Netflix: Nada es privado retrata el ascenso y caída de Cambridge Analytica

Nada es privado narra el caso de Cambridge Analytica y cómo usó la información personal en Facebook para influir en elecciones
Nada es privado narra el caso de Cambridge Analytica y cómo usó la información personal en Facebook para influir en elecciones Crédito: Netflix
Alejandro Lingenti
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8 de agosto de 2019  • 09:33

Nada es privado (The Great Hack, Estados Unidos/2019). Dirección: Karim Amer, Jehane Noujaim. Guion: Karim Amer, Erin Barnett. Duración: 113 minutos. Disponible en: Netflix. Nuestra opinión: muy buena.

La violación de la privacidad es un tema clave de esta época. En la era de Internet y las redes sociales, la manipulación de datos es una gran tentación para los embusteros de la política. Nada es privado pone el foco en ese problema, y lo hace con la dinámica propia de un buen thriller -regla de oro para los documentales que produce Netflix, como éste-, hilvanando inducciones con explicaciones bastante más categóricas. Algunas están apoyadas en testimonios de personas que trabajaron en Cambridge Analytica (Brittany Kaiser, Christopher Wylie), la empresa británica a la que Facebook le entregó ilegalmente información de millones de perfiles, una operación fraudulenta por la cual la compañía de Mark Zuckerberg perdió 37.000 millones de dólares en la Bolsa.

El documental explica que detrás de esos perfiles hay gente. Y esa gente suele brindar información personal de manera voluntaria. Pero Facebook también tiene su propias estrategias para recabar datos (el célebre "me gusta", que revela las preferencias de cada usuario). Con esa información, Cambridge Analytica y sus competidoras arman perfiles psicológicos. Y a partir de esos perfiles, o arquetipos de conducta, se pueden lanzar campañas destinadas a influir en el comportamiento de los involucrados. Es un mecanismo útil para llegar al votante, pensado en estos tiempos como un mero consumidor.

Cambridge Analytica tuvo un papel decisivo en las elecciones de Trinidad y Tobago en 2013. El país caribeño fue usado como banco de pruebas antes del armado de las estrategias para colaborar con las campañas de Donald Trump en los Estados Unidos y en favor del Brexit en Inglaterra.

Que Facebook estafó a sus usuarios está probado. Esos manejos turbios no explican toda la política, pero sí una parte importante de su funcionamiento actual, destinado a conseguir resultados a cualquier precio y pendiente al extremo de las reacciones emocionales, otro mandato del marketing. Por eso medios como The Guardian y The New York Times le dieron amplia cobertura al escándalo.

Queda para espectador juzgar si los testimonios de los "arrepentidos" son creíbles y si el tono algo apocalíptico del film es el más adecuado. Pero lo seguro es que en Nada es privado hay tela para cortar y espacio para que un espectador curioso pueda plantearse preguntas: qué valor tiene su privacidad y cuáles son las mejores decisiones para protegerla, por caso. También para caer en la cuenta de que el mundo se ha reordenado en términos de aparatos ideológicos y analizar cómo en ese reacomodamiento se ataca sin piedad nuestra percepción.

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