
Opera prima con grandes actores
El director de Aprender a vivir, Derick Martini, escribió el guión con Alec Baldwin en mente
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Cuando habla de Aprender a vivir , el film que Primer Plano estrenará el jueves, su director, Derick Martini, pone el acento en sus actores. Si se trabaja, como es su caso, con un presupuesto ajustado y pocos días de filmación y se quiere contar una historia compleja que gira en torno de dos familias disfuncionales e involucra a personajes diversos, "sólo es posible llegar a buen puerto si se cuenta con grandes actores", dice. El los tuvo, y estuvieron asociados desde el principio al proyecto, que, aun salido del afamado laboratorio de Sundance, debió superar algunas postergaciones y esperar ocho años antes de poder concretar la filmación.
Del compromiso que los intérpretes tuvieron con la propuesta hablan a las claras dos ejemplos: uno, que Alec Baldwin, al frente del elenco, terminó siendo, además, su productor, e incluso se las arregló durante el rodaje para cumplir paralelamente con su papel en la serie 30 Rock (trabajaba tres días en el film y tres días para la TV); el segundo, que salvo una actriz, Jennifer Jason Leigh -ocupada en otro rodaje-, no hubo deserciones en el casting original a pesar de las demoras. Integran el elenco, además de Baldwin, Rory Culkin, Kieran Culkin (ambos hermanos de Macaulay, el recordado pobre angelito), Cynthia Nixon (Miranda en Sex and the City ), Timothy Hutton, Jill Hennessy y Emma Roberts.
Como muchos otros cineastas primerizos, el realizador nacido en 1975, en Nueva York, se inspiró en sus experiencias personales (y en la de su familia) a la hora de hacer su debut. Hay bastante de autobiográfico en el film, cuyo guión compartió con su hermano Steve. Básicamente, retrata los años de crecimiento de dos adolescentes a fines de la década del setenta y comienzos de la del ochenta en un suburbio neoyorquino. Tal vez por eso, y porque apunta al costado más oscuro del american dream , no fueron pocos los que asociaron Lymelife (título original de la película, relacionado con la enfermedad de Lyme, mal infeccioso que puede provocar sintomatología psiquiátrica y que padece uno de los personajes) con Belleza americana , aunque en una clave más próxima al humor negro.
Si los Martini prefirieron no hablar de los noventa, la época en que vivieron su adolescencia, sino de los setenta, es porque en aquellos años una descontrolada expansión urbana en Long Island permitió que individuos de clase media baja, como el padre de familia que encarna Baldwin, pudieran ascender en la escala social y alcanzar su propio sueño americano, aunque el costo resultara, a la larga, demasiado alto. Las dos familias a las que se refiere Aprender a vivir son los Bartlett y los Bragg, ligados no sólo por la vecindad, sino también por otros lazos: el muy joven Scott Bartlett (Rory Culkin) desea a Adrianna Bragg (Emma Roberts), pero ella aspira a novios más adultos; el padre de él (Baldwin) mantiene una relación con a la madre de ella (Cynthia Nixon), que es también su empleada. Tampoco es plácida la vida de la señora Bartlett (Jill Hennessy) y el señor Bragg (Timothy Hutton), ella con su felicidad aparente, él con su enfermedad. Y Jimmy Bartlett (Kieran Culkin) se ha ido al servicio militar para huir de un padre alcohólico, una madre sobreprotectora y un hogar que, como el de sus vecinos, está desmoronándose. El malestar es lo único que todos tienen en común.
Aun los críticos que menos apreciaron este film -merecedor del premio Fipresci en el Festival de Toronto de 2008 y del aval de Martin Scorsese, que se desempeñó como uno de los productores ejecutivos- destacaron la notable capacidad de Martini como director de actores y el aporte decisivo de todo el elenco, en especial de Rory Culkin y de Baldwin. Por algo el cineasta, admirador desde siempre del intérprete de La caza al Octubre Rojo y Los infiltrados , escribió el personaje pensando en él.





