La prisión como metáfora
Se presentó el nuevo film de Jacques Audiard
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CANNES.- El director francés Jacques Audiard obtuvo ayer una calurosa recepción con su quinto largometraje, Un profeta , en la tercera jornada de la competencia oficial del festival.
Conocido en la Argentina gracias a los estrenos comerciales de sus dos películas anteriores - Lee mis labios y El latido de mi corazón- , Audiard es un prolífico guionista que ha desarrollado también una cada vez más interesante carrera como realizador.
En las tensas, sórdidas, implacables, desgarradoras dos horas y media de Un profeta , Audiard narra la historia de Malik, un joven árabe de 19 años que es condenado a 6 de prisión. En la cárcel deberá aceptar todo tipo de encargos (asesinatos incluidos) de los internos que pertenecen a la mafia de Córcega -que manejan el lugar con el aval de la policía- para lograr así protección, dinero y beneficios. Pero el penal está cada vez más poblado de árabes -que lo consideran un traidor- y el protagonista intentará entonces hacer su propio camino dentro y fuera de las celdas.
El film -rodado con un vértigo, una sequedad y un virtuosismo infrecuentes- tiene como gran revelación a Tahar Rahim (en su debut absoluto en el cine), acompañado por el veterano Niels Arestrup, actor-fetiche de Audiard que interpreta al líder de la banda corsa. A pesar de su larga duración, Un profeta funciona muy bien como exponente del cine de género y como retrato de una sociedad marcada por la tensión racial y una creciente violencia. Y ratifica, también, que Audiard es uno de los directores más sólidos y talentosos del cine francés de los últimos 15 años.
"Me interesa la prisión como metáfora de la sociedad. Lo que pasa dentro y fuera de sus muros es lo que le ocurre a cualquiera", opinó Audiard, que sorprendió al citar entre sus referencias no sólo al noir sino también a las series televisivas norteamericanas ligadas a los géneros de acción y al policial.






