de San Francisco en el que habitaba, donde ahora vive un arquitecto solitario (Mark Ruffalo). "Hay en esta película algo de «Extraña pareja» y un poquito de «Ghost, la sombra de un amor», con un sorprendente giro al final sobre el que espero que el público no diga nada hasta que la película termine. Hay un costado espiritual muy fuerte, pero también tiene muchos momentos divertidos", explica Witherspoon en uno de los salones del hotel Beverly Wilshire, de Beverly Hills.
"El mayor desafío de esta película tuvo que ver con los efectos especiales -agrega-, que me hacen aparecer y desaparecer de escena. Mark y yo filmamos en forma separada las escenas en las que aparezco como espíritu, por eso dedicamos mucho tiempo a mirarnos el uno al otro a través del monitor."
La siguiente película de Witherspoon, "Johnny y June-Pasión y locura", ofrece un crudo contraste: con su blonda cabellera teñida ahora de negro, encarna a June Carter Cash, que permanece junto a su esposo Johnny (Joaquin Phoenix) mientras éste se enfrenta a su adicción a las drogas y al alcohol.
"Jamás había interpretado hasta ahora a una persona que realmente existió, y por eso estaba muy nerviosa. Además, admiro a June desde la adolescencia. Antes de empezar mi carrera personifiqué a la madre de June, Mama Maybelle, en una obra de teatro, por lo que siempre supe todo acerca de la familia Carter. Tengo un gran respeto hacia todos ellos, en especial hacia Johnny y June. Eran personas extraordinarias, muy espirituales y estimulantes", detalla.
Como Carter y Cash, Witherspoon y su esposo, Ryan Philippe, comparten carreras en el mundo del espectáculo y un matrimonio que parece siempre dispuesto a desafiar toda clase de rumores. "Es que no me gusta sentirme como si tuviera un matrimonio estilo Hollywood. Simplemente soy una persona casada como cualquier otra, que tiene altibajos, momentos buenos y momentos malos en su vida de pareja. Lo que creo es que todo matrimonio es un gran desafío y yo amo mucho a Ryan. Los dos trabajamos mucho para que nuestra relación sea buena porque estamos decididos a hacerla funcionar. Por supuesto, ayuda que cada uno esté loco por el otro", dice la actriz.
Witherspoon reconoce que una de las grandes diferencias entre ambos es que Philippe se muestra siempre menos cuerdo y razonable que ella. "Me tomo muy en serio cada cosa que hago, porque soy de las personas que siempre creyeron en las ventajas de tener una carrera larga. Parte de mis problemas responden a que no paro lo suficiente para relajarme. En ese sentido, Ryan es mucho mejor que yo", observa.
De todos modos, la actriz aclara que su reconocida dedicación a su carrera no la ayudó demasiado a identificarse con el papel que encarna en "Como si fuera cierto", una verdadera adicta al trabajo que queda agotada frente al desafío de convertirse en médica residente de la sala de guardia de un hospital de San Francisco.
Con dos hijos (Ava, de seis años, y Deacon, de dos), equilibrar la vida personal con los compromisos profesionales es una preocupación casi inevitable para Witherspoon. "Amo realmente mi trabajo, pero hay algo especial en jugar con los hijos o calmar sus lágrimas cada noche cuando la habitación está a oscuras que te lleva a entender cuál es el significado real de la vida", afirma.
Y al respecto reconoce que todos los desafíos que encaró en su vida empalidecieron en comparación con lo que significó para ella haberse convertido en madre. "En el momento en que nació mi primera hija sentí que me convertía en un ejemplo para alguien más. Es la responsabilidad más grande de mi vida y aumentar ese desafío cada día es lo que me ayuda a ubicarme en la vida y a tomar las decisiones adecuadas", explica.
También dice que considera muy seriamente las consecuencias de cada una de sus decisiones profesionales: "Es una suerte de prolongación natural del hecho de leer un guión y pensar «¿estará mi hijo en condiciones de ver algo así?». Tener esto en cuenta es muy importante cuando se hacen películas comerciales pensadas para un público muy amplio. Cuando uno hace una de esas películas que se ven con el balde de pochoclo en la mano hay que ser muy responsable con respecto a lo que se hace o lo que se muestra en la pantalla".





