
Muchos consejos para un delfín
El delfín-La historia de un soñador está plagada de frases aleccionadoras
1 minuto de lectura'

El delfín-La historia de un soñador (Perú-Italia-Alemania/2009), film animado en color, hablado en español). Dirección: Eduardo Schuldt. Guión: Michael Wogh y Eduardo Schuldt, sobre el libro de Sergio Bambarén. Música: Antonio Gervasoni. Canción "La aventura del mar", por Diego Torres. Edición: Aquiles Bretón. Presenta Fox. 85 minutos. Apta para todo público.
Nuestra opinión: regular
Después de Piratas en el Pacífico y Dragones: destino de fuego , ya no es sorpresa que llegue de Perú un nuevo film de animación computadorizada. Detrás de aquellos dos títulos y de esta producción basada sobre un libro de Sergio Bambarén, está Eduardo Schuldt, de quien hay que destacar sobre todo el empeño que pone en cada uno de sus proyectos y su perseverancia. En este caso contó con un presupuesto bastante más holgado que en sus producciones anteriores -se nota en la elaboración de las imágenes y en otros aspectos técnicos- para narrar la historia de un pequeño delfín que "escucha la voz de su corazón" y abandona a su familia y a su grupo para aventurarse por el mar y descubrirse a sí mismo. Esto significa que Daniel Alejandro Delfín (ningún parentesco con Juan Salvador Gaviota, según asegura el autor) conoce a muchos seres marinos (algunos amistosos, la mayoría famélicos), corre peligros, toma conciencia de cuál es el sueño que quiere concretar (la ola perfecta) y va en su busca. Por alguna razón, esa actitud contagia su efecto liberador a todo el océano.
Imagen vistosa
Si la cuestión suena a manual de autoayuda se entiende: el autor del libro es a juicio de sus editores una fuerte competencia para Paulo Coelho o Deepak Chopra. En torno del mensaje central -se debe ser fiel a los propios sueños- hay una sobredosis de frases aleccionadoras que probablemente abrumarán (o confundirán) a los chicos, sobre todo porque el relato es bastante episódico y no demasiado ingenioso, no se aparta del formato tradicional (truculencia incluida) y la imaginación escasea. El atractivo del film, más bien modesto, recae sobre la vistosidad de la imagen y la simpatía de algún personaje.




