Entre las consignas y el cine animado
Los premios principales fueron para Estados Unidos, Alemania y México
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GIFFONI VALLE PIANA.- Abel Ferrara faltó a la cita. El celebrado realizador de "Un maldito policía" debía venir al Festival de Giffoni para apadrinar a su asistente y coguionista, quien está a punto de iniciar su primer largometraje. El chico, el cortometrajista Tony D´Angelo, tiene 25 años y es hijo del cantautor napolitano Nino D´Angelo, muy popular aquí y amigo de Ferrara. A Tony lo presentó, en cambio, Claudio Gubitosi, el director del Festival, quien comprometió la participación de los niños jurados del GFF como protagonistas del film de D´Angelo, cuyo rodaje comenzará en octubre, en Nápoles.
Con el bisogno napolitano y el veterano Giuliano Gemma, otrora héroe de recordados spaghetti-westerns, concluyeron los encuentros y las exhibiciones del 35° Festival de Giffoni, en una edición con menos estrellas pero con propuestas fílmicas fuertes y significativos debates de las delegaciones internacionales (como el que sostuvieron adolescentes israelíes con chicos de Palestina, Libia y Túnez). En la noche de la clausura y en vista de los recientes atentados en Londres y en Egipto, doce jóvenes jurados de Irak, Palestina, Israel, Irán y -entre otros- Sudáfrica corearon en el escenario del anfiteatro la consigna "¡No queremos la guerra!".
A la hora de las elecciones, los 1500 chicos que integran los cuatro jurados emitieron su voto para decidir los vencedores. En la sección histórica, Liberi di volare (de 12 a 14 años) se impuso "Voces inocentes", del mexicano Luis Mandoki, sobre la guerra civil de El Salvador y, en segundo término, "En naranja", del holandés Joram Lursen, sobre un chico que quiere jugar en la selección de fútbol de su país. En el rubro Kidz (de 6 a 8 años), el film de animación "The Golden Blaze", de Brian Carson; en Primi Schermi (8 a 11 años) el premio fue para "Duma", sobre la relación de un chico y un leopardo, dirigido por el también estadounidense Carroll Ballard. En la sección Y-Gen (de 15 a 19 años) los votos fueron para "Napòla", del alemán Dennis Gansel, una peripecia juvenil durante la guerra en la Alemania nazi.
Como cierre se proyectó el más reciente film de Hayao Miyazaki, el maestro japonés del cine de animación: "El castillo errante de Howl", una aventura de alucinante diseño plástico, basada en la novela de la británica Diana Wynne Jones.
Otro napolitano
Un film italiano muy aclamado en Europa en la última temporada fue "Le conseguenze dell´amore" ("Las consecuencias del amor"), segundo aporte del napolitano Paolo Sorrentino luego de su consagratorio debut con "L´uomo in più", que en 2001 mereció un León de Plata en la Mostra de Venecia y, al año siguiente, un premio del jurado en el Bafici de Buenos Aires. "Le conseguenze..." se llevó cinco premios David di Donatello (el Oscar italiano).
Sorrentino tiene 35 años, la misma edad del festival al que este año se asomó por primera vez. Ya está preparando su tercer largometraje, "L´amico di famiglia", una historia sobre la usura, que rodará en Latina, una ciudad cercana a Roma. "Voy a incursionar en situaciones de comedia como para descansar", aclara, aludiendo a los densos climas que poblaron sus dos trabajos anteriores. En efecto, el protagonista de "Le conseguenze dell´amore" (interpretado por Tony Servillo) es un hombre sombrío, inextricable, que vive recluido en Suiza y mantiene extraños vínculos con la mafia, que desembocarán en situaciones insalvables.
-¿Hay puntos de contacto entre tus dos films?
-Hay una cuestión existencial en los caracteres. En los dos films, los personajes principales intentan vivir intensamente y no lo logran, sea por razones internas o por cuestiones que vienen del mundo exterior.
-En "Le conseguenze?" alguien dice "La realidad es aburrida". ¿Lo creés vos también?
-No lo he pensado, pero sí, lo creo. Para armar la misteriosa historia de Titta Di Girolamo, el personaje que compone Servillo, hubo un exhaustivo trabajo de investigación sobre los mecanismos de la mafia en el sur de Italia y su relación con instituciones de Suiza, pero se ve que tanto dato de la realidad me debe haber aburrido porque después me largué a construir situaciones totalmente ficcionales.
-¿Qué gravitación tuvieron en tu carrera los premios que recibiste en el Bafici en 2002?
-Más que los premios, que son fugaces, significó mucho para mi estar en esa ciudad apasionante, vivir la experiencia de esos días en Buenos Aires, más allá del Festival. Había protestas en las calles por los cierres de bancos. Y, por otro lado, una ciudad tan poblada, gente con ganas de vivir a pesar de la crisis.
-¿Qué legado recibiste de la generación que te precedió, la de los posmorettianos, que comenzaron a filmar en los 90?
-Yo aprendí mucho de Antonio Capuano, con quien debuté en los 90 como guionista. Pero Capuano es de una generación anterior y hace un cine más napolitano. Yo creía que en Nápoles se podía hacer el cine que uno quería, sin tantos condicionamientos como los que filman en Roma. No era tan así. De todas maneras, el mundo de la generación posmorettiana que se impuso desde Roma no me interesaba tanto: había un exceso de minimalismo. Creo que mi generación, la de Vincenzo Marra, Emanuele Crialese, Carmine Garrone, es mucho más abierta.
-¿Qué film te hubiera gustado dirigir o escribir ?
-"Chinatown", de Polanski, que tiene un guión perfecto. Y dirigir "Había una vez en América". Sergio Leone era un maestro.





