
Intento prolijo y previsible
Dispar acercamiento biográfico a Beatrix Potter
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Miss Potter (Gran Bretaña/Estados Unidos/2006). Dirección: Chris Noonan. Con Renée Zellweger, Ewan McGregor, Emily Watson, Barbara Flynn, Bill Paterson, Matyelok Gibbs, Lloyd Owen, Anton Lesser, David Bamber. Guión: Richard Maltby Jr. Fotografía: Andrew Dunn. Música: Nigel Westlake. Edición: Robin Sales. Diseño de producción: Martin Childs. Producción hablada en inglés con subtítulos en castellano y presentada por UIP. Duración: 92 minutos.
Nuestra opinión: regular
Este acercamiento biográfico a la figura de la célebre escritora e ilustradora de cuentos infantiles Beatrix Potter es una película tan amable en su propuesta y prolija en su producción como previsible en su construcción narrativa y edulcorada en su resultado final.
Podía (debía) esperarse bastante más del regreso a la dirección del australiano Chris Noonan, once años después de su notable Babe, el chanchito valiente . Pero el encanto, la gracia y la ligereza de aquella fábula infantil han mutado aquí en una obra fría, didáctica y convencional.
La primera mitad del relato, que arranca en la aristocrática Londres de 1902, se sigue con bastante agrado en su tono digno de un cuento de hadas: vemos a Potter (Renée Zellweger) publicando su primer libro, enfrentando los dictados de sus rígidos padres, coqueteando con su editor, Norman Warne (Ewan McGregor), y haciéndose amiga de otra "solterona" (Emily Watson), mientras un puñado de flashbacks algo torpes reconstruyen algunas experiencias de su infancia que marcarían su carrera artística. El film, incluso, destila algunos momentos de humor y hasta se anima con varios pasajes de animación para describir la conexión de la heroína con sus dibujos.
Pero, poco a poco, Miss Potter -que nunca apuesta al riesgo ni se aparta de las convenciones del cine de qualité de época- se va tornando más artificial y anodina. Ni siquiera la explosión de una tragedia íntima genera en el espectador una sensación cercana a la emoción o una mayor empatía por la protagonista, a la que una Zellweger que parece estar luchando todo el tiempo con el acento británico propio de la clase alta de la época nunca alcanza a dotar del sentido heroico, épico que podría haber tenido.
El film se pierde, también, en los lugares comunes de la corrección política, ya que aborda con absoluta elementalidad el tema de las diferencias de clase (Potter era de una familia de la alta sociedad, mientras que Warne era un mero "comerciante") y apela a un discurso feminista y ecologista demasiado obvio, básico y superficial.
Más allá de las apuntadas carencias dramáticas (y de ciertos excesos gestuales) de Zellweger, el resto del elenco ofrece dignos trabajos, pero aquí es la figura de la "señorita" Potter la única capaz de sostener el interés por la narración. Técnicamente irreprochable, se extraña en esta biografía literaria demasiado derivativa de, por ejemplo, Las horas , el retrato de Virginia Woolf que le permitió a Nicole Kidman alzar su primer Oscar, algún atisbo de visceralidad, alguna forma de rebelión frente a los cánones de un cine ya demasiado visto y, por lo tanto, incapaz de sorprender.
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