
Reconocimiento a la bella diva italiana
Con una vasta trayectoria, la actriz lleva filmados más de cien largometrajes
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ROMA (ANSA).- Claudia Cardinale es el objeto de una retrospectiva que recorre su carrera cinematográfica. Titulada "Claudia Cardinale: la actriz y la diva", la retrospectiva permite ver, hasta el domingo, algunas de sus mejores películas y otras menos conocidas.
La actriz, bautizada "la italiana más bella de Túnez", saltó a la fama muy joven, a finales de los años 50, gracias al director Luchino Visconti, que la eligió para protagonizar "El gatopardo" y "Rocco y sus hermanos". La retrospectiva -que se abrió ayer en una sala de cine de Roma- estuvo precedida por un seminario, en el que participaron entre otros la guionista Suso Cecchi D´Amico y el director Pasquale Squitieri, compañero de la actriz.
"Si estoy aquí, si he durado más de 45 años y duro todavía hoy es porque soy una mujer fuerte y con los pies sobre la tierra", dijo Cardinale, con su inconfundible voz ronca. "Siempre he sido yo misma; delante de las cámaras me convierto en otra: para mí, éste es el secreto para durar, y además no hay que ser frágiles, ya que, si no, se corre el riesgo de perder la identidad", añadió. La actriz recordó que en la pantalla se convirtió en "prostituta, princesa y mujer del pueblo". "Actué en comedias, tragedias y spaghetti western", dijo, "pero teniendo siempre bien en la mente mi identidad. Para mí, es importante ser dirigida por una persona que estimo y que me estimule a trabajar bien; elegí o rechacé muchas películas por este motivo", agregó.
Nacida en Túnez en 1938, de padres italianos, el primer film de Cardinale fue un documental y a continuación una realización en la que trabajó junto a Omar Sharif. "Soy italiana de nacionalidad, francesa de cultura y de raíces tunecinas y africanas", dijo con cierto orgullo la actriz, que hace años eligió París para vivir. "Fue una decisión de común acuerdo con mi compañero Squitieri y lo hicimos por nuestra hija, ya que queríamos que asistiese a una escuela bilingüe: ahora habla perfectamente tres idiomas y estudia historia del arte en la Sorbona", explicó.
Cardinale recordó que ella, de pequeña, quería convertirse en exploradora, ya que siempre fue muy deportista y amante de la naturaleza. "No entendía por qué me paraban por la calle para proponerme que fuese actriz; evidentemente era fotogénica", agregó. Hoy, a los 66 años, sigue siendo atractiva: "Nunca me sometí a ninguna cirugía estética; no me importa el tiempo que pasa; no vivo del pasado ni de los recuerdos. Yo creo que quien se opera está mal por dentro; quiere decir que no se acepta. Yo, en cambio, lo acepto, soy una persona activa, y no quiero llevar puesta una máscara", dijo.
De las más de cien películas interpretadas en su larga carrera, serán proyectadas en el cine de Roma "Ocho y medio" de Federico Fellini y "Fizcarraldo" de Werner Herzog, entre otras. Pese a haber trabajado en dos nuevas películas francesas que están por estrenarse, la pasión de Cardinale es el teatro: en París trabaja en una pieza del dramaturgo estadounidense Tennesse Williams. "Siempre rechacé el teatro porque me daba miedo; ahora, en cambio, llego tres horas antes para concentrarme", explicó.





