La vuelta al cine de Sergio Renán
Esta semana lo hace con su versión de un cuento de Juan José Saer, que protagonizan Nicolás Cabré, Mónica Ayos y Luis Luque
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Hace más de dos décadas, cuando Sergio Renán leyó el cuento El taximetrista , del recordado escritor santafecino Juan José Saer, pensó que podía ser una película. El cineasta, autor de títulos como La tregua, Crecer de golpe, Tacos altos, El sueño de los héroes y La soledad era esto , adaptados de Benedetti, Conti, Kordon, Bioy Casares y Millás, responsable de varios ciclos de TV, numerosas puestas teatrales, como la de Un enemigo del pueblo , que ahora mismo dirige en el Teatro San Martín, y régisseur de óperas, concretó su viejo sueño en 2006. Tres de corazones , la producción de BD Cine (Burman-Dubcovsky) y San Luis Cine, que rodó entre octubre y noviembre últimos en la provincia puntana, se estrenará mañana, presentada por Distribution Company.
La historia, según el director, "una reflexión sentimental acerca de la interrelación de la servidumbre y el poder", tiene como eje el encuentro, la tensión y el enfrentamiento de tres personajes: Angel, un ex camionero, muy joven y de pocas palabras; Dora, una mujer atractiva a la que el muchacho conoce en el ómnibus en el que regresa a su pueblo natal, y Coria, el grotesco dueño de una flotilla de taxis en ese mismo microcosmos provincial, que planea casarse con esa mujer que acaba de llegar. Así queda armado el triángulo que desatará fuego cruzado, pasiones, traiciones y reacciones que pueden convertir aquella calma chicha en una verdadera pesadilla.
Para el trío protagonista, Renán convocó a Nicolás Cabré, Mónica Ayos y Luis Luque, además de China Zorrilla, a quien no dirigía en cine desde La tregua . La adaptación pertenece al mismo Renán, Carlos Gamerro (autor de la novela El silencio y las voces ) y Rubén Mira. La música pertenece a Adrián Iaies.
Desde Fuga de cerebros , en 1997, cuando tenía 17 años, Nicolás Cabré hizo cinco películas. Sin embargo, es mejor conocido por sus apariciones en TV, en Son de diez, Gasoleros, Son amores, Vulnerables, Sin código y Botines , entre otras.
Mónica Ayos tiene 33 años, y desde muy joven se destacó en la revista porteña. Hace algunos años pensó que debía dar un paso hacia el teatro, y fue una de las protagonistas de las comedias Casi un ángel y Taxi , con Carlos Calvo. En octubre de 2006, fue LaTurca -es decir, la mejor amiga de Natalia "Monito" Oreiro- en la sitcom Sos mi vida . Poco después de posar en la versión local de Playboy y aceptar que su marido, Diego Olivera, viajara a México para ser la figura central de la versión azteca de Montecristo , se convirtió en pieza clave de la puesta, en Mar del Plata, de Doña Flor y sus dos maridos . Entre esas dos actividades se las ingenió para trabajar en San Luis, casi dos meses, en la película que ella define como su debut en la pantalla grande. Reconoce que hubo otra experiencia en cine, en 2000, de la que no reniega - Mi suegra es un zombie , una producción clase "B", dirigida por Ernesto Aguilar-, que no tuvo estreno comercial.
El director, Ayos y Cabré hablaron con LA NACION acerca de esta nueva oferta del cine nacional para 2007.
Actores y personajes
- La vuelta al cine, a cinco años de tu última película, es con una historia que tiene relación con Tacos altos , que filmaste hace veintidós
Sergio Renán: -Es la consecuencia de la fascinación que me produjo la lectura del cuento de Saer. Es el tipo de proyectos que te acompañan durante muchos años, que están esperando el momento en que los pongas en funcionamiento. Tacos altos y ésta son excepciones dentro de los temas que generalmente hago en cine, una excepcionalidad que incluye rasgos de mi personalidad que se han modificado en estos años, los que determinan la presencia de una violencia menos ambigua o intelectualizada que en El sueño de los héroes : se trata del tránsito del poder de un personaje a otro. La identidad mafiosa, como suele ocurrir en la vida, también incluye una sentimentalidad, a veces impúdica. Los mafiosos suelen llorar escuchando ópera. El mafioso que elegí es un hijo devoto, fascinado por Sandro, de pronto muy tierno, de pronto un animal.
-¿Personajes contradictorios?
SR: -El tema era evitar el maniqueísmo y darles a todas las identidades situaciones en el guión donde diversos y contradictorios espacios de sus personalidades pudieran ser expresados. Traté de rescatar esa confusión de no saber si querer o no a los personajes. Alguien me dijo que en esta historia no se salva nadie No es casual. Trato de que el vínculo entre la historia y el público pase por una identificación empática. Me interesaron ciertos espacios físicos y el tratamiento de los colores y de las texturas.
-¿Permitís que los actores sugieran modificaciones?
SR: -Tengo más disposición para escuchar que cuando empecé a dirigir. Algunas cosas que me proponen me parecen buenas, otras malas, pero no siento que mi identidad se perjudique por los aportes que hacen quienes trabajan conmigo.
Nicolás Cabré: -Para mí, ser dirigido por Sergio fue una gran oportunidad y traté de estar con todos lo sentidos bien afilados para recibir lo que Sergio me ofrecía. En ningún momento se pone el cartelito de maestro ni nada parecido. Genera adrenalina, y eso me dio ganas de tomar todo lo que me decía para demostrarle que podía hacerlo. Me sorprendió su seguridad en el rodaje, y cuando vi la película terminada descubrí lo claro que tenía casi todo, en una edición mental muy precisa. Me llenó de alegría ver la película y descubrir que todo era tal como Sergio me lo había explicado. Fue una experiencia única.
Mónica Ayos: -Este es mi primer gran desafío, sin por eso restarles importancia a otros trabajos anteriores. Creo que el cambio ya tiene unos años y éste es como un broche de oro, un punto de inflexión, no sé cómo llamarlo. Como le pasa a Nico, lejos de un miedo, era estar al lado de un tipo que sabe mucho, uno de los más prolíficos y talentosos que hay en nuestro país. Sentí que el hecho de haber estado dentro de sus planes ya era muy importante
SR: -Bueno, convengamos en que estás en los planes de muchos hombres... (interviene con una sonrisa).
MA: -Sí, pero no en planes de hacer una película. Este tipo de planes son los que a mí realmente me interesan, y la verdad que fue muy bueno. Fue muy fuerte vivir esos dos meses en San Luis, extrañar, como les ocurría a todos mis compañeros, a mi gente, pero a la vez disfrutar de que estábamos lejos por algo importante. Creo que todos, sin mezclar lo propio con la ficción, usamos esa soledad, esas emociones, para interpretar mejor cada personaje.
-Un drama muy intenso, con toques de humor corrosivo
SR: -Intento que el humor siempre esté presente en mis películas, con distinto nivel de intensidad. Hasta ahora no he filmado algo que genéricamente pudiera definirse como comedia, y es una deuda que tengo pendiente, porque si bien mucha gente no me relaciona con el humor, es una parte muy fuerte de mi vida. El núcleo de la historia es fuertemente dramático, pero en la medida en que esa especie de universo humano sea rico, sea complejo, que haya más de una lectura elemental de sus conductas, el humor también tiene que estar presente. Coincido con Mónica y Nico en que el aporte de Luis Luque fue decisivo, porque la desmesura emocional de su personaje, compuesto magistralmente, expresada a través de una sentimentalidad casi obscena, en su violencia casi patológica, tiñe a toda la historia y funciona sobre la identidad de los dos, desde el miedo, la traición, la dependencia, el deseo de venganza.






