
La epopeya educativa iniciada por Sarmiento
Se estrena “1420, ley de educación”
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El encuentro con Raúl Tosso se realiza en un bar de Congreso, a metros del palacio que comenzó a levantarse en tiempos en que el país también empezaba a crecer, y no es casual. Su última película, “1420, ley de educación”, que MG Producciones y el Incaa (Argentina) y el Rhode Island College (EE.UU.) estrenan el próximo jueves en el complejo Tita Merello, Cosmos y Palais de Glace, tiene que ver con la ley de educación común, uno de los grandes sueños de Domingo Faustino Sarmiento: el de “educar al soberano”. La ley 1420 resultó una propuesta de modelo público de enseñanza que, a más de un siglo de su puesta en marcha, y a pesar de las idas y venidas de la historia que siempre le jugaron en contra, sigue siendo ejemplar.
Al relacionarse con la familia de la educadora bostoniana Mary Tyler Peabody Mann (introductora de las ideas de Friedrich Froebel acerca de los métodos de enseñanza para los más pequeños en los Estados Unidos), Sarmiento pensó en la importancia que podía tener en la Argentina la formación de docentes en base a la experiencia de las maestras de aquel país. El sueño se convertiría en realidad a su vuelta, ya elegido presidente (1868-1874), gracias a un plan que se extendería durante casi tres décadas. Consistía en trasladar a la Argentina a un grupo de maestras –65 en total– de aquel país, para formar parte de una auténtica epopeya educativa a nivel nacional.
Este hecho poco conocido de nuestra historia entusiasmó a Susana Tozzi (colaboradora de Tosso desde los tiempos en que dirigió "Gerónima", su opera prima sobre una mujer mapuche que recompone el sufrimiento de su gente), quien lo impulsó a salir adelante con un nuevo proyecto.
Serena Frances Wood, que había fundado la primera escuela para esclavos libertos en el sur estadounidense (y que habría de morir víctima de la fiebre amarilla en el verano de 1871, a pocos meses de haber llegado a Buenos Aires), Mary Gorman y Julia Hope fueron algunas de estas mujeres que, como misioneras, se aventuraron a viajar a lo desconocido sólo por la pasión de educar a otras maestras. Contratadas con muy buenos salarios, ninguna de ellas se casó con un argentino. Sin embargo, la mayoría habría de quedarse en este suelo.
Tosso eligió combinar el relato estrictamente documental con la reconstrucción de algunos momentos de sus vidas, empeñado en atraer, de esta forma, al público joven al que, principalmente, está dirigido su mensaje. En estos pasajes es donde tiene una importante participación el ascendente Joaquín Furriel como actor y narrador, conocido por sus trabajos en exitosas producciones para TV, desde "Verano del 98" hasta "Jesús, el heredero", además de un grupo de actrices estadounidenses. Para las entrevistas, Tosso seleccionó a figuras como el historiador Félix Luna, el pedagogo Juan Carlos Tedesco, la maestra normalista Beatriz Bosch y a los descendientes de Clara Armstrong, una de aquella elegidas para llevar sus conocimientos por todo el país.
-¿Cómo nació el proyecto?
-En 1999 me invitaron a la Primavera de las Artes en el Rhode Island College, de Boston, para dar una película mía y una serie de charlas. Fue ahí que Susana Tozzi me sugirió investigar sobre el tema de las maestras que trajo Sarmiento para formar educadores. Entonces me conecté con quien me invitó: la profesora Olga Juzyn. Con ella pensamos en un argumental, pero fue imposible encontrar quien produjera un film de época. Así que lo convertimos en un documental con reconstrucciones, dibujos y animaciones. Con el guión ganamos un concurso de documentales históricos organizado por el Incaa y, no obstante el corralito, pudimos terminarlo cuatro años después, para recién estrenarlo casi a cinco de que comenzamos la investigación.
-¿Cómo lo definirías?
-Quisimos que no fuese un típico documental con un locutor fuera de cámara explicando lo que pasaba, sino con un director que está editando el documental sobre el tema y entabla conversaciones con los personajes del pasado a través de lo que el mismo registró. La idea es transmitir una verdad, pero no por eso de una forma aburrida.
-¿A qué conclusiones llegaste?
-Lo interesante es que a partir de los entrevistados del presente se aclara el panorama de por qué fue tan importante la ley de educación en la Argentina y se convirtió en un pilar de toda América latina, cuando nos envidiaban por la excelente escuela pública que teníamos. De estas maestras que trajo Sarmiento, personaje que genera discusiones en la historia argentina, nació la formación normalista, y estudiándolo descubrí que no odiaba a los gauchos como muchos dicen. Todo lo contrario: lo que quería era sacarlos de su ignorancia para que crecieran y cuando fuesen a votar lo hicieran pensando y no a cambio de empanadas y vino. Ahí empecé a entenderlo como alguien que tenía muy en claro que éste debía ser un Estado nación, cosa que con el tiempo se fue destruyendo, como se fue destruyendo la educación.
-Estas mujeres, además de la idea de educar, ¿qué otras inquietudes traían?
-Una era la de liberar a sus pares argentinas para que pudieran, en el futuro, participar en la vida política.
-Es tu tercera película en veinte años...
-Sí, y cuando hablaban de mí me sentía el viudo de "Gerónima". Ahora que lo pienso, ya entonces había experimentado esta cuestión de mezclar documental con ficción, siguiendo, de alguna forma, los pasos del maestro Fernando Birri. Entre otras cosas, que un documental no es solamente la voz de un relator y una serie de figuritas que van pasando. Es mucho más que eso.
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