"Escape al paraíso", una huida del infierno
El jueves se estrenará en la Argentina el film de Nino Jacusso
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La promoción de la película suiza "Escape al paraíso", que ya fue estrenada también en España y se verá desde el jueves en la Argentina, llega con una leyenda que genera cierta curiosidad: "A real acting movie". En realidad, se trata de una ficción que apenas roza el registro documental sobre una familia de origen kurdo que escapa a Suiza. Allí pide asilo político, por lo que tiene que someterse a extremos trámites de aceptación. Las estadísticas dicen que nueve de cada diez personas que piden asilo político en Suiza son rechazadas tras un intimidante interrogatorio.
Experiencia de vida
Los protagonistas del film "Escape al paraíso" (que ganó en 2001 el premio Fipresci en San Sebastián, y el de mejor actor para Düzgün Ayhan) son turcos que han pasado por esa experiencia y que, de cierta forma, decidieron interpretar sus propias historias de vida. "En los centros de refugiados suizos hay gente que puede llegar a esperar tres años hasta conseguir la entrevista para ser aceptada como refugiada en el país. Mientras tanto no puede hacer otra cosa que esperar, ni siquiera puede trabajar", contó, en diálogo telefónico con LA NACION, el realizador Nino Jacusso, hijo de campesinos italianos que se instalaron en Suiza después de la guerra.
Así fue como un amigo de Jacusso que trabajaba en un centro de refugiados propuso armar un grupo de teatro a unos cuantos de ellos que estaban esperando por su entrevista. "Allí conocí a los protagonistas de mi película", agregó el director.
Hacer ficción con personajes que se interpretan a sí mismos es algo que ya han experimentado en forma muy lograda realizadores como el británico Ken Loach o el iraní Abbas Kiarostami, entre otros. El italiano Nino Jacusso dice que optó por esa forma de trabajo porque "no quería engañar al espectador. A mí me interesan las películas que analizan aspectos de nuestra vida social. Es una forma de volver al neorrealismo italiano, a los films de Fellini, Visconti, Passolini, De Sica... Entonces creo que seriamente debemos volver a nuestras raíces y hacer películas, pero en forma dramática, no en el formato documental. Y para ello intenté llevar personas reales, sonidos reales a la pantalla. Cuando aparece un policía en el film es verdadero, la mujer que interroga al jefe de la familia kurda hace ese mismo trabajo en Suiza y el exiliado ya pasó por esa experiencia de ser interrogado. No tengo nada en contra de los actores. Pero bien sabemos que un actor que va a llorar es un actor que va a llorar. Pero distinto es cuando ves llorar a la mujer que interpreta a la madre en esta familia kurda (Fidan Firat), porque ella sabe realmente por qué llora".
En realidad, no se llega al paraíso al ser aceptado como refugiado en Suiza. De hecho, los medios españoles dieron cuenta de lo que le sucedió a Düzgün Ayhan (el jefe de la familia en el film), que no pudo asistir a tiempo al Festival de Cine en Bilbao al ser detenido en Francia por tener pasaporte de refugiado de Suiza. Y después de esa experiencia prefirió no viajar a San Sebastián a retirar su premio como mejor actor de la muestra competitiva española.
Frente al establishment
"Escape al paraíso" es el tercer film de ficción de Nino Jacusso, después de uno sobre una rebelión de alumnos en una escuela suiza y otro sobre la mafia suiza. Si bien Jacusso se siente movilizado por las difíciles realidades que se confrontan en su país de adopción, su relación con el establishment suizo es confusa y tal vez hasta ambigua. De hecho, obtuvo un 70 por ciento de la financiación del gobierno de ese país para filmar "Escape al paraíso". "Es que es muy difícil conseguir financiación para una película aquí, aunque se trate de uno de los países más ricos de Europa -explica-. Como no podés vivir haciendo películas de ficción cada cuatro años tenés que vivir ese tiempo intermedio haciendo publicidad, TV o trabajando para Información Profesional, que realizan videos educativos para los colegios. En Suiza no hay industria de cine y la gente de dinero no está interesada en la cultura. Las fundaciones te dan maníes. Los canales de TV o tienen miedo de contar ciertas historias o te dicen que no les interesan determinadas historias porque piensan que al público no va a interesarle.Y el gobierno está tratando de hacer algo por el cine de aquí."
Sin censura
-Al comienzo, su película parece querer exponer una crítica al sistema suizo de aceptación de los refugiados. Sin embargo, al final parecería querer agradecerle a ese mismo sistema. ¿Qué influencia tuvo el gobierno en este film?
-Nunca el gobierno suizo quiso influir en la película. La comisión que trabaja para el gobierno, la Film Fondation, conocía la historia desde el comienzo. Se jugó con las cartas sobre la mesa. Pero nunca me pidieron que modificara nada ni me impidieron que funcionarios actuaran en el film. Ellos aportaron cerca del 70 por ciento de la financiación en esta película, que fue de muy bajo presupuesto.
-¿Y no cree que usted termina adoptando la famosa neutralidad suiza?
-No, porque siempre la filmé desde el punto de vista de la familia kurda. No estoy para nada de acuerdo con el sistema suizo porque dan muy pocas chances a la gente para que pueda permanecer en el país. Y no cambié una línea. Pero odio las películas que generan desesperación al salir del cine, la idea de que nada cambiará. Yo creo en eso de que es bueno ir con el público al infierno, pero no dejarlo en él. Creo que debemos darle al público algo de esperanza. Sin embargo, creo que la película es triste.
-En la película los refugiados se sienten tan inseguros frente a sus propias historias que deciden comprar otras biografías. ¿Existen en la realidad esas organizaciones clandestinas?
-Sí, son muy lucrativas. El problema de estas organizaciones es que una historia la venden cien veces. Los funcionarios de Berna reconocen ya ciertas historias y de este modo también, de qué organización vienen. Pero no sólo sucede en Suiza. Y la gente se siente muy atemorizada. Un amigo te dice una cosa, otro te dice algo diferente. Todos parecen más inteligentes y la gente, desconcertada, siente que no sabe nada y se pregunta: "¿Quién soy yo?" Como no pueden volver a su país están tan desesperados que son capaces de hacer cualquier cosa por ser aceptados.
-¿Lo mismo le sucedió a Düzgün?
-Sí, él escapó de Turquía hace 8 años. Y le resultó muy difícil ser aceptado como refugiado en este país. Ha tenido que comprar todo tipo de cosas para hacer su historia creíble. Y después de que le dieron el permiso trajo a sus hijos a Suiza.
-¿Dónde está el paraíso para usted?
-Todos sabemos que en Europa Suiza es como el sueño americano. Siendo un país tan rico mucha gente sueña con esa imagen del paraíso. Para mí el paraíso era mi pequeño pueblo en Sicilia y fue un shock llegar aquí a los cinco años. Pero para mis padres no. Quienes son pobres y se sienten desesperados creen que en esos lugares no serán jamás pobres ni sufrirán la desesperación. Y es mentira.





