
Irónica comedia sexual
Historia de amor sadomasoquista entre un jefe y su empleada
1 minuto de lectura'
"¿Quién dijo que el amor debe ser suave y tierno?" La pregunta eriza al espectador de la película "La secretaria" que, alerta, espera tal vez encontrar en esa historia de amor sadomasoquista una nueva entrega del más ácido y sórdido cine independiente norteamericano, como lo fue "Felicidad", de Todd Solondz.
Pero el espectador puede quedar un poco desconcertado ante la irónica comedia psicológica "La secretaria" (ganadora del Premio Especial del Jurado en Sundance) cuando deviene una love story de dos solitarios. Por eso su director, Steven Shainberg (neoyorquino, de 40 años, hijo de psiquiatras, egresado del American Film Institute), redobla la apuesta de su propia protagonista en el film con una nueva pregunta que formula en la charla con LA NACION: "¿Pero quién dijo que una película sobre una relación sadomasoquista tiene que ser terrorífica y horrible? Si se espera que la película vaya en esa dirección, estás equivocado".
"La secretaria" se basó sobre el cuento "Bad Behavior" (1988), de Mary Gaitskill, que tiene algunas reminiscencias de "La lección", la obra teatral de Eugene Ionesco en la que se plantean relaciones de poder entre un profesor y su alumna, un juego macabro que termina con la muerte. Pero el traslado al cine, protagonizado por el actor experto en personajes perversos James Spader ("Sexo, mentiras y video" y "Crash") y Maggie Gyllenhaal (nominada a un Globo de Oro), no es para temerle tanto más allá de las peculiaridades de la relación.
Por teléfono, el director se ríe a carcajadas cuando se insinúa que, como el señor E. Edward Grey, de "La secretaria", probablemente él también tenga un elegante manejo perverso del film. Después de su freudiana opera prima "Hit Me" (que se traduce "Golpéame", protagonizada por William H. Macy y Elias Koteas), Shainberg dice sin prurito que "La secretaria" "es una extensión de mi infancia". "Dirigir es como controlar. Pero una de las cosas que aprendí del cine es que un director no tiene realmente al público en la cabeza cuando realiza su película; sólo se tiene a sí mismo en mente. Entonces, trata de encontrar la manera de que el público vea las cosas que él ve."
-¿Por qué la historia de amor?
-Desde un inicio busqué contar una historia de amor sobre dos personas muy solas que buscan alguien a quien amar. Mi problema era que tenía la sensación de que la mayoría de las historias de amor ya se habían contado. Entonces decidí que la manera en la que se iban a enamorar los protagonistas de mi historia fuera inusual. De todos modos, hay diferencias con el cuento en el que está basado, en donde la vida de la protagonista está muy dañada por esa experiencia sadomasoquista con el abogado. Pero yo pensé que no necesariamente este tipo de relación tenía que ir en esa dirección como algo destructivo. Entonces tomé el tema central del cuento y decidí que la historia con el abogado fuera, contrariamente, liberadora, algo positivo para la protagonista.
-Lee sale de un psiquiátrico, pero sigue cortajeándose las piernas en la intimidad; consigue trabajo y tiene que cumplir con los deseos sádicos del jefe; luego los disfruta y hasta se enamora. ¿Cómo analiza los cambios del personaje?
-Sólo para orientar hacia dónde va la relación entre ellos hay un romance absoluto, pero al final es la audiencia la que tiene que preguntarse quién es ella y qué cosas cambiaron para los protagonistas, que experimentan profundas transformaciones. Afortunadamente, el final incita algunas preguntas, como: ¿qué se interpreta sobre la elección que Lee acaba de hacer cuando mira a cámara al final? Estará el espectador que seguramente va a esperar una solución fácil como saber qué es lo que pasará en la vida de esta secretaria. Creo que hay un cambio psicológico muy significativo en ella. El film es un complicado estudio psicológico de dos muy complicadas y atormentadas personas.
-Elige un medio tono para la comedia. ¿Fue motivo de análisis el cómo reírse de una relación sadomasoquista?
-Trabajando en el guión descubríamos cosas que nos hacían reír mucho, como el caso de las tramperas para ratones que el abogado guarda en su despacho y el hecho de que en su heladera sólo tuviera queso. Entonces recordé la experiencia de Stanley Kubrick en "Doctor Insólito", cuando trataba de hacer una película seria hasta que se dio cuenta de que tenía que ser una comedia. El hecho de que él estuviera habilitado para encontrar humor en esa película fue muy liberador para mí. Y el sadomasoquismo en el cine ha sido siempre pensado como un tema oscuro, repulsivo, terrorífico. La película no trata tampoco sobre sentir placer en una relación sadomasoquista, sino sobre descubrir emociones a las que, por ejemplo, ella no tenía acceso antes de conocerlo.
-Se dice que muchos actores rechazaron trabajar en su película. ¿Qué contestaban?
-Muchísimos dijeron que no porque estaban aterrorizados. Hoy los actores están sobremanejados pos una corte de gente como agentes, managers, publicistas, avisadores. Y muchos no entendieron de qué trataba la película. Básicamente, creo que los actores están aterrorizados de reflejar sus valores en el mercado.
-Finalmente optó por lo seguro: James Spader, el rey de los perversos. Aunque Maggie Gyllenhaal es la gran sorpresa...
-Sí, Spader ha interpretado a muchos perversos, pero es un actor que puede hacer cualquier papel. Y con Maggie trabajamos mucho, pero tiene la prestancia de Emily Watson en "Contra viento y marea".
-La película tiene un humor más europeo, ¿cuál fue la repercusión en los Estados Unidos?
-Es cierto que no es el tipo de humor con el cual el público norteamericano está acostumbrado a tratar. Aun así, no está vista como una película marginal porque recaudó 40 millones de dólares. Y ahora está teniendo un enorme éxito en el Reino Unido, lo cual me permitirá hacer mi próxima película. Estoy trabajando en mi próximo guión junto con Buck Henry, el guionista de "El graduado" y de "Todo por un sueño" y codirector con Warren Beatty de "El cielo puede esperar". Tratará sobre siete días en la vida de una pareja de los suburbios que está casada y explota en el curso de esa semana. Son dos personas tratando de ser honestas con el otro.





