
Gran thriller con fuerte elenco
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"Tribunal en fuga" ("Runaway Jury", Estados Unidos/2003). Dirección: Gary Fleder. Con John Cusack, Gene Hackman, Dustin Hoffman, Rachel Weisz, Bruce Davison, Nora Dunn y Bruce McGill. Guión: Brian Koppelman, David Levien, Rick Cleveland y Matthew Chapman, basado en la novela de John Grisham. Fotografía: Robert Elswit. Edición: William Steinkamp. Música: Christopher Young. Diseño de producción: Nelson Coates. Presentada por 20th Century Fox de Argentina. Duración: 127 minutos. Para mayores de 13 años
Nuestra opinión: muy bueno
Las batallas judiciales de seres anónimos contra las grandes corporaciones (con énfasis en las "políticamente incorrectas", como son las tabacaleras o las que arrojan desechos contaminantes) parecen ya una constante en Hollywood, y la eficacia de esta clásica estructura quedó demostrada en exitosos thrillers recientes como "El informante" o "Erin Brockovich, una mujer audaz".
Dentro de ese universo de grandes contiendas tribunalicias, los best-sellers de John Grisham conquistaron a millones de lectores con su descripción de las miserias y los abusos del sistema judicial estadounidense y con su impiadosa crítica a esas tareas sucias que muchas veces cumplen los principales bufetes de abogados de ese país.
"Tribunal en fuga" es una de las más inteligentes y entretenidas transposiciones de la prosa de Grisham a la pantalla grande. Aun con importantes cambios respecto de la novela original, que se publicó en 1996 (el juicio era contra una empresa tabacalera y aquí se cambió por una fabricante de armas), la película de Gary Fleder combina con enorme solvencia una trama que desvela las manipulaciones que, tanto desde afuera como desde el propio interior del sistema, se hacen sobre los jurados que deben votar en juicios millonarios, con una mirada sobrecogedora respecto de los métodos de presión, de control, de espionaje y vigilancia sobre la sociedad, que convierte a este film -al igual que "Minority Report: sentencia previa"- en una suerte de continuación moderna de ese notable clásico sobre la paranoia urbana que fue "La conversación".
Fleder, un director impersonal que hasta ahora había construido discretos productos, como "Besos que matan", "Ni una palabra" o "Impostor", se luce aquí con un relato que sostiene el ritmo, el suspenso y la tensión emocional durante buena parte de las dos horas de relato y resuelve con ingenio y bastante credibilidad una compleja maraña de poderosísimos intereses en pugna, jurados que juegan a dos puntas, oscuras confabulaciones, actos de corrupción, sobornos y chantajes con protagonistas que no son lo que parecen (no se sabe hasta el final cuáles son sus motivaciones reales) en medio de un sistema en el que los valores se confunden con las convincentes razones del dinero y los ideales quedan sepultados ante el cinismo eficiente de los lobbystas.
Pero "Tribunal en fuga" no sería el sólido thriller que es sin su impresionante elenco: al esperado duelo entre dos gigantes del cine norteamericano como Dustin Hoffman y Gene Hackman, aquí reunidos por primera vez en sus dilatadas carreras y que tienen su escena clave conjunta a los 80 minutos de película, hay que sumarle la habitual categoría en el desconcertante papel protagónico de John Cusack (uno de los mejores actores de su generación), bien secundado por la bella intérprete inglesa Rachel Weisz ("La momia").
Habrá advertido el lector que no se ha anticipado una sola línea de una trama que se desata en los estrados judiciales luego de un breve prólogo que muestra la absurda matanza de once personas en una oficina. Es que ésta es una de esas películas que -más allá de algunos esquematismos (los fabricantes de armas son caricaturescos) y ciertas resoluciones convencionales- merecen ser disfrutadas sin conocer ninguno de sus secretos, con todos los sentidos atentos para descubrir las sucesivas sorpresas, vueltas de tuerca y revelaciones. Así, con el aditamento de las siempre embriagadoras locaciones que ofrece Nueva Orleans como fondo, "Tribunal en fuga" resulta un thriller apasionante amplificado por una impagable demostración de jerarquía actoral.






