
Recordando a Checoslovaquia
Es el regreso de Jirí Menzel, el director de Trenes rigurosamente vigilados
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Jirí Menzel vuelve a los cines porteños. Con el estreno, mañana, de Yo serví al rey de Inglaterra su última película (que presentará Distribution Company), se concretará un esperado reencuentro con el cine checo. Su anterior película conocida en nuestro país fue Mi dulce pueblito , hace más de una década. Ahora, a los 70 años, Menzel intenta recuperar el espíritu que le permitió convertirse en uno de los protagonistas más importantes del cine europeo a mediados de la década del 60.
Hijo del escritor y periodista Joseph Menzel, Jirí nació en Praga, en 1938. Pensó seguir los pasos de su padre, pensó en el conservatorio, pero ingresó en la Academia de Cine de Praga, de la que fue expulsado, no obstante, pudo continuar sus estudios gracias a la intervención de uno de sus profesores. Su debut como director de largometrajes fue Trenes rigurosamente vigilados (1966), basado en un relato del escritor austro-húngaro Bohumil Hrabal (1914-1997), cuyo Oscar a la mejor película de habla no inglesa marcó un momento culminante del resurgimiento del cine de su país. Considerada una de las obras cumbres de la cinematografía europea y emblema de la "nueva ola checa", tuvo muy buena repercusión incluso en la Argentina de aquellos años, donde se convirtió en uno de los títulos infaltables en ciclos de revisión.
Su segunda película, Un verano caprichoso (1967), en la que interpretó un papel como actor, ratificó su talento, lo que no impidió que la siguiente, Alondras en un hilo (1968) sobre varios cuentos de Hrabal publicados bajo el título Anuncio de una casa donde ya no quiero vivir, ambientada en tiempos de los procesos de "rectificación" comunista a principios de la década del 50, fuera prohibida por las autoridades de su país, una decisión que lo alejó del cine hasta 1974.
En las dos últimas décadas del siglo XX, Menzel rodó otras películas basadas en relatos de Hrabal, a esa altura su escritor favorito, por ejemplo Tijeretazos (1980) y Mi dulce pueblito (1985), que fue nuevamente candidata al Oscar.
Medio siglo de historia
Yo serví al rey de Inglaterra , que también abreva en un relato de Hrabal, recibió el premio de la Fipresci en el Festival de Berlín, los lauros a mejor película, director y fotografía en el Festival de Cine Checo y el destinado a mejor director en el de Haifa.
Jan es un hombre en extremo elemental, pero ambicioso, un simple camarero que se deja seducir por la abundancia (el rol es interpretado por dos actores, el búlgaro Ivan Barne, de joven, y el checo Oldrich Kaiser, de adulto). Así pasa de un pub donde sirve cerveza a un burdel y, finalmente, a un lujoso restaurante art nouveau.
Al mismo tiempo que Hitler avanza sobre Checoslovaquia, Jan se enamora de Liza -Julia Jentsch, la misma de Sophie Scholl y Los últimos días - una bella y orgullosa alemana aria que, gracias a unas estampillas arrebatadas a unos judíos caídos en desgracia, puede hacer realidad los sueños de su esposo. Pero la algarabía construida sobre el horror les durará poco tiempo, porque a la entrada de los soviéticos, caerá preso, será acusado de colaborar con oscuros experimentos nazis y condenado a quince años de reclusión. La vuelta a la libertad, ya muy lejos de todo lo que perdió, le permitirá nuevas reflexiones.
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