Palabras que matan
Sydney Pollack habla de "La intérprete", el thriller con Sean Penn y Nicole Kidman que se convirtió en el primer film rodado en el edificio de la ONU, y que se estrenará el jueves
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Algunos se animan a vaticinar que "La intérprete" podría convertirse en el primer gran thriller político del cine de Hollywood en el siglo XXI, con una trama en la que resuenan con fuerza los ecos de temas candentes de la agenda internacional, del terrorismo a la corrupción y el sometimiento de las voces opositoras, desde los conflictos armados hasta casos de genocidio que adquieren importancia global por sus consecuencias geopolíticas y humanitarias.
Otros, en cambio, prefieren poner el acento en torno de un hecho inédito que será inevitable mencionar cada vez que se hable del film cuyo estreno local anuncia UIP para el próximo jueves: "La intérprete" es el primer largometraje cuyo rodaje fue oficialmente autorizado en el interior del edificio que ocupan las Naciones Unidas en Nueva York.
Conocedor como pocos de los mecanismos que ponen en movimiento la poderosa maquinaria del entretenimiento asentada en Hollywood, productor de sólido oficio y director de cuya destreza dan cuenta las doce actuaciones nominadas al Oscar en distintas películas que llevaron su firma, Sydney Pollack seguramente no dudará en compartir los argumentos de ambas posiciones. Al fin y al cabo, el realizador acredita en su larga trayectoria relatos de intriga política de considerable repercusión en su momento, como "Tres días del cóndor" y "El cliente" y, a la vez, disfruta como pocos del éxito de las largas gestiones que le permitieron colocar sus cámaras en el corazón de la sede de las Naciones Unidas, edificio hasta aquí inalcanzable -e inexpugnable- como un potencial escenario de película.
De cualquier modo, ninguna de estas apreciaciones logra imponerse en la mente de Pollack como aquella que define por sobre todo a "La intérprete" como una historia de amor. "En mi caso, hacer películas es la excusa perfecta para contar historias de amor, que es lo que más me interesa. He filmado comedias, westerns, dramas, historias de muchos géneros diferentes, y lo que tenían en común era que en cada una de ellas había una historia de amor protagonizada por dos personas muy diferentes entre sí, casi opuestas", explicó el realizador de "Tootsie" a LA NACION durante su reciente y breve paso por la Argentina, a la que llegó a principios de abril en plan de vacaciones -paseó en bicicleta por Mendoza- luego del rodaje de "La intérprete".
El film coloca frente a frente a una intérprete de la ONU (Nicole Kidman) y a un agente del FBI (Sean Penn). Ella cree que a su alrededor comienza a desplegarse un plan para asesinar al presidente de Matobo, el imaginario país africano golpeado por sangrientas luchas intestinas en donde se crió y al que se siente ligada por fuertes vínculos no sólo surgidos del afecto. El sobrelleva el dolor de una pérdida, circunstancia que acentúa su desconfianza hacia la mujer que debe proteger.
"Nicole es perfecta"
"Soy un fan absoluto de Nicole y lamento que todavía haya gente que la encuentre fría en la pantalla. Siempre fui muy cuidadoso al trabajar con ella y traté de llevar su actuación hacia otro lugar, concentrándome en el modo en que luce, en cómo se viste. Usted vio en la película cómo sabe mostrarse vulnerable. Ella es precisa, ella es perfecta", dijo Pollack, preocupándose por enfatizar ambos calificativos.
En cuanto a Penn, fue definido por el realizador como un hombre "muy politizado, que jamás esconde lo que piensa y suele decirlo en voz alta", algo que no parece preocuparle demasiado. "Son sus cuestiones personales y nada tuvieron que ver con el compromiso que siempre pone al hacer una película."
Pollack logró finalmente su propósito de rodar en la mismísima sede de la ONU después de largas gestiones que involucraron a altos funcionarios del organismo y al alcalde de Nueva York, Michael Bloomberg. Finalmente, la aprobación llegó después de que Pollack aceptara rodar en los interiores del edificio sólo de noche y durante los fines de semana; además, debió otorgar una suerte de poder de veto al máximo responsable de las comunicaciones de la UN, Shashi Taroor, quien debía estar al tanto de todos los movimientos del equipo.
"Hemos filmado en el lugar donde se hacen las asambleas generales y hemos estado en las cabinas de los intérpretes. Quisimos hacer las cosas de la manera más real posible, por eso estuvimos en la UN, pero a través de una trama imaginaria, porque mi película no es un documental, sino una historia de ficción con tintes políticos", sostuvo Pollack.
El director no quiso identificar al país africano comprometido con una delicada situación política con alguno de los que está en el mapa. "Algunos asociaron a Matobo con Zimbabwe, pero debo decir que todos los países que funcionan en el mundo son al mismo tiempo integrantes con pleno derecho de la UN. Preferí una trama ficticia, pero con mucho cuidado por dotarla de realismo. Hasta hemos creado en un instituto especializado de Londres una lengua propia llamada "ku", que es la que Nicole traduce en la película, una mezcla del shona, la lengua de Zimbabwe, y el swahili", agregó.
Para Pollack, que vuelve a la dirección cinco años después de "Destinos cruzados", cada vez que Hollywood enfoca temas políticamente candentes, debe hacerlo sin la actitud de maestros de escuela que dan lecciones. "Cuando hay grandes estrellas y elevados presupuestos, el primer objetivo siempre pasa por el entretenimiento aún en los temas más serios. Y aceptar esa condición no implica menospreciar nuestro trabajo, porque también nosotros creemos que el terrorismo, las dictaduras y los genocidios son cada vez más preocupaciones de todos los días."




