
La mirada de Alejandro Chomski
El cineasta sigue las desventuras de una mujer durante un día y medio
1 minuto de lectura'
Alejandro Chomski (38) terminó "Hoy y mañana", su primer largometraje, hace más de un año, antes de presentarlo en la muestra "Una cierta mirada" del Festival de Cannes. A consecuencia de ese respaldo, el cineasta formado en el American Film Institute tuvo la posibilidad de comercializarlo en 30 territorios, incluso en la TV paga.
Sin embargo, aquí todo le resultó más difícil. Apenas volvió se encontró con algunos problemas técnico-legales que le impidieron estrenarla, hasta ahora, que lo consigue con una mano de su familia. Desde mañana se podrá descubrir qué tan "road movie urbana, especular y laberíntica" -como la definió su autor en diálogo con LA NACION-, es en realidad.
"Paula, el personaje de Antonella (Costa, su protagonista absoluta) tiene mucho de mí mismo", dice apenas se le pide una definición más precisa acerca de por qué eligió para su historia a una joven mujer que intenta sobrevivir sin renunciar a sus sueños, pero que para conseguirlo tiene que empezar renunciando a su dignidad. Una cámara-mosca la sigue durante 36 horas, como si fuese un documental, sin serlo en realidad. "No uso el lenguaje que habitualmente se usa para contar una historia así", asegura.
Chomski vivió largo tiempo en el exterior y dirigió sus primeros cortos y mediometrajes con buena repercusión, incluso en la Argentina. A su vuelta se unió a los equipos de otros cineastas y tuvo entre manos varios proyectos, algunos desechados, otros postergados (como los basados en "El país de las últimas cosas", de Paul Auster", y "Dormir al sol", de Adolfo Bioy Casares).
"En la Argentina no existe garantía de que una película terminada se estrene", dice resignado, como la mayoría de los colegas de su generación, a seguir en la lucha. "Prefiero no tener muchas expectativas, porque el exceso desemboca en desilusión. Prefiero concentrarme en el proceso de hacer las cosas, disfrutar el recorrido de hacer algo, independientemente de cualquier resultado", asegura.
El cine dependiente
El director, que eligió como telón de fondo para su historia a Palermo Viejo, espera que la gente vea su película y la juzgue. Sin embargo piensa que "...hay que aprender a vivir más allá de aquello que genere lo que uno hace. No es fácil. Lo mejor sería que todos te dijeran «querías decirme esto y me lo dijiste». Todos queremos eso. No creo en la definición local de cine independiente -dice convencido-. Creo que lo mejor que está pasando es que tenemos el cine dependiente más grande del mundo. No hay nada mejor que tener unas leyes que apoyen a la industria. Insisto: no hay nada mejor que este nuevo cine completamente dependiente. Con excepción de los Estados Unidos, donde la interpretación de ese concepto es muy diferente, en el resto del mundo todo el cine es dependiente, de otro modo no se podría hacer nada. Pero es necesario seguir perfeccionando los mecanismos. Las historias pueden ser independientes, pero la producción no. Lo mejor que le puede pasar a nuestro nuevo cine es que siga creciendo al amparo de una ley. La verdadera independencia sería la muerte del cine argentino".
"La segunda camada de cine argentino, posterior a la dictadura, hace un corte con la problemática de aquellos años oscuros. Como pasó con el neorrealismo, que dio paso a otro cine que abrió el juego a nuevas necesidades", dice, y suma su película a esta nueva etapa.
"Se está terminando la homogeneidad, con un nuevo abanico de géneros. Se termina además con esa deuda social, con los crímenes de aquellos tiempos, por ejemplo, para pasar a la de la marginalidad en democracia y finalmente, como está empezando a ocurrir, a una etapa de libertad. En las historias siempre hay varios antagonistas: la sociedad, algún personaje, o incluso uno mismo. Lo que ahora tenemos es la posibilidad de elegir cuál será. Es un gran desafío", reflexiona a partir de los últimos estrenos locales.
"Mi película no quiere transmitir ningún mensaje -subraya-. Un productor de Hollywood decía algo así como que si tenés un mensaje mandalo por Western Union, y yo pienso lo mismo. Es suficiente con crear un universo como para encima pretender ser Dios y bajar línea con códigos morales o mensajes."
Para Chomski "si fuera mujer, seguramente alguna vez me podría haber pasado algo parecido a lo que vive Paula. Para escribir el guión me convertí un poco en ella. Creo que muchos jóvenes, alguna vez, nos sentimos como ratones atrapados en un laberinto, tratando de encontrar la salida, la luz, el futuro, la esperanza? Creo que es algo universal del hombre no encontrar por dónde salir, algo que la gente joven vive con mucha angustia, el famoso «qué voy a hacer de mi vida»..." Chomski, confiesa optimista, ya lo tiene decidido.
1
2Scary Movie, terroríficamente incorrecta: un regreso menos bestial y más certero para una saga que no se perdona a sí misma
- 3
Mariano Cohn, Gastón Duprat y el día después de los silbidos en los Premios Sur: “No somos aplaudidores del poder”
4Madres jóvenes: los hermanos Dardenne abordan con sensibilidad una problemática compleja


