
Personajes de caricatura y una dudosa comicidad
Emilio Disi y Gino Renni no salen del humor elemental
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Brigada Explosiva: misión pirata. (Argentina/2007). Dirección: Rodolfo Ledo. Con Emilio Disi, Luciana Salazar, Gino Renni, Toti Celiberto, "Bicho" Gómez y otros. Guión: Salvador Valverde Calvo y Salvador Valverde Freire. Fotografía: Juan Carlos Lenardi. Música: Claudio M. Maisgluss. Presentada por Sono Film. Hablada en español. Duración: 90 minutos. Calificación: apta para todo público.
Nuestra opinión: regular
En esta oportunidad, la bella geografía de la República Dominicana sirve de marco para las aventuras y desventuras de Emilio y de Gino, personajes que ya habían aparecido en anteriores films de este género. Aquí son dos consagrados brigadistas responsables de la seguridad de un lujoso hotel que se convertirá en blanco de una banda de piratas dispuestos a robar a los pasajeros de ese lugar. Ante el inminente asalto en época navideña, Emilio y Gino solicitan la pronta ayuda de nuevos brigadistas, pero una serie de alocadas situaciones hacen que esos personajes enviados a la misión no sean los verdaderos, sino unos simuladores dispuestos, también, a aprovecharse de la fortuna que encierra una preciada joya escondida en la isla.
Mientras un carismático chimpancé se convierte en aliado de los brigadistas en esta lucha, una bella muchacha se une a los justicieros y así surge una serie de travesuras que obligarán a Emilio y a Gino a imponer su alocado juego para que los malos de turno tengan su condigno castigo. La trama avanza por este camino entre corridas, sustos y cierto suspenso, aunque el guión adolece aquí de los mismos elementos que poseían las anteriores producciones del dúo: comicidad elemental, gags repetidos, diálogos con poca o ninguna gracia y escasa imaginación. Poco es lo rescatable de esta nueva aventura de estos brigadistas a los que Emilio Disi y Gino Reni apenas aportan alguna sonrisa en su afán de convertirse en héroes, a lo que se suman escenas que son tan antiguas como el cine mismo; entre ellas, la batalla de tortas de crema, bromas reiteradas y ese afán de conquistar muchachas a través de situaciones carentes de verdadera gracia.
El director Rodolfo Ledo poco pudo hacer para elevar un guión tan escaso de diversión y, sin duda, su mayor mérito se encuentra en fotografiar los bellos paisajes de la República Dominicana y en detenerse en las esculturales mujeres que pasan sin cesar, ataviadas con bikinis, por esas playas que son la codicia de los piratas, un grupo de permanentes gritones dispuestos a llevarse el botín que los espera en el hotel en el que se desarrolla casi permanentemente la acción. El resto del elenco se apoya en la caricatura por momentos absurda, y procura, sin lograrlo, hacer reír en medio de tantos enredos y desvaríos.
Música tropical y algunas escenas de acción suben los decibeles del film, pero no alcanzan para que esta nueva aventura logre su propósito de convertirse en un válido entretenimiento. Cabe también preguntarse el motivo por el cual la comicidad (de alguna manera hay que llamarla) de Paolo el Rockero está inserta sin motivo alguno en la acción, en tanto que la trama se encamina hacia un final sabido desde el principio, tras tantos elementos que necesitaban de mayor humor y de mejor delineamiento de sus personajes. La fotografía y la música, por su parte, aportan calidad, pero no alcanzan para convertir este film en una comedia que necesitaba un guión más sólido y una protagonización menos caricaturesca.Regular





