Jason Bourne: el espía que volvió del olvido
Pasado mañana, se estrenará Bourne: el ultimátum, la tercera parte de la saga del agente amnésico
1 minuto de lectura'

Las iniciales son las mismas, pero detrás de ellas hay otro nombre y otro apellido. JB significa ahora Bourne, Jason Bourne, y no Bond, James Bond.
Matt Damon acaba de darles un golpe letal al orgullo británico y a la historia de los grandes agentes secretos del cine al afirmar, rotundamente, que Bond "es un imperialista y un misógino que mata gente y después se ríe de ello, se toma martinis y cuenta chistes". Lo dijo nada menos que en Londres, donde fue incluso más allá y remató, sin vueltas: "El personaje siempre estará anclado en los años sesenta y en los valores de los años sesenta. Bond es muy anacrónico para el mundo en que vivimos hoy".
Para estos tiempos está Bourne, el sagaz e implacable agente con destreza impar para eludir adversarios, infiltrarse en las filas enemigas, comunicarse en múltiples lenguas y cumplir las misiones encomendadas con eficacia quirúrgica. Pero el hombre enfrenta un dilema. "Siente remordimiento por sus acciones", confiesa Damon al hablar del personaje que lo llevó a la cima del prestigio y de la fama mundial luego de diez años de carrera cada vez más sólida y afirmada en Hollywood. "Además -remata-, Bourne es un monógamo serial, que sólo piensa en su pareja, pese a haberla perdido."
Desde su aparición en Identidad desconocida , de Doug Liman, a la que siguió la muy elogiada La supremacía de Bourne , de Paul Greengrass, quedó claro que la seña principal de identidad de nuestro héroe es precisamente la falta de identidad. Bourne sufre de amnesia, sufre al no contar con certezas sobre su pasado y esa incertidumbre repercute en su oscura y reservada actividad al servicio de la CIA.
Bourne: el ultimátum , que completa la trilogía concebida por Robert Ludlum, coloca al personaje al borde de las respuestas que lo desvelan, según se anticipa. La película, cuyo estreno en la Argentina anuncia UIP para pasado mañana, también fue dirigida por Greengrass, responsable de Vuelo 93 , considerada la mejor película hecha hasta el momento sobre los atentados del 11 de septiembre de 2001.
Aquí, de nuevo en el terreno del thriller político, Greengrass prosigue el camino de resignificación de las tramas ligadas a la violencia, al terrorismo y a las instituciones encargadas a priori de combatirlo impuesto por la caída de las Torres Gemelas. "Me gusta Bourne -afirmó hace un tiempo Damon-. Es una especie de outsider dispuesto a enfrentar a un sistema corrupto y es un hombre con muchísima integridad. Además, todas las películas de Bourne reflexionan sobre el tiempo en el que fueron hechas." Estas palabras son clave a la hora de entender la batalla personal que libra el protagonista en medio de un escenario donde instituciones como la CIA supuestamente llevan adelante otra clase de luchas.
Los funcionarios de la CIA que rodean a Bourne en este film tienen rostros muy reconocibles y familiares para el público y completan el reparto principal de este film: David Strathairn (el extraordinario actor de Buenas noches y buena suerte , de George Clooney), Scott Glenn, Joan Allen, Julia Stiles y Albert Finney.
"Quiero ser un buen ciudadano e involucrarme con el mundo que me rodea", señala Damon, que surgió una década atrás como el aniñado y casi ingenuo protagonista de Gerónimo , Rescatando al soldado Ryan y En busca del destino y, gracias a la sagaz carrera que lleva adelante, es el astro más rentable de Hollywood en la actualidad.
Por cada dólar que recibe Damon les garantiza a sus empleadores un ingreso de 29 dólares, sumando las boleterías de los cines y las ventas o alquileres de DVD en Estados Unidos. Es por eso que nadie duda en pagarle a Damon un salario que supera hoy los diez millones de dólares por película, y los productores saben que rendirá indistintamente en aventuras ligeras como Ahora son 13 y compromisos mucho más serios y complejos, como El buen pastor y Syriana .
Estos últimos títulos están más cerca de las inquietudes personales de Damon, que fuera de los sets cuida con celo y discreción su vida privada y su matrimonio con una argentina (ver recuadro), pero a la vez no duda al verter opiniones políticas que no pasan inadvertidas. De hecho, se puso al frente de acciones humanitarias para llamar la atención del mundo sobre la catástrofe que vive hoy la región africana de Darfur (en paralelo con Clooney, su gran amigo y compañero de juergas desde la pantalla en la serie iniciada con La gran estafa ) y criticar con dureza tanto la intervención norteamericana en Irak como el comportamiento del presidente George W. Bush.
Con el flamante título de actor más rentable de Hollywood, Damon se vislumbra en este sentido como heredero de Clint Eastwood, que fue dueño de esa suerte de título entre 1972 y 1993. "Si Paul Greengrass me dice dentro de diez años que le encontró la vuelta a Bourne para que vuelva a la pantalla, lo sigo sin dudar. Pero si hay una persona en el mundo con la que me gustaría trabajar, ése es Clint Eastwood. Como él, quisiera tener una carrera larga, y espero que sea brillante", confesó Damon.
Mientras tanto, el actor parece divertirse con frases muy serias terciando en la polémica que hoy divide a los británicos: ¿Bourne o Bond? Paul Greengrass ya tiene su veredicto: para el realizador, las películas de Bourne no tienen nada que ver con trajes de Prada y mujeres en bikini saliendo del agua. "Bourne habla de verdades esenciales, no de frívolas superficialidades."
La polémica se hizo fuerte precisamente porque Bond, a partir de Casino Royale y de su nuevo protagonista, Daniel Craig, rehízo su historia desde el comienzo, donde se muestra por momentos como un hombre que asesina sin hesitar al servicio de su gobierno.
Los dos tienen elementos para sostener la pelea, sobre todo en la taquilla. Casino Royale superó todas las expectativas y abrió enormes posibilidades futuras para el personaje (de hecho, como informó LA NACION, el Palio de Siena fue escenario del formal inicio de la película N° 22 de Bond, que se estrenará en noviembre de 2008). Las dos primeras películas de Jason Bourne, en tanto, obtuvieron ganancias por más de 500 millones de dólares en todo el mundo y Bourne: el ultimátum , hasta el jueves último, duplicó en la taquilla sus costos de producción y lleva recaudados 210 millones.
Las iniciales son las mismas y dos nombres tercian por prevalecer. Entre ellos aparece un tercero, otro héroe de acción muy fiel a estos tiempos: Jack Bauer, el protagonista de la serie 24 . Pero ésa es otra historia.
El duelo de los agentes secretos
La BBC dio a conocer hace unos días un cuadro comparativo que pone frente a frente a Jason Bourne y James Bond. ¿Cuáles son las semejanzas y las diferencias entre ambos personajes que pasaron de la literatura al cine?
Jason Bourne
- Edad: 37 años.
- Nacionalidad: estadounidense.
- Ocupación: militar convertido en asesino de la CIA.
- Orígenes: nació en Missouri, de padres desconocidos. Sufre de amnesia.
- Estado civil: soltero, con residencia desconocida.
- Características: de alto coeficiente intelectual, inclinado a tomar revancha contra sus enemigos. Sufre serios problemas de conciencia.
- Carrera en el cine: creado por Robert Ludlum, fue personificado en tres largometrajes por Matt Damon. Richard Chamberlain lo interpretó para la TV en los años 80.
James Bond
- Edad: desconocida.
- Nacionalidad: británico.
- Ocupación: agente con licencia para matar del servicio secreto británico.
- Orígenes: sus padres murieron en un accidente de montañismo. Se educó en una escuela pública antes de entrar en la Marina Real.
- Estado civil: soltero, reside en Londres.
- Características: reconocido jugador y amante de la buena vida. Tiene sofisticadas armas secretas a su servicio.
- Carrera en el cine: creado por Ian Fleming, apareció en una veintena de films desde 1962. Fue encarnado por seis actores; el más reciente es Daniel Craig.






