
La historia apasionante de "La Tigresa"
El film muestra las aristas del personaje
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Licencia número uno (Argentina-Alemania/2008). Guión y dirección: Matilde Michanie. Cámara: Ada Frontini, Pablo Zubizarreta, Sven Kische y Gaby Linke. Música: Fernando Manuel Diéguez. Edición: Alberto Ponce. Sonido: Máximo Pochiero, Rubén Piputto, Luger Hennig y Marcelo Roucco. Documental presentado por Samar Movie en los cines Village Recoleta, Gaumont y Plaza Liniers Shopping Center. Duración: 80 minutos.
Nuestra opinión: buena
Licencia número uno cuenta una historia de vida apasionante, la de Marcela "La Tigresa" Acuña, y con ella, la del surgimiento y apogeo del boxeo femenino en la Argentina, disciplina en la que ella ha sido pionera e impulsora y de la que sigue siendo protagonista como campeona del mundo. Clásica y correcta desde lo narrativo, cuidada (quizá demasiado) desde lo técnico y formal, esta película de la argentina -residente durante 13 años en Alemania- Matilde Michanie se resiente cuando pierde de vista su objetivo principal (la gran historia de amor entre la joven Acuña y su veterano entrenador y hoy padre de sus hijos, Ramón Chaparro, y la épica lucha que ambos emprendieron contra un sistema machista y prejuicioso) e intenta, sin suerte, trazar paralelismos y establecer diferencias con lo que ocurre con el boxeo femenino en, por ejemplo, Gran Bretaña o Alemania. Demasiadas subtramas para los escasos 75 minutos netos de relato.
La de Acuña es -y no necesariamente por este documental- una auténtica vida de película: desde su infancia en Formosa, sus inicios en el karate full contact, el amor prohibido con su entrenador que los obligó a escaparse, sus infructuosos intentos de ganar la corona mundial, el desprecio del medio local (con opiniones retrógradas, como la del periodista especializado Horacio Pagani) y sus denodados esfuerzos para la legalización del boxeo profesional hasta conseguir la licencia número uno de la especialidad a la que alude el título del film.
Si bien no tiene tiempo para profundizar demasiado entre tantas hazañas deportivas, Michanie alcanza a sumergirse en la cotidianidad y la intimidad de Acuña, una mujer que no descuida la coquetería y reivindica su femineidad (llegó a bailar en uno de los populares ciclos televisivos de Marcelo Tinelli y a entrenar a la actriz Natalia Oreiro), pese al rigor de una vida que ha transcurrido -literal y metafóricamente- a los golpes.
Más allá de su exceso de didactismo, de ciertos acordes musicales que subrayan demasiado las facetas épicas y de las apuntadas derivaciones innecesarias de la trama, Michanie construye un largometraje que se sigue con interés por sus propios méritos como directora y, muy especialmente, por las múltiples aristas de un gran personaje al que incluso le han dedicado una pegadiza canción de cumbia -que se escucha en varios pasajes del film- llamada "Garras de Tigresa". Nunca un título fue tan merecido.



