
Pablo Solarz, ahora director
El guionista filmó Juntos para siempre, con Peto Menahem, Malena Solda y Florencia Peña
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En la última década, el nombre Pablo Solarz se convirtió en sinónimo de cine que interesa. Su aparición en público coincidió con Historias mínimas, que dirigió Carlos Sorín, con la premisa de que debía permitir a actores –muchos de ellos espontáneos– transmitir un puñado de anécdotas. El resultado fue promisorio. Después habrían de llegar ¿Quién dice que es fácil?, el primer contacto que tuvo con Juan Taratuto, con quien después volvería a la carga con la muy exitosa Un novio para mi mujer, y finalmente El frasco, de Alberto Lecchi.
Sin embargo, al guionista que también confiesa que es (o fue) actor, no le faltaban ganas de ponerse detrás de las cámaras como director. Solarz confiesa, en diálogo con LA NACION, que su debut, Juntos para siempre, que pasado mañana estrenarán Creando Cine y Pampa Films, nació de la fusión de dos guiones en los que viene trabajando desde hace más de una década. El principal es el que tiene como eje a Gross, un prestigioso guionista al que sólo lo preocupa su trabajo y que piensa que es posible guionar su vida.
De acuerdo con esa premisa, todo lo que ocurre a su alrededor, incluso las peores cosas, no parece hacerle mella: tratará de modificarlo todo, incluso lo inmodificable. Las historias que surgen de su imaginación no son otra cosa que parte de su necesidad de negar esa realidad que tiene sus propias e impredecibles reglas. Al mismo tiempo, en paralelo, corre un guión de la ficción que crece en su mente hasta convertirse en su propia película, un relato acerca de un padre de familia que, en ruta a Mar del Plata en plan de vacaciones familiares, y algo cansado de las presiones de todos los días, decide con absoluta frialdad eliminar uno por uno a los seres queridos que viajan con él. "Cuando un guionista cree que puede guionar la realidad, es un buen caso de alguien cuyo don se le volvió en contra, se convierte en un karma, en una enfermedad", asegura Solarz.
Juntos para siempre, que tiene como figuras centrales a Peto Menahem, Malena Solda, Florencia Peña, Mirta Busnelli, Sergio Boris, Luis Luque y Silvia Kutica, fue recibida con aplausos en la última edición de la muestra Pantalla Pinamar.
Algo curioso es que el personaje central, encarnado por Menahem –amigo de larga data del cineasta–, es de hecho el alter ego de Solarz, incluso en su look de todos los días.
El set de la vida
–A partir de Historias mínimas tu nombre se hizo famoso…
–Soy guionista y desde hace algunos años puedo vivir de mi profesión, de hacer guiones que tuvieron un buen recorrido, diferentes, desde la película con Sorín hasta Un novio para mi mujer, que es del tipo comercial, masivo.
–Todas coinciden en la observación de personajes, con énfasis en situaciones graciosas.
–Me gusta reírme cuando escribo. Cuando voy al cine, me sale eso y seguramente tiene que ver un poco con lo que uno es… será que uno es medio ridículo.
–Para mucha gente es difícil mirarse al espejo y sonreír. Quizá busques ser un poco espejo de esa gente...
–La escritura es de alguna forma un espejo. Lo que se devuelve es una imagen del que lo expresa, y por eso a veces uno se bloquea y no le gusta lo que está viendo de sí mismo. Lo más difícil y lo más preciado es tener cierta transparencia, cierta honestidad, y me gustaría que así sea, que la gente pueda descubrir eso en las distintas cosas que intento hacer, como elemento común. Lo que más me cuesta es encontrar un personaje para desarrollar, para contar. En ese sentido prefiero armar tramas, eventos y manipular. En cambio, los personajes me lleva mucho tiempo conocerlos, entenderlos, quererlos, y creo que es lo que más satisfacciones me da cuando lo consigo. Será que los personajes son los que uno tiene ganas de detenerse a contar. Cuando agrego permanentemente hechos, me doy cuenta de que no tengo nada para contar. Si me muevo constantemente para tener la sensación de que la historia avanza y crece empiezo a sospechar de que en realidad si paro me voy a dar cuenta de que no hay nada. Los personajes son lo importante.
–De acuerdo con esta idea se trata de una película de actores...
–Es un guión que pensé para grandes actores, y si los convocados acertaban íbamos a estar frente a una gran película, más allá de lo visual. Por suerte me parece que lo lograron. Para mí, Peto es el mejor actor de su generación. Necesitaba un actor muy versátil que manejara bien el tema de la desconexión con la realidad, y creo que Peto lo consiguió.





