
Hollywood quiere salvarse con Terminator
Rodeado de incógnitas, dudas y expectativas, el cuarto film de la serie llegará el jueves a la Argentina
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Como para darles la razón a quienes sostienen que el entretenimiento es el mejor remedio contra la crisis, Hollywood capea el clima recesivo que golpea a la economía norteamericana con cifras promisorias y perspectivas en la misma dirección para el verano boreal, su estación más lucrativa. Fueron muy buenos hasta aquí los números de X-Men Orígenes: Wolverine, Star Trek y Una noche en el museo 2, las tres primeras aristas de un cuadrado a punto de completarse en la Argentina con Terminator-La salvación , cuyo estreno anuncia Columbia para el próximo miércoles.
Aún registrando los números más flojos de todo el cuarteto -se estrenó el viernes 22 en Estados Unidos y quedó detrás de Una noche en el museo 2 -, también este regreso ha hecho su contribución para que los ejecutivos hollywoodenses se froten las manos satisfechos. En apenas dos semanas se recuperará en taquilla la mitad del costo de producción (unos 200 millones de dólares), cuando el film todavía no inició su recorrido internacional.
Si bien la frialdad de las cifras parece resolver a primera vista la ecuación en términos industriales a favor de esta secuela, el veredicto todavía no ha sido compartido del todo por críticos y fans, que hasta aquí se muestran divididos. Es que 2009 aparece como un año bisagra en la historia de Terminator, a un cuarto de siglo exacto de su primera y extraordinaria aparición.
Inquietantes preguntas
El film que consagró a James Cameron y le dio a Arnold Schwarzenegger el impulso definitivo a una carrera artística que ya se afirmaba gracias a Conan el bárbaro costó apenas seis millones de dólares y comenzó a crecer sin detenerse por su carácter de culto y por inquietantes preguntas planteadas allí sobre el futuro: ¿llegará un día en el que las máquinas dominarán a quienes las crearon? ¿Podrá el género humano en ese momento controlar el tiempo con el poder suficiente para viajar al pasado y anticiparse a ese riesgo potencial?
Estas cuestiones acompañaron durante el último cuarto de siglo la evolución de un fenómeno que ya ocupa un lugar preferencial en el mapa globalizado de la cultura popular. Terminator pasó a ser un producto altamente rentable, Schwarzenegger convirtió a su cyborg de villano en héroe, las idas y venidas en el tiempo siguieron su curso, junto con nombres que ya son marcas registradas: John y Sarah Connor, Kyle Reese, Skynet, Cyberdyne.
Terminator viajó desde el altísimo vuelo de su segunda aventura ( El día del juicio , 1991) hasta la frustración de la tercera ( La rebelión de las máquinas , 2003). Ya sin el talento de James Cameron detrás de las cámaras, reemplazado por el impersonal Jonathan Mostow, Schwarzenegger cerró en este film su ciclo vital como actor y comenzó a dedicarse a tiempo completo a la actividad política.
Sin embargo, hay vida después de Cameron, de Arnold (el Governator sólo aparece en el nuevo film a través de efectos digitales) y del holocausto nuclear que sorprendió a los muy jóvenes John Connor y Kate Brewster dentro de un refugio al término del tercer film.
El film que estamos por conocer desconcertó desde el vamos a algunos incondicionales, sobre todo desde que un realizador de escasos antecedentes como McG fue convocado para dirigirlo. Joseph McGinty Nichol (así reza su documento de identidad) no hizo mucho más que un par de films de Los ángeles de Charlie, pero se empeñó en hacer de esta producción la obra de su vida. "Necesito probarme a mí mismo en esta película. Antes de llegar a ser Johnny Depp, él también tuvo que hacer cosas como la serie Comando especial ", reconoció el director al semanario Entertainment Weekly .
Mucho más difícil para McG que manejar un presupuesto de casi 200 millones de dólares y organizar una filmación de complejos ribetes en Nuevo México (donde se recrea el apocalíptico mundo de 2018, con visibles reminiscencias de Mad Max ) fue convencer a Christian Bale para personificar a John Connor en una adultez que lo muestra al frente de la activa resistencia contra el dominio de las máquinas controladas por Skynet.
El actor galés, tan famoso por el meticuloso método con el que prepara cada papel como por su temperamento imprevisible, se negó sistemáticamente desde el comienzo a la convocatoria de un director que parecía obsesionado con él. El actor estaba inmejorablemente ubicado en la industria y en la consideración general gracias a Batman, el caballero de la noche , y su natural desconfianza se potenciaba ante un rol de perspectivas inciertas como el que se le acababa de ofrecer.
Bale, una obsesión
En realidad, McG había pensado en Bale originalmente para interpretar a Marcus Wright, la única novedad auténtica en cuestión de nombres dentro de un relato con permanentes referencias y conexiones con los episodios previos. El enigmático Wright aparece al comienzo del film como un condenado a muerte en el pasado que encarna también una nueva vuelta en el largo juego de viajes en el tiempo que toda la saga Terminator propone: así lo vemos despertando en 2018 y en las puertas de una nueva misión, ahora junto a John Connor y a su padre, Kyle Reese, que en este film es un adolescente.
Finalmente, el papel de Wright quedó en manos de Sam Worthington, un actor australiano virtualmente desconocido hasta aquí fuera de su país, y que por rara curiosidad también será el protagonista del nuevo film de Cameron, el muy esperado Avatar.
Después de dar el visto bueno a la contratación de Worthington, Bale se hizo cargo de personificar a Connor luego de un largo trayecto de autoconvencimiento que incluyó charlas con el guionista Jonathan Nolan (hermano de Christopher, director de El caballero de la noche) y fuertes correcciones al guión original, en las que tuvo mucho que ver el cotizado Paul Haggis (ganador del Oscar por Vidas cruzadas ). Fiel a sus costumbres, se preparó para un exigente compromiso físico compartiendo adiestramiento militar con varios ex integrantes de fuerzas de elite.
Con Bryce Dallas Howard como Kate Brewster ocupando el lugar de Claire Danes (dueña del papel en Terminator 3 ), la atractiva y ascendente Moon Bloodgood y Helena Bonham Carter como principales figuras femeninas, McG llevó adelante lo que definió con sus palabras como un "film de guerra". Aunque la definición se tomó en sentido no sólo argumental si consideramos el ataque de furia que sufrió Bale durante el rodaje, episodio que dio la vuelta al mundo gracias a su difusión por Internet.
Realizada con la misma aleación de Transformers , Terminator-La salvación tiene una primera meta: aportar metálico a la causa de Hollywood. Después llegará el momento de ganarse a sus fans.
Reacciones
- En su peor momento como gobernador de California, Arnold Schwarzenegger se permitió el fin de semana pasado un momento de distensión con su familia. Lo hizo en el cine, y precisamente con Terminator-La salvación . Según los medios norteamericanos, tuvo palabras de elogio para el film, pero también se mostró algo decepcionado. "Cuando salíamos les pregunté a mis hijos si les había gustado la película. ¡Me dijeron que era la mejor de toda la serie de Terminator!", dijo con una sonrisa.
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