
Soldini, el iniciador de un cambio
"Ahora hay otras temáticas e ideas"
1 minuto de lectura'

"Habíamos empezado en 15 salas y llegamos a las 180. Viajando con la película, me encontré en varias ciudades con personas que se acercaban a felicitarme y a decirme que no les parecía una película italiana, ya que la confianza de la gente en el cine de mi país se había reducido a cero. Pero creo que algunas cosas cambiaron y que no recibiré por un tiempo comentarios de este tipo. Afortunadamente, está madurando un nuevo cine italiano. Tal vez ustedes también lo perciban así."
Desde Milán, a través del teléfono, la voz de Silvio Soldini llega con el tono sereno y pausado de quien se toma su tiempo antes de decir las cosas. Habla, por supuesto, de "Pan y tulipanes", el film que lo consagró definitivamente como director y que entre nosotros, en algo más de dos semanas de exhibición, logró significativas cifras de asistencia (unas 60.000 personas), sumándose así a la notable repercusión obtenida en su país y buena parte del mundo.
"Este redescubrimiento comenzó un poco con "Pan y tulipanes" -admite Soldini con alguna timidez-. Pero algo cambió y hay varias señales que hablan de temáticas e ideas diferentes. Pienso en "I cento passi", un bello film de Marco Tullio Giordana, o en las nuevas producciones de Nanni Moretti, Gabriele Muccino o del turco Ferzan Ozpetek, que inesperadamente para muchos obtuvieron muy buenas recaudaciones. Hay gente con ideas renovadas, que tiene algo nuevo para decir."
A los 42 años, Soldini (que nació y vivió toda su vida en Milán, con excepción de un par de años de estudio transcurridos en Nueva York) es uno de los protagonistas de esta suerte de resurrección que experimenta un cine visto, sobre todo en el interior de Italia, como expuesto permanentemente a la crisis y a depender de producciones elaboradas con un mero criterio de taquilla en torno de alguna figura cómica o televisiva de moda.
"De un tiempo a esta parte -advierte, sin embargo, el director desde la oficina que ocupa en la Societˆ Albachiara, productora de su nuevo film- estas fórmulas, que siempre anduvieron bien, empezaron a fracasar en las boleterías. En cambio, que alguien apareciera con una opera prima o un segundo film haciendo cine de autor, algo impensable hace una década, está empezando a ser habitual. También reconozco que detrás de nosotros surgió una nueva generación de productores jóvenes que nos ayudó muchísimo."
Hasta la llegada de "Pan y tulipanes" a la cartelera local, Soldini era una figura tan desconocida como la mayoría de los nuevos cineastas italianos. Hoy, según comenta sin disimular su satisfacción, recibe por medio de la argentina Jorgelina de Petris (directora de casting de sus películas) el eco alcanzado hasta ahora por el film entre nosotros.
"Jorgelina me dice que las tres mujeres que aparecen en "Pan y tulipanes" son muy valoradas por los espectadores argentinos. Esto es muy interesante para mí, porque observo cómo reacciona el público de cada país ante la película. En Alemania, por ejemplo, mucha gente quería ver a Bruno Ganz en un registro diferente, porque nunca había hecho una comedia", apunta el realizador.
Soldini encaró, con "Pan y tulipanes", un giro dentro de una carrera meticulosamente construida hasta allí entre cortos y tres largometrajes que tuvieron bastante en común: "L´aria serena dell´Ovest" (1990), "Un´anima divisa in due" (1993) y "Le acrobate" (1997), todos ellos todavía inéditos en la Argentina.
"Son tres películas muy unidas entre sí, que a posteriori de haberlas hecho pueden verse como una trilogía. No fue algo voluntario o querido por mí cuando las filmé, pero al cabo hablan más o menos de lo mismo: por qué no estamos contentos con lo que hacemos, por qué tenemos miedo a lo desconocido", detalla.
Hasta que, con "Pan y tulipanes", llegó para Soldini eso que la vida, según sus palabras, "te ofrece de tanto en tanto servido en bandeja de plata": la posibilidad de un cambio. Fue la primera vez que acometió una historia en clave de comedia y que no habla de un personaje protagónico sumido en alguna crisis existencial. Pero aclara que sí hubo una continuidad con el anterior largometraje: "Simplemente quería volver a trabajar con Licia Maglietta, que me había dado tanto en "Le acrobate"".
El éxito de "Pan y tulipanes" puso de nuevo en la consideración internacional a una comedia de origen italiano. Pero Soldini quiere marcar diferencias entre el ayer y el hoy: "Es cierto que la comedia a la italiana tuvo un pasado importante, pero los proyectos que hoy representan ese tipo de cine son comerciales, banales, con personajes convertidos en caricaturas. Son películas pensadas para un público amplio, pero que ahora, como decía, no funcionan en las boleterías".
Explica, en cambio, que sí están adquiriendo repercusión títulos como "Il mestiere delle almi", de Ermanno Olmi, el aplaudido realizador de "El árbol de los zuecos" y "La leyenda del santo bebedor".
Soldini define esta película como "bella, muy particular y estrictamente de autor, no ciertamente pensada para un gran público". Pero a la vez subraya que es la clase de películas que elige para ver en su tiempo libre, al igual que el cine independiente norteamericano o algún clásico de otros tiempos.
Pero confiesa que en estos días no tiene demasiado tiempo para pensar en el esparcimiento, pues trabaja a tiempo completo en el montaje de su nuevo film, "Brucio nel vento" ("Ardo en el viento"), extraído de un relato corto de Agata Kristoff y que será estrenado en el próximo otoño europeo.
"No es una comedia y tampoco hay actores italianos. La rodé con actores checos y franceses, todos profesionales pero poco conocidos, en la República Checa y en Suiza. La historia gira en torno de gente alejada de su origen europeo del Este y que cortó raíces con el pasado, viviendo ahora en el occidente europeo. Deliberadamente, quiere alejarse de la actualidad más estricta, de la guerra balcánica y todas esas cosas", anticipa.
Soldini dice que encaró el film, como ocurrió en "Pan y tulipanes", con un intenso trabajo previo con los actores. Ensayando la película escena por escena antes del momento del rodaje, para que todos se conozcan bien desde el primer instante. "No podría trabajar nunca con un actor, ni siquiera con el más famoso o reconocido, que no sea capaz de integrarse y entusiasmarse con el proyecto desde el vamos", explica.
Antes de la despedida, Soldini prefiere responder con la misma modestia a quienes ya se animaron a calificarlo como el mejor heredero de la escuela de Michelangelo Antonioni: "Es una de las personas que más amaba cuando soñaba con ser director. Siempre me impactó su manera de mirar el mundo y de encuadrar esas imágenes a la perfección. Lo encontré por primera vez el año pasado y, como tiene muchas dificultades para comunicarse, me hizo saber por medio de su compañera que había visto "Pan y tulipanes" y le había gustado. Pocas veces tuve mayor satisfacción".
1
2Carli Jiménez: el bullying por ser “el hijo de La Mona”, el papá que no conoció de chico y el artista al que maneja de grande
- 3
Punta del Este: Wanda Nara, de paseo con sus hijas y su novio y Pocho Lavezzi, muy sonriente tras almorzar con Guadalupe Tauro en José Ignacio
4Made in Lanús: la historia de una obra que vuelve a Mar del Plata, en donde se estrenó hace 40 años



