
Ojos bien cerrados: la hija de Stanley Kubrick se refirió a los supuestos 20 minutos que le “faltan” a la película
El film, protagonizado por Nicole Kidman y Tom Cruise, fue el último dirigido por el creador de El resplandor y parece estar plagado de misterios que trascienden su trama
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Hay películas que terminan cuando aparecen los créditos y hay otras que parecen no terminar nunca. Ojos bien cerrados, el último film rodado por Stanley Kubrick, pertenece definitivamente al segundo grupo. A 27 años de su estreno, una de las grandes preguntas que todavía rodean al film sigue siendo la misma: ¿Existen 20 minutos que fueron eliminados después de la muerte del director?
La versión circula desde hace años y alimentó toda clase de teorías conspirativas sobre la película protagonizada por Tom Cruise y Nicole Kidman, rumores que se hicieron aún más fuertes con el paso del tiempo. Ahora, Vivian Kubrick, hija del realizador, decidió meterse de lleno en el tema y explicar qué sabe y qué no sabe sobre ese supuesto material perdido.
“Ya es un buen momento para abordar finalmente los 20 minutos perdidos de Ojos bien cerrados”, escribió Vivian en su cuenta de X. “Es una historia que circula desde hace muchos años, así que déjenme contarles lo que realmente sé y lo que no sé”, indicó. a comienzo de un extenso texto que con el correr de las horas se convirtió en un intercambio de información e ideas con sus seguidores.

“Mi padre siempre hacía incinerar el material descartado una vez que una película estaba terminada, específicamente para evitar que el estudio pudiera posteriormente volver a editar su trabajo o crear versiones alternativas”, contó.
La aclaración es importante porque, a diferencia de lo que podría suponerse hoy, una película filmada en 1999 no tenía necesariamente una gigantesca copia digital de seguridad de cada escena, cada toma y cada minuto rodado. Pero antes de llegar a ese punto está el dato que vuelve todavía más extraño todo el asunto: cuando Kubrick murió, Ojos bien cerrados estaba prácticamente terminada.
La película había sido su último trabajo y el director falleció el 7 de marzo de 1999, apenas unos días después de haber mostrado el film a los ejecutivos de Warner Bros. “Cuando mi padre murió, Ojos bien cerrados estaba avanzando por las últimas etapas de la posproducción. Acababa de ser mostrada a los ejecutivos del estudio, supongo que con una pista musical provisional, mientras todavía faltaban completar la mezcla final de sonido y parte del trabajo musical”.
Cont.
— Vivian Kubrick (@ViKu1111) September 1, 2026
University of the Arts London. They hold the official archive of my father’s surviving papers, production materials and other records, spanning his entire career, including Eyes Wide Shut. But to my knowledge, there is no surviving cache of Avid rushes from the film.
So… pic.twitter.com/5Zr3hzSWkI
En ese contexto, Vivian asegura que hubo una modificación que sí conoció: la utilización de imágenes generadas por computadora para tapar parte de los desnudos de la famosa escena de la orgía.
“La única modificación de la que escuché hablar en aquel momento fue el uso de CGI —figuras generadas por computadora— para ocultar parte de los desnudos en la escena de la orgía, algo que Warner Brothers quería para poder conseguir una clasificación R para la película”, señaló. “Pero no escuché que se hubiera eliminado ninguna toma ni ninguna escena”, agregó.
“Esto era 1999, en la época de la distribución física de las películas”, recordó. “La película fue editada en Avid [un programa de edición], pero eso no debería confundirse con el tipo de archivo digital permanente que la gente imagina hoy”, explicó.

“El material de Avid consistía en transferencias de video de definición estándar realizadas a partir de los rushes, de 720 por 576 píxeles, y se utilizaba para editar”, continuó. Y señaló: “Eran copias de trabajo, no una preservación digital de alta resolución del negativo original. No había una versión digital de alta resolución de cada toma almacenada en algún servidor, como razonablemente podría imaginarse hoy”.
“Por supuesto, estaba todo el material en bruto impreso en 35 milímetros, además del negativo original de cámara que contenía los descartes”, contó. El problema es que ese material tampoco sobrevivió. “Mucho tiempo después de que la película hubiera terminado y sido estrenada, los rushes de 35 milímetros y el negativo original de los descartes fueron incinerados”, explicó Vivian.
El negativo maestro de la película terminada, en cambio, sí fue conservado. “Una vez que el negativo había sido cortado, no se podían simplemente deshacer esos cortes y volver a ordenar la película: cada corte eliminaba un fotograma tanto del principio como del final de la toma”, explicó.
Por eso, incluso si alguien quisiera reconstruir hoy una versión alternativa a partir del negativo original, no sería una tarea tan sencilla como abrir un archivo de computadora y recuperar una escena eliminada.

En marzo de 1999, Vivian estaba viviendo en Los Ángeles y trabajando en la música de otra película. Tras enterarse de la muerte de su padre, viajó para estar presente en el funeral. “Volé a Inglaterra, completamente traumatizada, para estar allí durante los preparativos del funeral y el entierro de mi padre”, recordó.
“Tuve que regresar a Los Ángeles al día siguiente de su entierro —sumida en el dolor y agotada— para terminar la música que contractualmente estaba obligada a entregar, algo que apenas pude conseguir”, contó.
Por eso reconoce que no estuvo presente durante todas las conversaciones que pudieron producirse inmediatamente después de la muerte de Kubrick. “No puedo decirles qué pudo o no pudo haber sucedido durante las aproximadamente 30 horas posteriores a la muerte de mi padre; yo no estaba allí”, admitió.

Sin embargo, asegura que nunca apareció nada que respaldara la teoría. “Nunca escuché hablar de 20 minutos perdidos en aquel momento, nunca vi ni me mostraron posteriormente ninguna evidencia de que existiera una sección así y no conozco ningún material sobreviviente que demuestre que existió”, sostuvo.
El archivo oficial de Kubrick está en la University of the Arts London, donde se conservan documentos, materiales de producción y otros registros de su carrera. “Ellos tienen el archivo oficial de los documentos, materiales de producción y otros registros sobrevivientes de mi padre, que abarcan toda su carrera, incluido Ojos bien cerrados”, explicó. “Pero, hasta donde sé, no existe allí un archivo de rushes de Avid de la película que haya sobrevivido”, indicó
“Así que, incluso si esos 20 minutos hubieran sido eliminados después de su muerte, dudo seriamente que debamos esperar que exista hoy una copia en video o digital, un negativo sin utilizar u otro registro físico evidente”, sostuvo.

Pero inmediatamente hizo una aclaración: “La ausencia de ese material funciona en ambos sentidos: no demuestra que esos 20 minutos hayan existido en primer lugar. Salvo que aparezca evidencia sustancial —y no considero evidencia las historias de ciertas personas que, en mi opinión, están inventándolas después de los hechos—, la historia de que se eliminaron 20 minutos de Ojos bien cerrados después de la muerte de mi padre sigue siendo, para mí, una teoría conspirativa y no un hecho establecido”. Y agregó: “Las personas suelen querer darle un carácter sensacionalista a su participación en una historia, si es que realmente tuvieron alguna participación”.
Uno de los argumentos utilizados para defender la existencia de material perdido son las fotografías tomadas durante el rodaje que muestran a Tom Cruise, Nicole Kidman y la actriz que interpreta a su hija en situaciones que no aparecen en la película estrenada, entre ellas escenas en un bote y a caballo.
Un usuario le planteó justamente esa cuestión a Vivian: si existen fotografías de escenas que fueron filmadas, quizás la discusión no debería ser si existe material perdido, sino cuánto material terminó fuera de la película. La respuesta de la hija de Kubrick fue contundente: que una escena haya sido filmada no significa que necesariamente deba aparecer en el montaje final. “No creo que entiendas del todo el proceso de edición de una película”, respondió.

Y puso como ejemplo otra de las películas de su padre. “Por ejemplo, en Nacido para matar (1987) hubo una escena completa —y un personaje— que finalmente quedaron fuera de la película terminada”, contó. “Mi padre adoraba la actuación del actor que interpretaba al capitán January, pero la escena simplemente no funcionaba dentro de la película en su conjunto. Así que, a pesar de cuánto le gustaba esa actuación, eliminó toda la escena y al personaje de la película”, reveló.
“De hecho, llamó personalmente al actor para disculparse, porque se sentía muy mal por tener que eliminarlo”, recordó Vivian. Y no fue un caso aislado. “Mi padre filmó otro final para El resplandor”, señaló. “Filmó también la pelea de tartas literal en la Sala de Guerra de Dr. Insólito o: Cómo aprendí a dejar de preocuparme y amar la bomba, y esa escena también fue eliminada”.
“De todo el material que se crea durante un rodaje, una parte —y a veces una parte bastante grande— nunca termina en la película. Filmás todo lo que podés precisamente para tener opciones cuando llegás a la etapa de montaje”, aseguró. “Esto es simplemente parte de hacer cine. Filmar algo no significa que pertenezca a la película terminada”, cerró.
Una película rodeada de misterios
La historia de los supuestos 20 minutos perdidos resulta especialmente atractiva porque Ojos bien cerrados fue una película marcada por los secretos incluso antes de llegar a los cines.

Fue la última obra de Kubrick, protagonizada por Cruise y Kidman, y su rodaje se extendió durante un período extraordinariamente largo. La pareja estaba casada mientras filmaba la película y atravesó durante esos años una etapa particularmente intensa de su relación. En 2001, dos años después del estreno, anunciaron su separación.
El argumento de la película —un matrimonio que entra en crisis después de que ella revela una fantasía sexual y él se embarca en una misteriosa aventura nocturna— hizo que la vida privada de sus protagonistas se convirtiera inevitablemente en parte de la conversación alrededor del film.
La muerte de Kubrick antes del estreno terminó de alimentar el misterio. A eso se sumaron la intervención de Warner Bros. para conseguir la clasificación R, las escenas filmadas que no llegaron al montaje definitivo y la propia obsesión del director por controlar hasta el último detalle de sus películas.
“De una cosa estoy segura: si efectivamente se hubieran eliminado 20 minutos, definitivamente me habría enterado con el tiempo”, aseguró la hija del realizador. Y agregó: “Una vez que la niebla de la agonía se disipó, me involucré muy estrechamente en la protección del trabajo de mi padre y me tomé esa responsabilidad extremadamente en serio”.



