
Impacto mortal: tensión in crescendo y toques de humor negro para un tributo al cine catástrofe de los 70
Una emergencia aérea es el punto de partida para un film que trae tiburones, personajes arquetípicos y escenas no aptas para almas sensibles
4 minutos de lectura'

Impacto mortal (Deep Water, Estados Unidos/2026). Dirección: Renny Harlin. Guion: Pete Bridges, Shayne Armstrong, S.P. Krause, Damien Power. Fotografía: D.J. Stipsen. Música: Fernando Velázquez. Edición: Geoff Lamb. Elenco: Aaron Eckhart, Molly Belle Wright, Kate Fitzpatrick, Ben Kingsley, Angus Sampson, Lucy Barrett, Richard Crouchley, Wenhan Li, Rosie Simei Zhao, Nashi. Duración: 106 minutos. Calificación: Restringida para menores de 13 años. Distribuidora: Diamond Films. Nuestra opinión: buena.
El comienzo de Impacto mortal es el de cualquier película de cine catástrofe de las de antes. Un aeropuerto, breve presentación de una serie de personajes heterogéneos que van a subir a un mismo avión, y la esperable sensación de “tensa calma” que sobreviene en estos casos. Ben (Aaron Eckhart), primer oficial, se cruza con una nena asustada por ser su primer vuelo (Molly Belle Wright), y le dice: “Son más peligrosos los hipopótamos que los aviones”. Y listo, por si había alguna duda, quedó claro que nada puede salir bien.
Ya en vuelo llega lo esperado: un incendio en la bodega del avión, la imposibilidad de apagarlo, los controles que fallan, las turbinas que explotan y el avión que empieza a deshacerse. La única opción: intentar aterrizar en el mar que, para peor, está infestado de tiburones.
El director Renny Harlin tiene admiradores y detractores, pero nadie puede negar su habilidad para llevar a buen destino este tipo de propuestas. Impacto mortal tiene unos cuantos aciertos en este aspecto, aunque a primera vista parezca un cambalache entre la saga de Aeropuerto, Tiburón y algo de La aventura del Poseidón. La elección de títulos no es casual, porque las referencias son, a veces tan evidentes, que hasta se vuelven homenaje.

Harlin sabe que no se necesita mucha introducción, apenas la necesaria para que la platea no se confunda a un personaje con otro. Tampoco mucho viaje hasta que las cosas empiezan a salir mal. Por eso la película se preocupa por saltar directamente a la espectacularidad y el golpe de efecto. Una maestría técnica puesta al servicio del sadismo por ver golpes, sangre y muerte. El director no duda a la hora de mostrar todo tipo de escenas desagradables (se le escapan también algunas sensibleras), descarnadas y reales, sobre una tragedia aérea y sus consecuencias. Ayuda que el avión termina cayendo sobre un arrecife de coral, queda destrozado en varias partes, y la cantidad de sobrevivientes pase de más de 200 a una treintena.
La presentación del caos va de menor a mayor, con una cámara que es prácticamente un pasajero más. El resultado es un in crescendo que sostiene muy bien la tensión constante, hasta que aparece un nuevo peligro: los tiburones. Para entonces, cada pasajero está lo suficientemente definido, como para que uno se pueda imaginar quiénes van a llegar a buen puerto y quiénes van a terminar en el estómago de los escualos. Y lo más probable es que se acierte.

Esta claridad es también uno de los grandes problemas de Impacto mortal porque, al convertirse -casi- en un tributo al cine catástrofe de los años 70, la galería de personajes es bastante plana: los chicos angustiados, la anciana de buen corazón (excelente Kate Fitzpatrick), el egoísta e insoportable, pero necesario para que haya alguien a quien odiar, los enamorados, el que da la vida por los demás, el que se despide de su familia y el que los reencuentra triunfante.
Harlin, un realizador más cerca de la artesanía que de la IA, reivindica su pulso para la acción, y hasta se da gusto de coquetear con el humor negro en medio de la tensión. Esto, sumado a su condición de tributo, le da a Impacto mortal un toque distintivo en lo que puede ser una película de género sin sorpresas. Sin embargo, no parece ser esto el fin que motiva al film, sino que la propuesta está más cerca de invitar a sentarse y disfrutar del viejo cine catástrofe, con algo más de perversidad, evidente solidez y mucho sentido del entretenimiento.
1- 2
Tuta de Elía: estudió dos carreras de música en Berklee, egresó con honores y ahora cumple su sueño en Los Ángeles
3Así es la impactante participación de Helena Tuñón, la nieta de Moria Casán, en la serie de Netflix: “Es muy fuerte”
4Dolly Parton: la causa de su muerte, la canción que eligió para su funeral, un lecho de “algodón” y el pedido a sus fans
