La clave secreta de los navajos
El director chino vuelve al cine de acción y violencia, pero esta vez basado en hechos de la Segunda Guerra Mundial
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LOS ANGELES.- La primera impresión que deja un encuentro con John Woo es la de alguien que bajo ninguna circunstancia adversa podría llegar a perder la calma.
La proverbial tranquilidad que muchos asocian con las personas nacidas en el Lejano Oriente se manifiesta en mínimos gestos de presentación: la leve y ceremoniosa inclinación de cabeza, el gesto amigable, la voz jamás dispuesta a elevar el volumen o transformarse en grito.
De los comentarios de algunos testigos presenciales del rodaje de "Códigos de guerra" se desprende que casi no hay diferencias entre el hombre que se dispone a hablar a solas con LA NACION en el soleado mediodía de Beverly Hills y aquel que sin alterarse lograba mantener todo bajo control en medio del estrépito de un campo de batalla.
"Quería hacer algo diferente que ayudara a perfeccionar mi estilo", dice Woo, con la claridad de quienes consiguen hacer simples las cuestiones más complicadas gracias al simple trámite de poner las convicciones por encima de cualquier otra cuestión.
En "Códigos de guerra", que se estrena el jueves, Woo escribe un nuevo capítulo de su extenso y reconocido viaje cinematográfico hacia territorios de acción y de violencia, que enriquece a partir de un estilizado perfil visual en el que no faltan ni la elegancia ni los toques coreográficos.
El cineasta, nacido hace 56 años en el sur de China, reconoce como propio ese retrato, construido desde que comenzó a sobresalir en el mundo del cine de artes marciales made in Hong Kon g con una personalidad que le abrió las puertas de Hollywood. Pero insiste en subrayar que aquí, como en el resto de sus films, junto a la destreza física puesta en movimiento, se habla ante todo de compañerismo y de amistades que se sobreponen a la desconfianza.
En el centro de "Códigos de guerra", cuya trama remite a episodios auténticos de la Segunda Guerra Mundial que en 1944 enfrentaban a tropas norteamericanas y japonesas en el Pacífico sur, está el encuentro entre Joe Enders (Nicolas Cage, que ya trabajó con Woo en "Contracara"), un veterano marine golpeado por experiencias traumáticas que vivió en el campo de batalla, y Ben Yahzee (Adam Beach), soldado novato de origen navajo e integrante de un cuerpo especial asignado a una misión secreta.
Enders acepta a regañadientes convertirse en guardaespaldas de Yahzee, que, como otros integrantes de esa etnia nativa del territorio norteamericano, fue entrenado para desarrollar una red de comunicaciones con palabras en código creadas a partir de su propia lengua y así evitar que los mensajes en clave fueran descifrados por el enemigo.
Este vínculo se repite entre Christian Slater (el marine Ox Anderson) y Roger Willie (el navajo Charlie Whitehorse), junto a un reparto que completan Peter Stormare, Noah Emmerich, Mark Ruffalo y Brian van Holt.
Todos ellos, en compañía de 62 extras, se sometieron antes del rodaje a un durísimo entrenamiento supervisado por marines retirados. "Quería que el público apreciara el miedo, el peligro y el caos de la guerra, que se involucrara en las escenas de acción y experimentara todo lo que cualquier soldado sufre durante el combate", explica Woo, para quien el film, por sobre todo, pasa por las vivencias de un hombre inocente dentro de un universo descarnado. "La gente común -sintetiza- metida en medio de una guerra verdadera."
El resultado es un conjunto de escenas de batalla retratadas con un realismo sólo comparable con el de "Rescatando al soldado Ryan". Woo admite que, como ocurrió con la película de Steven Spielberg, es posible que el público acuse también en este caso el impacto de imágenes de extrema crudeza. "Pero nunca estuvo en mi ánimo provocar shock alguno -aclara-. Por sobre todo quise imponer mi propia visión de la guerra."
Ese punto de vista se manifiesta en una estrategia que justificaría con creces la visión del rodaje. Woo cuenta, por ejemplo, que para rodar la escena de la batalla de Saipan instaló estratégicamente en los sets del archipiélago hawaiano 13 cámaras con el propósito de atraparla visualmente desde todos los ángulos posibles y sin perder de vista a ninguno de los 700 extras que tomaron parte de la secuencia.
"Todo lo filmé yo mismo, sin repetir tomas y con las 13 cámaras funcionando al mismo tiempo. Tardé un día entero en filmar la batalla completa, como si estuviera uniendo los trozos de una gran pieza única", se entusiasma Woo, que además dice, orgulloso, que ni siquiera recurrió a una segunda unidad o asistentes de dirección.
Aunque los 94 días de duro rodaje no lograron superar la marca de "Misión imposible 2" (105 jornadas), "Códigos de guerra" se convirtió en la obra hasta hoy más extensa de toda la filmografía de Woo, extendida casi dos años desde su concepción hasta el estreno internacional.
Mucho que ver en este proceso tuvo la postergación del lanzamiento original del film, prevista para cuatro semanas después del 11 de septiembre de 2001. Los trágicos sucesos de hace ya casi un año obligaron a demorar considerablemente la presentación.
"Como director, ni bien termino un rodaje -justifica- estoy ansioso por mostrar lo que hice lo más rápidamente posible, y por eso no estaba al principio muy convencido de dilatar el estreno. Pero después del ataque hubo tanta confusión y tanta tristeza, inclusive en mi caso, que ninguno confiaba demasiado en poder instalar una película así en el gusto de la gente. Me parece que en ese momento todos preferían quedarse en casa siguiendo el noticiero en vez de salir al cine a ver una película de guerra. Entendí las razones y ahora es un buen momento para estrenar."
-"Códigos de guerra" se suma a una reciente y atípica ola de películas de guerra.
-Sólo vi "Rescatando al soldado Ryan" y "La delgada línea roja", que son anteriores y me encantaron. "Pearl Harbor" o "La caza del halcón negro", que llegaron después, se hicieron más o menos al mismo tiempo que mi película y no pude seguirlas. Nunca consideré que "Códigos de guerra" podía competir con otro film de guerra, simplemente porque ante todo creo en la historia que estoy contando.
-¿Tuvo en cuenta algunos antecedentes o influencias en materia de cine bélico para esta película?
-Sobre todo me ocupé de ver muchos documentales y filmaciones que se hicieron durante las auténticas batallas. Pero como mi objetivo era buscar el mejor equilibrio posible entre la acción y la emoción, a lo mejor también se nota que entre mis favoritas está "Sin novedad en el frente".
-Pero el comienzo fue filmado en Monument Valley, el escenario preferido de John Ford, allí donde se hicieron "La diligencia" y "Pasión de los fuertes".
-La escena no estaba en el guión original y pedí agregarla, porque Monument Valley es el corazón de la tierra de los navajos y representa simbólicamente el cielo. Allí se ve a alguien que se prepara para entrar en el campo de batalla, es decir, el infierno. Filmé desde el mismo y majestuoso lugar en el que Ford colocaba la cámara.
Para John Woo, en definitiva, "Códigos de guerra" habla "del amor por el prójimo, por la tierra, por la patria, por estar juntos". La historia épica que, en palabras del guionista Joe Bateer, Woo siempre quiso filmar y que para el director adquiere el mismo valor que tuvo "Lawrence de Arabia" para David Lean.
"¿Que esta película es mi "Lawrence de Arabia"? No sé, amo a David Lean y me parece incomparable", dice Woo antes de la despedida. El ademán amable, la sonrisa sincera, el saludo afectuoso, todo es igual al comienzo. Pero un gesto diferente, casi imperceptible, asoma orgullosamente en el hombre cuyo rostro es la viva imagen de la placidez.
Los futuros proyectos
LOS ANGELES.- El próximo proyecto del director de "Código flecha rota" describe otra historia de amistad, pero esta vez ajena a escenarios y situaciones de potencial violencia.
"Se va a llamar "Men of Destiny" y habla del momento en que chinos e irlandeses trabajan juntos en la extensión del ferrocarril hacia el Oeste en los Estados Unidos. Crecen juntos, aprenden a compartir el trabajo y se hacen amigos, con todas las dificultades del caso", adelantó.
Los protagonistas serán dos viejos conocidos del director, Cage y Chow Yun-Fat, estrella de los mejores films de artes marciales que Woo hizo en Hong Kong y protagonista de "El tigre y el dragón".


