
"Los pasos perdidos", en defensa de la verdadera identidad
Es el segundo largo de Manane Rodríguez
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Manane Rodríguez define a "Los pasos perdidos" como "una historia sobre la identidad cuestionada". El segundo largometraje de esta directora uruguaya radicada en Madrid desde 1976, elige plantear desde la ficción una historia estrechamente ligada a nuestra realidad: a los 20 años, una joven descubre que es hija de desaparecidos y comienza a preguntarse cómo enfrentar esta nueva situación.
Irene Visedo, actriz española de 22 años, interpreta a la joven que ante la dolorosa revelación, debe dejar de ser quien creyó ser e intentar saber quién será de ahora en más. En tanto que Concha Velasco, Luis Brandoni -los supuestos padres- y Federico Luppi -el abuelo de la joven-, completan el elenco central de "Los pasos perdidos", una coproducción argentino-española.
"El de la identidad es un tema del melodrama clásico. Ocurre que, en este caso, no está tratado con los cánones de los melodramas cinematográficos, sino que procuramos tomar una distancia que no facilite la identificación sentimental. Por eso, en lugar de una mujer es un hombre (Luppi) el que busca a la nieta, ya que una abuela podía facilitar esa identificación sentimental", explicó la directora Manane Rodríguez, durante su breve estada en Buenos Aires para acompañar el estreno de "Los pasos perdidos".
-¿Por qué le interesó desarrollar este tema?
-En principio, el tema de los chicos a los que se les ocultó su identidad es muy conmovedor y al mismo tiempo brutal. La identidad es algo muy importante para la estructuración de las personas, de modo que se les causa un daño inmenso y conflictos serios al privarlas de esa identidad. Hace unos años tuve en mis manos la foto de una amiga que desapareció, al igual que su hija, y sentí ganas de hablar de esto. Además de que el tema me conmueve y preocupa, e independientemente de la película, me interesa lo que le sucede a estos jóvenes. Se han hecho otros films en este marco, incluso algunos de denuncia. Nosotros quisimos hacer uno que les diera voz a esos chicos, y lo contamos desde una joven, Mónica. Pero fue complicado buscar una historia que permitiera no ser sensacionalista. Optamos por contar una historia personal.
-Que gira sobre el conflicto por el que pasa la protagonista a la hora de enfrentarse al cuestionamiento de su identidad.
-Sí. Esta joven tiene la sospecha que puede tener cualquiera que haya pasado por esa situación. Naturalmente, no sospecha de manera directa sobre su verdadera identidad. Pero hay en ella una especie de nube respecto de cosas que pasaron en otro tiempo. Desde todos los aspectos quisimos evitar la posibilidad de hacer sangre fácil con la película. Así como volcar mis ideas y sentimientos sobre los personajes. Quisimos que los personajes se defendieran, en la medida de lo que puedan, solos. Eso no quiere decir no tomar partido, tampoco que no lo tome yo ni los actores que interpretan esos personajes. Pero evitamos entrar en el cliché del bueno y el malo, o entrar a hacer sangre de los personajes, que a veces es una tentación.
-¿Cree que hubiera sido más "sencillo" que el personaje de Brandoni se mostrara de entrada como un ex torturador?
-Decidimos no hacerlo así. Por otra parte, pienso que como ocurre en la vida, incluso estos personajes torturadores no necesariamente son malos con su familia. Muchas veces, hablando del tema alemán y de los nazis, se ha dicho "no son hombres". Pero lo son: tienen familias y quieren mucho a sus hijos. Es gente que tiene una normalidad aparente -o que por lo menos intenta tenerla-. Ocurre que no se pueden hacer esas cosas y pretender ser normal.
-¿Fue difícil encontrar la actriz para el rol de Mónica?
-Irene Visedo había hecho una película como protagonista, "Cascabel", y aunque el film no tuvo mucho éxito de público, ella mostraba cualidades para ser protagonista, cosa que no todos los actores tienen. Protagonizar es una responsabilidad muy grande en cualquier película. En ésta, dado el tema y la cantidad de variaciones que ella tiene en su interpretación, la cuestión era particularmente difícil. Fue un acierto la elección y una suerte encontrarla, porque Irene cumplía con casi todos los requisitos a priori: cierta fragilidad de aspecto, algo de nostalgia en la mirada -que en algunos momentos también es una mirada decidida-, una serie de matices para dar los cambios que va experimentando su personaje. Por una cuestión de edad, no es sencillo encontrar todo esto en actores jóvenes. Y además, ella tenía que tener la valentía de tirar para adelante al lado de actores reconocidos como Luppi, Brandoni y Concha Velasco. Desde luego, ellos son gente muy colaboradora y eso fue un apoyo importante para Irene. Tuve una suerte brutal con los actores, el elenco es un lujo.
-¿Siempre tuvo en mente a Luppi y a Brandoni para interpretar al abuelo y al supuesto padre de Mónica?
-Sí, había pensando en ambos para sus respectivos personajes ya desde el guión, cosa que no se debe hacer. Fue una suerte haberlos conseguido para el film.
-Usted es uruguaya. ¿Por qué eligió situar la historia en la Argentina?
-En Uruguay hubo una dictadura y también chicos apropiados, pero la cantidad de casos es menor que en la Argentina. Esto no le quita importancia a lo ocurrido en Uruguay; tampoco responsabilidad por lo sucedido. Pero a la hora de hacer una película sobre este tema, dado que la lucha por la memoria y la resistencia es muy distinta en Uruguay que aquí, me parecía que era apropiado y justo situarla en la Argentina. De alguna manera, era tener en cuenta a esas madres y abuelas argentinas que han sido muy importantes en todo esto. Por eso, al final, la película está dedicada a ellas y a la gente que impide que triunfe el olvido.
-En plena filmación se conoció la noticia de que Juan Gelman había localizado a su nieta tras varios años de búsqueda, un caso similar al que plantea "Los pasos perdidos".
-Sí. Recuerdo que durante mucho tiempo no se sabía si aquella criatura era mujer o varón. Gelman fue a Madrid cuando yo acababa de escribir el primer tratamiento del guión. Yo conocía su caso, pero no a él personalmente. Lo fui a escuchar durante una charla que ofreció. A partir de ahí, como yo ya tenía establecido que el personaje de Luppi era un escritor y que en un momento del film se leía un poema de ese escritor, le pedí a Gelman si me dejaba usar uno de sus poemas que habla sobre este tema. En ese momento, su nieta aún no había sido localizada. El me dijo que me daría un poema para ponerlo en donde quisiera, pero que en boca de un protagonista que tenía características muy similares a las suyas, le daba un poco de apuro. Finalmente, el coguionista de la película me mostró un poema que había escrito y me gustó, entonces ya no buscamos más.
-¿Cuándo estrena su película en España?
-En noviembre. Por el tema que plantea, me gusta estrenarla primero en la Argentina.
-¿Está trabajando sobre otro proyecto?
-Ahora quiero soltar amarras con este film y ponerme a trabajar en otra historia. Tengo un guión en carpeta, para hacer con México. Es una historia de adopciones que no tiene nada que ver con la de "Los pasos perdidos". La protagonista es una niña. Habla sobre las adopciones de chicos centroamericanos, que ahora se hacen mucho en Europa. También toca el tema de la xenofobia, que está dándose en Europa (yo creo que entre la gente, es menor de lo que se habla; pero existe). Y la historia pasa por ver cómo se integra la chiquilina en ese mundo. También me gustaría trabajar sobre algún tema para rodar aquí, incluso me propusieron hacerlo con alguna novela o cuento que me gustara. De modo que me pondré a patear librerías, para ver si encuentro algo. En cine nunca se sabe cuál de todos los proyectos que surgen puede concretarse primero.
Irene Visedo, la protagonista
"Mi personaje es alguien que, de manera inesperada, se encuentra en un infierno: el de ver su identidad cuestionada", dice Irene Visedo, la protagonista del film de Manane Rodríguez. "Es una chica que vive apaciblemente en una ciudad de provincia -agrega la actriz de 22 años-, y un buen día ve cómo la vida que tiene establecida se pone en entredicho por la aparición en España de alguien que dice ser su abuelo, y que sus padres no son sus padres. Entonces, tiene que enfrentarse al cuestionamiento de su identidad y al enorme vacío que esto supone."
Durante un alto en la grabación de una serie de televisión con Imanol Arias, Fernando Fernán Gómez y Ana Duato, la actriz española revivió en Madrid la experiencia de actuar en "Los pasos perdidos", cuyo plan de rodaje le permitió el año último visitar "un par de días Buenos Aires".
Visedo, que también tuvo como compañero de elenco a Federico Luppi en el largometraje "El espinazo del diablo" (dirigido por Guillermo del Toro), "sólo tenía noticias del tema que aborda "Los pasos perdidos" por medio de los boletines informativos". Pero según explicó, la participación en la película de Manane Rodríguez le permitió "no sólo conocer más la situación", sino ponerse "en la piel de las personas que la padecen". "Adoptar la mirada de Mónica -comentó- fue una experiencia dolorosa." "Construí ese personaje desde los sentimientos -agregó-. Fue la única manera que encontré para ponerme en la piel de Mónica. No quisimos en ningún momento que nuestras opiniones previas pesaran en la composición del personaje. La desolación es muy difícil de interpretar desde las ideas."
En tren de imaginar qué hubiera hecho frente a una realidad como la que le toca afrontar a su personaje, Irene Visedo supone "que hubiese tenido las mismas dudas que tiene Mónica y que el desenlace sería el mismo" (que en el film). "Afortunadamente, no estoy en esa situación", concluyó la actriz.




