El cine perdió a Anne Bancroft
"Ana de los milagros" y "El graduado" fueron sus papeles más recordados en el cine
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NUEVA YORK (AP).- Anne Bancroft, la gran intérprete que obtuvo el Oscar a la mejor actriz en 1962 como la maestra de Helen Keller en "Ana de los milagros" y ganó fama mundial como protagonista de la versión fílmica de "El graduado", falleció a los 73 años, víctima de un cáncer, en un hospital de esta ciudad, según informó el vocero de su esposo, el autor y director Mel Brooks.
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"No será la mujer más bella del mundo, pero por su rostro y sobre todo por sus grandes ojos negros pasan más emociones en diez segundos que sobre la cara de otras mujeres en diez años." Poco antes de que el director Arthur Penn pronunciase este inmejorable retrato, Anne Bancroft pensaba volver a las fuentes de su barrio neoyorquino natal, el Bronx, después de una primera y decepcionante incursión en el mundo del espectáculo a comienzos de la década de 1950. Se sentía ajena a ese universo glamoroso después de una serie de apariciones de escasa repercusión en sus primeras incursiones en la pantalla grande. Habían pasado seis años que no parecían esbozar progresos, pese a que la joven actriz contaba nada menos que con el padrinazgo del poderoso mandamás de Fox, Darryl Zanuck, quien la descubrió y le impuso su nombre artístico.
Hasta que uno de sus amigos más cercanos, el actor Richard Basehart, le sugirió tomar contacto con Penn y el productor Fred Coe, que por entonces andaban a la búsqueda de una actriz para protagonizar, en un escenario de Broadway, el papel femenino estelar de la obra "Dos en el subibaja".
Fue un hecho providencial, tanto como el reconocimiento posterior que Bancroft hizo hacia Penn como el hombre que marcó como ningún otro su carrera de actriz. A partir de allí, el nombre de Bancroft comenzó a estar en boca de todos y esa consagratoria aparición teatral abrió las puertas para su mejor regreso al cine. Con "Ana de los milagros", aquélla conmovedora interpretación de Anna Sullivan, la institutriz que contra viento y marea lograba que la ciega, sorda y muda Helen Keller lograra comunicarse con el mundo, Bancroft ganó el Oscar a la mejor actriz en 1962, cinco años después de que quiso dejar para siempre el lugar en donde alumbraba su verdadera vocación.
Para Ana María Louise Italiano, la tercera hija de un matrimonio de origen peninsular, el viaje que la llevó desde el suburbio neoyorquino en el que nació el 17 de septiembre de 1931 hasta su llegada a Hollywood, en 1951, fue la consecuencia de un espíritu rebelde y tenaz que más tarde, cuando ya era una actriz consagrada, hizo que fuera reconocida por muchos como "la Magnani del Bronx".
Años después, Bancroft se reconocía en aquéllos tiempos como una adolescente rebelde que cantaba y bailaba, alternaba con artistas, periodistas y allegados en fiestas y encuentros del ambiente que disfrutaba como pocos y obedecía -a veces a regañadientes- a los productores y agentes sólo porque pensaba que esa actitud la favorecería en su búsqueda de estrellato.
Pero, como dijimos, todo fue frustración hasta que Bancroft se cruzó con "Los tres ositos" (Penn, Coe y el autor William Gibson), artífices de "Ana de los milagros" y de los siguientes pasos de un camino que convirtió a la actriz que acaba de desaparecer en una de las figuras femeninas de más poderosa expresividad del cine y del teatro norteamericanos en las últimas décadas.
El cambio encarado por Bancroft en su carrera profesional fue contundente. Comenzó a tomar distancia del modelo de actriz que muchos imaginaron para ella en sus comienzos ("Querían explotar mi sex appeal y hacer de mí una falsa imitación de Marilyn Monroe, pero yo quería convertirme en actriz", llegó a afirmar), seleccionó con cuidado sus apariciones en el cine y acentuó sus rasgos rebeldes gracias al psicoanálisis, que, según propia confesión, le permitió divorciarse del excéntrico petrolero texano Martin May, su primer esposo, que dormía con un arma bajo la almohada.
En 1967, tres años después de su unión con quien sería su compañero definitivo en el arte y la vida, Mel Brooks, Bancroft vivió su segundo momento consagratorio con la inolvidable señora Robinson -la madura e insatisfecha mujer casada que seducía a un jovencísimo Dustin Hoffman- que compuso para "El graduado", dirigida por Mike Nichols.
Fue la segunda de las cuatro nominaciones a un premio de la Academia como mejor actriz de reparto para Bancroft, que siguió a "Esclava y seductora" (1965) y precedió a "Momento de decisión" (1978) y "Agnes de Dios" (1986). No ganó ninguna de ellas, pero sí acumuló con estos y muchos otros papeles de fuste (de "Almas desesperadas" a "El capricho de Stella" y de "Siete mujeres" a "El hombre elefante" y "El prisionero de la segunda avenida") un reconocimiento indiscutido por su extraordinaria versatilidad para moverse sin inconvenientes entre la comedia y el drama.
Activa hasta el final (se la vio hace poco en un capítulo de la serie "Curb Your Enthusiasm"), Bancroft dejó un legado fílmico en el que se mezclan calidez, temperamento y una extraordinaria comunicatividad.
Inseparables
- Anne Bancroft y Mel Brooks se conocieron en un set de televisión y se casaron en agosto de 1964. Protagonizó la remake que Brooks hizo del clásico de Lubitsch ("Soy o no soy") y recibió su influencia en su único trabajo como directora: "El gordito" (1980). "Cuando Mel le dijo a su madre judía que se casaría con una chica italiana, ella respondió: «Traémela a casa. Estaré en la cocina con mi cabeza dentro del horno»", recordó una vez.





