
Kristen Stewart: la estrella más tímida de Hollywood
A los 22 años, la protagonista de Blancanieves y el cazador y Crepúsculo es una de las actrices más solicitadas del cine
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A los once años no es nada raro, más bien todo lo contrario, que a una nena con tendencia a la timidez le cueste relacionarse socialmente. Tampoco es extraño que la vergüenza la inhiba frente a los adultos. Lo que sí es peculiar es que la pequeña Kristen, introvertida y todo, decidiera dedicarse a la actuación aun cuando su mamá en la vida real y en la ficción coincidieran en que la exposición tal vez no encajara con su personalidad.
"Quiero mucho a Kristen pero nunca pensé que elegiría ser actriz. Incluso se lo pregunté a su madre", recuerda Jodie Foster, que interpretó a su mamá en La habitación del pánico, film dirigido por David Fincher que reunió a la ex intérprete infantil, la niña prodigio de Taxi Driver, con esa nena que bien podía ser su heredera o dejarlo todo para pararse tras las cámaras cuando su timidez y la locura de Hollywood resultaran demasiado para ella. "Estaba muy interesada por todo el aspecto técnico de hacer una película. Pensé que podía dedicarse a algo relacionado con eso", dice Foster cada vez que se le pregunta por aquella nena que se le parecía tanto y que unos años después, contra todos sus pronósticos, se transformó en una de las actrices más acosadas por los papparazzi, más perseguida por los fanáticos y con menos privacidad de la industria del cine. Ella que de tan tímida en cada aparición pública parece querer doblarse sobre sí misma y que hizo del gesto de ponerse el pelo detrás de la oreja casi un tratado sobre la incomodidad, un día pasó de joven promesa del cine independiente a ídola de multitudes. Cuando aceptó convertirse en Bella Swan, la protagonista de la saga Crepúsculo adorada por adolescentes –y no tanto– alrededor del mundo, Stewart también acordó, aunque es posible que no lo haya imaginado del todo, transformarse en un bien de lujo, una mercancía escasa que Hollywood intenta explotar al máximo. Aun cuando ella se resista. Y lo hace. Sus actos de rebeldía, el manotazo para evitar ser tragada entera y de un solo bocado por la industria, suelen ser inofensivos, un dedo del medio alzado ante la cámara de los papparazzi y respuestas escuetas ante las preguntas sobre su vida privada que le ganaron el mote de antipática.
"Me gustaría que la gente se enfocara más en el trabajo y no puedo decir que no me duelen las críticas a mi personalidad, pero lo entiendo porque lo que uno hace como actor está muy unido a lo que sos como persona. Lo que en realidad me mata, me destruye, es cuando la gente piensa que soy brusca, desconsiderada o desagradecida porque no salgo en biquini a saludar a los fotógrafos que me siguen", explicaba la actriz a The New York Times en una nota que trataba de revelar que, más allá del fenómeno de Crepúsculo y de Bella Swan, Stewart es una actriz a tener en cuenta, dueña de un talento que perdurará cuando los suspiros y los gritos adolescentes ya no suenen tan fuerte. Una intérprete dispuesta a hacer películas de presupuesto mínimo con el mismo compromiso en el rodaje que les pone a sus trabajos más taquilleros. Entre la primera y la segunda entrega de Crepúsculo se hizo el tiempo de filmar Adventureland. Un verano memorable, una película del reconocido cineasta independiente Greg Mottola, y entre la segunda y la tercera hizo otras dos películas por fuera de la industria: The Runaways y Welcome to the Rileys. En la primera interpretaba a Joan Jett en sus comienzos en la música y en la segunda era una stripper necesitada de ayuda. Dos personajes bien alejados de Bella Swan, el papel que le consiguió la fama mundial, muchos millones de dólares y una custodia permanente de curiosos amateurs y profesionales.
Otra heroína
Quizá con el final de la saga Crepúsculo en mente, evento que ocurrirá en noviembre cuando se estrene la segunda parte de Amanecer y la última de la serie, la actriz aceptó interpretar a otra heroína de cuento en Blancanieves y el cazador, el film que se estrena hoy en la cartelera local. Es que, a diferencia de lo que sucede con la chica enamorada del bello vampiro Edward interpretado por Robert Pattinson –con el que suele pasar mucho tiempo más allá de los sets y escapándoles con éxito desigual a los papparazzi–, esta chica es más que una sufrida princesa rescatada por el príncipe de turno. En este caso, Blancanieves es encerrada, amenazada y perseguida por su malvada madrastra (una Charlize Theron imposiblemente hermosa), pero en lugar de depender de la misericordia del cazador se convierte en su compañera de armas, una guerrera dispuesta a recuperar el reino que le pertenece por derecho.
Claro que una vez más las aptitudes, la personalidad de Stewart y hasta su belleza, más moderna que la clásica que suelen tener las protagonistas de los cuentos de hadas, no la hacían la mejor candidata para la película. Ella, que se dice torpe, descoordinada y sin demasiadas condiciones para la actividad física, terminó interpretando muchas escenas a caballo –"lo odié"–, corriendo con una armadura puesta y blandiendo una espada que más de una vez la llevó a necesitar un vendaje para la muñeca. Pero nada de todo eso llegó a la pantalla ni afectó la interpretación de Stewart cuyo estilo de actuación es más instinto que método. De hecho, la chica, que no fue a la escuela secundaria –la terminó por correspondencia–, no cree que la estructura de la universidad sea para ella y prefiere aprender las cosas por su cuenta, se hizo actriz en los sets de filmación, viviendo la experiencia.
"Es una máquina de verdad. Fue mágicamente fácil de dirigir. Es una fuerza de la naturaleza con instintos impresionantes", contó Sean Penn, que la dirigió en Hacia rutas salvajes, un film pequeño que no muchos seguidores de Crepúsculo habrán visto. De hecho, en la Argentina no se estrenó en cine, una suerte que podría haberse torcido y llegado a las salas si alguien hubiera sabido que poco tiempo después de participar de la película de Penn la chica de cara alargada y preciosos ojos azules iba a convertirse en Bella, la protagonista de una de las adaptaciones cinematográficas más esperadas de los últimos años. Claro que pocos podían haber previsto la locura tamaño beatlemanía que vendría después. Y muchos menos habrían apostado a que la más tímida y menos extrovertida de las actrices de Hollywood iba a transformarse en una de sus más taquilleras estrellas.
Una actriz en carrera
La habitación del pánico (2002)
A los 11 años logró su primer papel importante como la hija de Jodie Foster en el film de David Fincher.
Hacia rutas salvajes (2007)
En la película de Sean Penn tenía un pequeño papel como una adolescente enamorada del protagonista.
Crepúsculo (2008)
El papel de Bella Swan, en la adaptación de la exitosa novela, le cambió la carrera.
Adventureland (2009)
Objeto de deseo de Jesse Eisenberg en la comedia independiente y melancólica de Greg Mottola.
The Runaways (2010)
Para interpretar a la rockera Joan Jett, Stewart se animó a cantar y hasta aprendió a tocar la guitarra.
On The Road (2012)
En la adaptación de la novela de Jack Kerouac que dirige Walter Salles, será una integrante de la generación beat.



