
El director del trabajo
Laurent Cantet, autor de "Recursos humanos", vuelve al tema laboral con "El empleo del tiempo"
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Cuando las luces de una sala del Abasto se apagaron, anteanoche, para dar comienzo a la proyección de "El empleo del tiempo", su director, el francés Laurent Cantet, permaneció al fondo, de pie. Tímidamente, desde un rincón, la visita más esperada del Buenos Aires IV Festival de Cine Independiente (que ganó en la segunda edición por su opera prima, "Recursos humanos") esperó hasta los créditos finales, y desde la oscuridad observó las reacciones del público, que al salir pasaba a su lado sin reconocerlo. A la mañana siguiente, en una entrevista con LA NACION, este realizador de 41 años volvió a sorprenderse por cierta comprensión universal del film, que ha conseguido que tanto un coreano como un argentino o un europeo hayan considerado la angustiosa conclusión de esa película sobre una persona frente al trabajo como un final feliz. "«¿Por qué ese final tan optimista?», me preguntaron aquí, como lo hicieron en muchos otros países.Y ya entendí por qué se llega a ese punto: hay una especie de religión del trabajo. Alguien que hoy encuentra un empleo es forzosamente un ganador. Pero la película justamente dice lo contrario. Para muchas personas, el trabajo no es más que una alienación. Y lo que le pasa finalmente a Vincent es casi un suicidio."
Padre e hijo
Después de haber explorado en su primera película las tensiones que surgen entre un padre obrero y un hijo que cubre un cargo ejecutivo en una fábrica en las afueras de París en medio de las negociaciones sindicales por la reducción de la jornada laboral, Cantet decidió continuar en "El empleo del tiempo" la pregunta que había dejado sin responder en "Recursos humanos": ¿cuál es tu lugar en el mundo? Y lo hizo a través del personaje de Vincent Renault (interpretado magníficamente por Aurélien Recoing), un hombre bastante integrado a la sociedad, que lleva una vida muy confortable junto a su familia. Pero, en realidad, no quiere trabajar, prefiere perderse por los caminos con su auto. Apenas es despedido de su trabajo, como no puede enfrentar la estructura social, no encuentra otra salida que inventarse ante los demás un nuevo trabajo, un cargo diplomático en Suiza, para la UN.
"Me interesó continuar esa idea de que el lugar parece no existir para Vincent. Pero ese deseo de no trabajar no es aceptado por el entorno. Eso lo impulsa a la mentira. He participado en muchísimos debates, tanto en Francia como en otros países, y me sorprende siempre cómo la gente se identifica con Vincent. Eso fue lo que buscamos: crear un personaje lo más trivial posible, no un psicópata o un asesino, sino alguien que pueda parecerse a nosotros."
La mentira en suspenso
La figura del trabajo como rector, una especie de "big brother", llevó a Cantet a enfrentar nuevamente, en su segunda película, al hijo con el padre. Detrás de un padre orgulloso por el supuesto ascenso laboral del hijo se encolumnan toda su familia, los compañeros de trabajo, los amigos. Esto lo obliga aún más a sostener el deseo de los otros. Al respecto, Cantet, explica: "El hecho de estar obligado a jugar un rol social es muy duro para todos. De hecho, lo es también para mí. Aun cuando he hecho una película que me gusta y quiero mucho, me veo obligado a parecer seguro de mí mismo al hablar. Y todo eso es como una violencia que uno se provoca, comparable a todas las otras violencias sociales que uno está obligado a asumir frente a la familia, la representación máxima. Yo pienso que la familia y el trabajo son dos estructuras que nos fabrican. Claro que con la familia es casi imposible pegar un portazo, porque hay un lazo afectivo que subsiste. Pero el trabajo es una molestia. Y, a la vez, confortable como estructura".
El director de "El empleo del tiempo" se inspiró en un caso real al escribir su película. "Una historia que ha avergonzado a toda Francia en los últimos años", dice. Es la de Jean-Claude Romand, un estudiante de medicina que a los 20 años reprobó el examen para pasar al tercer año de la carrera y no se lo dijo a nadie. "Mintió diciendo que sí había pasado y después siguió mintiendo al decir que seguía con sus estudios hasta llegar a inventarse un trabajo en la Organización Mundial de la Salud, en Suiza. Pero un día sintió que su mentira había sido descubierta y antes de soportar el juicio de quienes lo querían perdió la cabeza y mató a sus hijos, a su mujer y a sus padres. Fue juzgado y sentenciado a prisión perpetua, y ha intentado suicidarse. Sin juicio de valor, creo que en su mentira social había algo muy heroico. Digamos que fue un caso excepcional, pero ese costado no me interesaba para la película."
En el film, que tiene menos rasgos documentales que "Recursos humanos", las mentiras de Vincent van sosteniendo el suspenso. Por momentos las similaridades con "Harry, un amigo que te quiere bien", de Dominik Möll, se hacen presentes. El espectador no sabe hasta dónde llegará este mitómano. De hecho, Mšll es uno de los mejores amigos de Cantet y aparece en los créditos entre los agradecimientos.
"Decidí seguir la historia exclusivamente a través de Vincent -agrega Cantet-. Me gusta mucho esa escena en la kermese, cuando todos le preguntan por su nuevo trabajo y él se ve impulsado a lanzar la idea de que se trasladará a Suiza."
En "Recursos humanos" alternaron actores profesionales como Jalil Lespert y personas sin ninguna experiencia ante cámaras, pero sí en los personajes que interpretan, como sindicalistas, patrones y empleados. En "El empleo del tiempo" la complejidad del papel de Vincent requería de un actor profesional por lo cual recayó en el actor teatral Aurélien Recoing. En su rostro se condensan las máscaras de la tragedia y la comedia.
"Lo primero que le dije a Aurélien fue: "Imaginate que actuás con tu cara, y que el resto es un cuerpo que sigue la cara. Será tu cara la que hablará. Para eso trabajamos juntos durante ocho meses. Y él participó del casting para seleccionar a los otros actores, como Karin Viard. Ha tenido una generosidad completa. Ha estado conmigo todo el tiempo."
Laurent Cantet ha sido considerado el Ken Loach francés. Pero él no se considera militante de un cine de protesta. Es más: no sabe si su próximo film retomará el tema. Con respecto a la revalorización que el cine está haciendo de la cuestión del trabajo y el lugar que está ocupando el que muestra los efectos de la globalización, Cantet dice que en Francia "hubo un período, de fines de los años 70 a 1995, en el que la política no ha sido muy bien vista en las películas, sobre todo después del período militante de los años 70, y con la crisis en la recaudación. Se intentó ir hacia lo inverso, con películas muy escenarizadas, muy oníricas. Pero, de a poco, una nueva manera de pensar la política se impuso, más individual, más en primera persona. Y el cine la está reflejando, sin doctrinas y sin discursos".
Segunda vez
- “El empleo del tiempo” podrá volver a verse hoy, a las 16.30, en el Hoyts 6. La película será distribuida por Primer Plano Film Group, y su fecha aproximada de estreno en la Argentina está prevista para el 6 de junio.
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