Radiografía de un traficante de armas
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"El señor de la guerra" ("Lord of War", EE.UU./2005). Dirección y guión: Andrew Niccol. Con Nicolas Cage, Bridget Moynahan, Jared Leto, Shake Toukhmanian, Ethan Hawke y otros. Fotografía: Amir M. Mokri. Edición: Zach Staenberg, Música: Antonio Pinto. Presentada por Alfa Films. Hablada en inglés. Duración: 122 minutos. Calificación: sólo apta para mayores de 16 años.
Nuestra opinión: muy buena
Las guerras mundiales no sólo dejan el saldo del horror y del miedo y miles de muertos y desvalidos, sino que permiten a las mafias del comercio armamentista internacional aprovechar las oportunidades para traficar a esos hombres que hacen de su negocio inmensos emporios en el que se mueven centenares de billetes. Yuri Orlov, uno de esos individuos que de su juventud modesta llega a convertirse en un magnate de ese negocio, es el protagonista de esta historia tan intensa como violenta en su esquema de traiciones y de engaños.
La trama sigue los pasos de ese traficante de armas que, inmerso en los escenarios bélicos más calientes, trata de eludir la persecución de un infatigable agente de Interpol. Yuri recorre los frentes de batalla vendiendo las armas y haciendo negocios con los dictadores más sangrientos. Sabe, sin duda, que todos sus compradores necesitan de su mercancía para proseguir su camino de muerte, y poco o nada le interesan los destinatarios de su enorme arsenal con el que recorre los frentes de batalla y comercia con los más déspotas gobernantes. Su hermano, un adicto a las drogas, poco tardará en convertirse en su socio, y ambos transitarán los países más castigados por la guerra para ofrecer miles de balas, ametralladoras, revólveres y bazukas. El dinero que les proporciona su negocio es cada día mayor, y mientras Yuri se casa con una actriz frustrada, su hermano irá comprobando que el horror y la desventura son también parte de este negocio y volverá a su vida de hombre anónimo sostenido por las drogas y por su apocado carácter.
Más allá del thriller
Yuri, entre tanto, comercia sin importarle el destino de los seres que lo rodean, hasta llegar a un final en que un atisbo de conciencia lo hace recapacitar acerca de su responsabilidad en tantas muertes. El guión supera ampliamente los límites genéricos del thriller bélico contemporáneo para internarse en la denuncia política, en la reflexión sociológico-moral y en el sutil estudio de caracteres. El director Andrew Niccol, autor, además, del sólido y potente argumento, logró un film agudo y frontal que recrea un sistema en el que Yuri conoce de sobra y se sostiene impecablemente dentro de un modo de explorar el lado oscuro de la naturaleza humana.
A ello se suma una sensibilidad para la ironía y el humor negro que equilibra la crudeza casi salvaje del oficio de Orlov con momentos de verdadera humanidad. "El señor de la guerra", pues, habla de la necesidad de comerciar con la muerte y, paralelamente, recapacita acerca de los entretelones de las acciones bélicas que, frente a Yuri, son apenas situaciones que apuntalan su turbio negocio.
Nicolas Cage compone con fuerza y sinceridad a ese hombre dispuesto a vender su alma al mejor postor, en tanto que Bridget Moynahan, Jared Leto y el resto del elenco rescatan con sobriedad sus respectivos papeles. Rodada en diversos países, la producción se transforma en una historia tan interesante como intensa en su fondo y en su forma, y radiografía a personajes que hacen de la guerra un lucrativo negocio en el que su protagonista vive su existencia en ese submundo del tráfico de armas y deja que su conciencia apenas lo sacuda cuando, en los momentos finales, deberá ser él quien utilice un arma para asesinar. Reflexivo y angustiante el film, apoyado por una excelente fotografía y por una música de impecable ritmo, logra centrarse en la temática del horror y permite, también, seguir las alternativas de ese hombre al que las existencias de los demás son apenas necesarias para su cruel negocio.

