
Georgiana, la duquesa que quería vivir
En La duquesa, Keira Knightley interpreta a una de las más escandalosas aristócratas del siglo XXVIII, un antepasado de Lady Di que se involucró en la política y fue la gran celebridad de su época
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Más escandalosa que Sarah Ferguson, más rebelde que el príncipe Harry y casi tan adorada como su madre, Lady Di, Georgiana, la duquesa de Devonshire, se anticipó dos siglos a la obsesión del público por las bellas y los bellos aristócratas. La historia de esta pobre niña rica casada a los 16 años con uno de los nobles más poderosos de Inglaterra es el centro de La duquesa, el film que llega pasado mañana a la cartelera local. Interpretada por Keira Knightley, una experta en películas de época -además de las tres entregas de Piratas del Caribe hizo El rey Arturo y Orgullo y prejuicio-, la duquesa tuvo una vida que desde el siglo XVIII en adelante fascinó a muchos. Entre ellos, a artistas como el pintor Thomas Gainsborough, que realizó su retrato en 1787, y al autor teatral Richard Brinsley Sheridan, un integrante permanente de su círculo de amistades que decidió contar detalles de su matrimonio de conveniencia lleno de inconvenientes en la obra The School for Scandal.
Para el público actual, al menos así lo pensaron los productores de la película, el atractivo de la historia de Georgiana va más allá de su conducta escandalosa, de su participación en la elección del primer ministro mucho tiempo antes de que existiera el sufragio femenino y de la leyenda que dice que consiguió los votos para su candidato a cambio de besos. Así, una de las frases con las que se promocionó este film -dirigido por Saul Dibb-, y la biografía en la que está basado, decía algo así como que había tres personas en su matrimonio, una cita directa a la declaración que hizo a la BBC Lady Di después de su separación del príncipe Carlos, en referencia a la relación del heredero al trono de Gran Bretaña con Camilla, duquesa de Cornwall, antes conocida como Camilla Parker Bowles.
Claro que la infidelidad de sus nobles esposos no es lo único que Georgina y Diana tenían en común. De hecho, hasta compartían el apellido de solteras. Lady Di era descendiente del hermano de la duquesa de Devonshire, nacida Georgiana Spencer. Ambas mujeres comenzaron sus matrimonios, dicen, como un par de novias inocentes enamoradas de sus mucho mayores maridos que pronto demostraron estar interesados en otras cosas y personas, además de verlas sólo como las madres de sus herederos.
Juegos de poder
En La duquesa se muestra entre bellos escenarios y aún más bellos trajes cómo Georgiana evolucionó de confiada ingenua a mujer de mundo gracias a los constantes desprecios de su marido, interpretado por Ralph Fiennes, que no sólo le es infiel sino que sostiene durante años un romance con su mejor amiga, lady Elizabeth Foster (Hayley Atwell, de El sueño de Cassandra ). Luego de producir los necesarios vástagos para asegurar la descendencia de su título -primero fue madre de dos nenas, una circunstancia que la volvió objeto de burla y chismes-, Georgiana intensificó su presencia pública transformándose en una de las primeras aristócratas en ser ícono de la moda de su época. Era amiga de María Antonieta, con la que se dice intercambiaba ideas sobre trajes y zapatos, además de una presencia constante en los salones de juego para grandes apostadores. De hecho, al momento de su muerte, a los 48 años, estaba profundamente endeudada a pesar de que su marido y su padre pertenecían a dos de las familias más ricas de Gran Bretaña. Claro que el escándalo más grande que la duquesa protagonizó fue su casi divorcio del duque. Es que más allá de las infidelidades e hijos ilegítimos de su marido, Georgiana también sostuvo su propio romance extramatrimonial. En el centro de la vida social londinense, la bella duquesa conoció al conde Charles Grey, un prominente político que años más tarde se convertiría en primer ministro (ver aparte).
Casado y padre de once hijos, Grey, interpretado aquí por Dominic Cooper ( Mamma Mia! ), quedó fascinado con la inteligencia y la rebeldía de Georgiana y hasta tuvo una hija con ella, que provocó el exilio francés de la pobre niña rica que nació en una época en que semejante indiscreción era castigada y silenciada, pero que al mismo tiempo la convirtió en la primera chica mala adorada por el pueblo británico, que muchos años después amó a su mucho más dulce pariente, Lady Di.
Amores a la hora del té
- Aunque se conozca poco y nada sobre la historia de la aristocracia británica, a cualquiera que haya tomado un buen té inglés le suena el nombre de Earl Grey. Mezcla de té negro saborizado con aceite de bergamota, este blend fue bautizado en honorde aquel Charles Grey que aparece retratado en La duquesa . La leyenda cuenta que cuando Grey era primer ministro la receta de esta particular infusión le fue regalada por un amigo chino que conocía la afición del político por la bebida. Varios siglos más tarde, no son muchos los que conocen la conexión entre el amante de Georgiana Devonshire y uno de los tipos de té más populares del mundo, pero la mayoría ha tomado una taza con la bebida que lo inmortalizó.
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