
"King Kong" y un regreso a lo grande
Peter Jackson habla de su obsesión por el personaje y la remake que se estrenará el jueves 15 de diciembre
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Peter Jackson puede jactarse de haber vivido a lo largo de los últimos seis años como el hombre más ocupado del mundo. Atrapado por la misma rutina, la misma obsesión por concluir un trabajo exigente como pocos, el mismo calendario de obligaciones. Lo único que cambió es el motivo de semejante desvelo es el título del desafío en forma de película que tiene al realizador neozelandés como máximo responsable.
Luego de los tres episodios de "El señor de los anillos", con los que llevó a buen puerto una adaptación que muchos juzgaban imposible, Jackson enfrenta ahora un desafío de la misma envergadura. No por la cantidad, porque se trata de un solo film, sino por las circunstancias que lo rodean. La nueva versión de "King Kong", que conoceremos el 15 de diciembre, es aguardada por todo el mundillo cinematográfico como la tabla de salvación (junto al más reciente capítulo de la serie de Harry Potter) de la temporada más decepcionante de los últimos tiempos.
Antes de enfrentar la ansiosa cuenta regresiva que lo llevará a un estreno casi simultáneo en todo el mundo, Jackson se sometió durante los últimos meses a un calendario cotidiano de actividades casi sin alteraciones. "Empezaba a la mañana en la sala de montaje concentrándome en alguna de las 800 tomas con miniaturas que hemos realizado. Después me iba al área de posproducción de Park Grove, a cinco minutos de aquí, para trabajar en la mezcla de sonido. Más tarde, a compatibilizar criterios con el autor de la banda de sonido, James Newton Howard. Y terminaba en el departamento de efectos visuales con la gente de Weta Digital, que llegó a producir unas veinte tomas al día. Estuve siempre muy ocupado, pero siempre con todo bajo control", dijo el director en declaraciones acercadas a LA NACION por la distribuidora local del film, United International Pictures.
Todos los proyectos cinematográficos rodeados de la expectativa que genera "King Kong" quedan abiertos a permanentes ajustes, correcciones y perfeccionamientos sobre la marcha. La historia -ambientada en la década de 1930- del grupo de exploradores y documentalistas que viaja a una misteriosa isla del Pacífico y descubre allí a un gigantesco simio conviviendo con no menos imponentes animales prehistóricos, así como su posterior traslado a Nueva York, fue objeto de sucesivas ampliaciones presupuestarias, que elevaron los costos de producción hasta los 207 millones de dólares, y extendieron la duración del film hasta las tres horas. El elenco del film, que se rodó íntegramente en Nueva Zelanda, está encabezado por Adrien Brody, Jack Black y la rubia Naomi Watts.
- Duración. "Más de una vez me pregunté por qué el primer «King Kong», el de 1933, duraba apenas una hora y cuarenta minutos, y el mío es mucho más largo. La verdad es que fuimos muy fieles a la estructura del film original, pero en este caso nos tomamos más tiempo para desarrollar cada uno de los personajes y agregamos situaciones en la etapa de Nueva York que no estaban en el primer film. Además, la batalla entre Kong y los tiranosaurios rex es el doble de larga que en el original", detalla Jackson.
- Simpatía y rechazo. "En nuestra película, según creo, lo más interesante es cómo presentamos a Kong, un gorila brutal y salvaje que, al mismo tiempo, muestra mucha empatía con Ann [Naomi Watts] en una escena que seguramente hará que el público simpatice con el simio y hasta lo entienda, pero inmediatamente después lo vemos atacando con saña a un grupo de marineros. He leído muchas historias sobre animales salvajes adiestrados por humanos que, después de un buen tiempo, se vuelven contra ellos sin razón aparente. Ese aspecto tan complejo, impredecible y salvaje, es lo que más me interesó subrayar", dice Jackson.
- Señas particulares. El realizador completó el retrato de Kong con un deliberado acento en algunas características de su aspecto exterior dignas de destacar. "Siempre pensé -señaló el director- que el gorila debería mostrarse viejo, muy viejo y el Kong que aparece en el trailer de la película no me parecía lo suficientemente longevo. Después de verlo allí trabajamos mucho para envejecerlo todavía más: le agregamos cicatrices, lo arrugamos, el pelo ahora es mucho más gris y tiene ahora un aspecto más gastado, la imagen de alguien confinado por décadas y décadas en una isla perdida."
- El mayor desafío. El enfrentamiento entre Kong y tres tiranosaurios rex es la escena más compleja y elaborada de la película. "La escena tiene 800 tomas y dura unos nueve minutos. Es la pieza individual más grande de la película y el eje de la etapa del film que transcurre en la isla. Nos llevó hacerla casi todo el tiempo en el que se extendió la producción de la película. Lo más complicado y elaborado fue coreografiar el choque entre estas figuras imponentes", describe el realizador.
- Nueva York. "En más de un sentido, la verdadera razón por la cual hemos hecho esta remake tiene que ver con la secuencia en la que Kong asciende al Empire State Building", dice Jackson, para quien la escena requirió un trabajo exigente, pero más psicológico que técnico, porque se trata del momento más emblemático de toda la obra: "Quería hacer con la Nueva York de los años 30 lo mismo que conseguí con la Tierra Media en «El señor de los anillos», que cobra vida desde el libro y está llena de detalles. En muchas películas de época se adapta alguna locación real y uno está obligado a retratar la escena sólo desde un determinado ángulo para esconder los parquímetros y todas las otras cosas actuales. Nosotros no queríamos trabajar con restricciones y con la gran tecnología que teníamos a disposición reconstruimos Nueva York con total libertad: construimos digitalmente calles, edificios, autos, carteles publicitarios, construcciones. Todas las referencias auténticas de la ciudad durante aquella década".
- Racismo. Dice Jackson que hubo mucha gente que asoció a Kong con alguna cuestión vinculada con el racismo sólo porque el gorila es negro: "Si bien cada uno es libre de interpretar lo que se le antoje después de ver una película, aquí nada de aquello se corresponde con la realidad. Quisimos retratar a la gente de la isla con la mayor autenticidad, sin caer en clichés ni sensacionalismos. Lo que sí creo es que la gente de ese lugar pudo haberse vuelto loca, en parte porque creía en Kong como una deidad".
- Memoria. "Cuando tenía 12 años -afirma Jackson- armé con cajas de cartulina la parte superior del Empire State y desde ese momento soñaba con hacer algo relacionado con Kong. Las tuve todo el tiempo en la sala de montaje como un amuleto de la suerte."
El ojo en las versiones anteriores
Gracias a "King Kong", Peter Jackson se convirtió en el director mejor pago de la historia del cine por un proyecto en etapa de realización, debido a que recibió 20 millones de dólares con anticipación al comienzo del rodaje. Pero se dice que el realizador, cuyos primeros contactos con vistas a esta producción se remontan a 1996, habría decidido contribuir con parte de esa cifra al incremento en los costos que terminaron elevando a casi 207 millones de dólares el presupuesto final.
Para el director, la versión que inauguró el mito cinematográfico de King Kong -dirigida en 1933 por Ernest B. Schoedsack y Merian C. Cooper y protagonizada por Fay Wray- tiene como impronta su estrecha conexión con el tiempo en que fue realizada, sobre todo en lo que hace a los diálogos y al estilo de interpretación. De hecho, Wray mantuvo conversaciones en los comienzos del proyecto con Naomi Watts sobre el personaje de Ann y Jackson pensó en ella para un papel a modo de homenaje, pero falleció en agosto de 2004, a los 97 años.
Acerca de la segunda versión, realizada en 1976 con producción de Dino De Laurentiis y la actuación de Jeff Bridges y Jessica Lange, el entusiasmo de un fan como Jackson quedó parcialmente frustrado. "Cuando volví a ver la película llegué a la conclusión que lo único realmente bueno era el trabajo de Bridges", concluyó.




