Scorsese retrata a Howard Hughes

Fernando López
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24 de febrero de 2005  

"El aviador" ("The Aviator", EE.UU./2004, color; hablada en inglés). Dirección: Martin Scorsese. Con Leonardo DiCaprio, Cate Blanchett, Kate Beckinsale, John C. Reilly, Alec Baldwin, Alan Alda, Jude Law, Matt Ross, Gwen Stefani, Ian Holm. Guión: John Logan. Fotografía: Robert Richardson. Música: Howard Shore. Diseño de producción: Dante Ferretti. Edición: Thelma Shoemaker. Presentada por Warner Bros. 169 minutos. Sólo apta para mayores de 13 años.

Los primeros tramos proporcionan algunas pistas acerca de las razones que llevaron a Scorsese a encarar un retrato de Howard Hughes y también de las expectativas que depositó en la empresa. Por un lado, cuando el film entra de lleno en la historia del personaje éste ya es el millonario advenedizo y arrogante que ha irrumpido en Hollywood con sus delirios y su ambición y está luchando con los problemas que le plantea el gigantismo de su producción "Hell´s Angels" y con los desbordes del presupuesto. Todo lo cual (salvo los millones) trae cierta reminiscencia del espíritu independiente de Scorsese y de sus frecuentes combates en defensa de sus proyectos.

Por otro lado, el prólogo, que remite a la infancia del protagonista y resume las enfermizas aprensiones y aversiones de su madre en una palabra -cuarentena- que quiere ser clave en la definición del personaje y es repetida con insistencia, no puede sino hacer sospechar que Scorsese aspira aquí a alcanzar la dimensión de "El ciudadano".

El aliento trágico no le alcanza para dar al magnate del cine y pionero de la aviación tan famoso por sus invenciones como por sus conductas fóbicas una grandeza comparable con la del personaje de Orson Welles, principalmente porque el retrato que propone el guión de John Logan no va más allá de la superficie y deja sin indagar muchos aspectos oscuros de su compleja personalidad (desde sus adicciones hasta sus posturas políticas), así como muchos episodios importantes de su vida posterior a los finales de los 40, cuando la historia concluye. Pero también porque Scorsese prefiere mostrarlo bajo un solo aspecto: el del millonario audaz con aires de visionario. La estatura del héroe trágico le queda a Hughes excesivamente grande, por mucho que el realizador infle el retrato, decida abandonar al personaje tras la victoria pública sobre sus competidores (apoyados desde el Congreso) y lo despida con su reiterada invocación al futuro.

La categoría de un director

Que Scorsese esté tan cerca de ganar el demorado Oscar con éste que seguramente es el film menos personal y osado que firmó en años puede parecer paradójico, pero no inexplicable: "El aviador" tiene suficiente material para el entretenimiento y algunas señales de su categoría como director. Se concentra en Hughes como celebridad: lo sigue en sus atrevidos emprendimientos para el cine -incluidos sus choques con la censura por culpa de la violencia de "Scarface" o los escotes de Jane Russell en "El proscripto"-; en sus amores y amoríos con las estrellas (Harlow, Hepburn, Faith Domergue, Ava Gardner), y, sobre todo, en su fervor por la aviación y los imaginativos y numerosos aportes que hizo a su desarrollo. En cambio, aunque con frecuencia muestra su extrañas conductas, explica poco y nada del origen de su neurosis y de las obsesiones que lo condujeron al borde de la locura.

Scorsese conoce y ama ese mundo que la biografía de Hughes lo lleva a recrear tanto como ama a los personajes extraordinarios a través de los cuales puede examinar aspectos de la cultura norteamericana. No le hacen falta más que unas pocas escenas (la llegada al teatro Chino, el encuentro de Hughes y Katharine Hepburn con Erroll Flynn en el opulento Cocoanut Grove, por ejemplo) para reproducir el clima de glamour y, de paso, deslizar apuntes certeros sobre los personajes. Y hace verdadero alarde de su oficio cuando hay que captar las arriesgadas evoluciones de los primitivos aeroplanos de "Hell´s Angels" o cuando debe describir el impresionante accidente con su XF 11 que se desplomó sobre Beverly Hills, causó muertes (de las que nada se dice) y le dejó quemaduras, heridas y fracturas por todo el cuerpo.

"El aviador" proporciona lo que se espera de ella en materia de entretenimiento y satisface en buena medida la curiosidad que despertaba la historia de un personaje que pasó gran parte de su vida, muchas veces a su pesar, en el foco del comadreo público y en medio de gente famosa. En el capítulo de las mujeres, es la relación con Katharine Hepburn la que recibe más atención: Cate Blanchett se esfuerza por reproducir gestos, tonos y actitudes de la inolvidable actriz en un trabajo meritorio, pero peligrosamente cercano a la parodia. Así y todo, le va muchísimo mejor que a Kate Beckinsale, que ni de lejos alcanza la imponente sugestión de Ava Gardner, y que a Gwen Stefani, pálida Jean Harlow. De las estrellas de hoy puestas en la piel de estrellas de ayer quien más se luce es Jude Law (como Erroll Flynn), pero sin duda son los dos "malvados" del cuento -Alec Baldwin y en especial Alan Alda- los que descuellan en el elenco, en el que, obviamente, el esfuerzo mayor le corresponde a Leonardo DiCaprio.

El actor muestra autoridad y recursos para resolver el abrumador compromiso y sabe asumir los rostros cambiantes de Hughes. Que no se vea su transición entre la "excentricidad" y la locura no es responsabilidad suya sino del film, que atiende tanto a la fachada del personaje que se olvida de penetrar en su misterio.

Los invitamos a nuestro especial sobre los Oscar: www.lanacion.com.ar/oscar

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