
Camila, desde el alma
Ficha técnica: CAMILA, DESDE EL ALMA (Argentina / 2010) / Dirección y guión: Norma Fernández / Cámaras, sonido e iluminación: José Galimberti y Enrique Páez / Edición : Miguel Pintarelli y José Tabarelli / Elenco : Camila Sosa Villada, María Palacios / Duración : 60 minutos / Calificación : apta para mayores de 13 años.
Nuestra opinión: buena.
Reflexiones de una travesti, el subtítulo que lleva esta obra singular, describe con claridad, aunque no exhaustivamente, su contenido. Las reflexiones son de Camila Sosa Villada, actriz trans cordobesa (excelente actriz, por lo demás): giran en torno de su condición, dan testimonio de las infinitas formas de la discriminación y de quienes son víctimas de ella por las causas más diversas (en el fondo, todos padecemos alguna, concluye), y componen también su autorretrato, escrito en parte con las palabras de Federico García Lorca y armado -como el biodrama que está en el origen del film- sobre tres elementos que se combinan en una original y expresiva síntesis: los textos del poeta andaluz, la historia personal de la protagonista y el lenguaje del teatro.
El documental de una hora de duración que fue presentado en el Bafici 2010, está basado en Carnes Tolendas , la pieza presentada por Sosa Villada con la dirección de María Palacios en La Cochera, el legendario espacio cordobés de Paco Giménez, que hizo sus sabios aportes como asesor. El film reproduce segmentos de esa representación, demostración rotunda de la versatilidad de la actriz, que al teatralizar su historia, toma la voz severa y condenatoria de su padre o la más apacible y tierna de su madre, y cuando recurre a los personajes de Lorca para encontrar en ellos sentimientos y dolores similares, se apropia del acento, las eses, las ces y las zetas españolas y suena frágil como la de Doña Rosita, despótica y feroz como la de Bernarda Alba y desgarrada como la de Yerma. Tales pasajes -ella sola en escena, la luz, algún vestuario y unos pocos objetos- se alternan con los testimonios a cámara, donde además de demorarse en temas como la intolerancia, la exclusión social y la discriminación, en la explicación de qué significa ser travesti y en la crítica de algunos equívocos en torno de ese concepto, narra el proceso de creación del espectáculo que fue un éxito en Córdoba, llevó en gira a Paraguay y con el que llegó a la Fiesta Nacional del Teatro.
El mayor mérito que tiene el film en puros términos cinematográficos reside, precisamente, en el retrato integral de la persona y de la actriz que es, en cuanto travesti, todos los días de su vida. Sin golpes bajos, con sus tensiones y sus contradicciones, sus opiniones sobre la realidad y su solidaridad con todos los excluidos, los desplazados, los clandestinos y los discriminados de cualquier tipo: "No tener conciencia de que somos muchos los que estamos fuera de la sociedad me parece imperdonable en las minorías", dice. Y expone su firme voluntad de asumir su identidad trans (no una identidad femenina como parece suceder en otros casos) y su certeza de que es infinita la capacidad de amor que tiene el ser humano. En el film no faltan un par de momentos musicales, entre ellos una bella canción de cuna wichi que exhibe las dotes de cantante de Camila y algunos breves destellos de humor.





