
Rebelión en la granja, al estilo de Disney
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"Vacas vaqueras" ("Home on the Range", EE.UU./2004). Dirección: Will Finn y John Sanford. Guión: Will Finn, John Sanford, Michael LaBash, Sam Levine, Mark Kennedy y Robert Lence. Música: Alan Menken. Director artístico: David Cutler. Editor: H. Lee Peterson. Presentada por Buena Vista International. Duración: 75 minutos. Calificación: apta para todo público.
Nuestra opinión: buena
Los estudios Walt Disney prosiguen sin tregua su camino cinematográfico con esas producciones que los lanzaron exitosamente al mercado internacional. Sus responsables saben que los pequeños espectadores siempre están atentos a cada uno de esos films de animación que a través del tiempo se convirtieron en el sello indiscutido de la simpatía y de la originalidad. Con "Vacas vaqueras", sus directores, los debutantes Will Finn y John Sanford, procuraron que la senda abierta por el talentoso Walt Disney no perdiera la espontaneidad y la calidez que son ya la marca de fábrica de esa indestructible productora.
Esta vez el guión se traslada al indómito Oeste, y allí, en una granja en la que alternan cerdos con vacas y una cabra cascarrabias con patos y caballos, su dueña se verá despojada de esa cotidianidad tan natural y pacífica. El dinero escasea y no alcanza para que ese establecimiento continúe subsistiendo. Cuando llega al lugar Maggie, una impertinente vaca de exhibición, se desata el conflicto. Por un lado, un villano desea ser el comprador del lugar; por otro, el caballo Buck, que desea ser héroe sin excusas, demostrará que nada es imposible cuando la amistad y la valentía son sólidos ingredientes de todo ganador.
En la historia, con varios gags de inmediata repercusión en el público infantil, sucede todo lo posible y lo imposible para que la diversión nunca falte en la pantalla. Hay un cazador de recompensas que, en una vuelta de tuerca final, dará una insólita sorpresa, un sheriff deseoso de hacer el bien y una galería de estrambóticos personajes siempre dispuestos a la maldad, aunque, claro, ésta tendrá su castigo.
"Vacas vaqueras" no pretende más de lo que ofrece: que el público menudo pase un momento de distracción aferrado a sus butacas en permanente alerta en torno de lo que les ocurre a los protagonistas, en tanto comprueba que la bondad siempre triunfa sobre la maldad. La técnica, que con los años remó a favor de los dibujos animados, es aquí tan perfecta como colorida. Los paisajes del Viejo Oeste sirven de marco a las andanzas de las vacas dispuestas a lograr el dinero para que su granja no sea vendida, en tanto que el caballo Buck puede, finalmente, convencerse de que su espíritu y su destreza lo apoyarán en su misión de desbaratar los planes del malviviente de turno.
Otro de los logros de la producción está en la música y en las canciones, posiblemente opacadas por su doblaje al español, al que hay que sumarle el ritmo de un guión que, casi como un homenaje al antiguo cine de cowboys, se inserta en la eterna lucha de los buenos, indemnes ante cada peligrosa situación, y los malos, que tienen aquí su aparatosa y muy risible derrota. "Vacas vaqueras", pues, se suma a la oferta de cine para las vacaciones de invierno. Y, seguramente, tendrá su propio y merecido espacio.





