
"Sólo fabrico películas"
Emilio Vieyra vuelve a la dirección con un policial
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Para algunos cineastas 31 películas no son suficientes. El ecléctico realizador, vuelve, a los 80 años y luego de 9 de ausencia en los sets, con el género que más lo seduce: el policial. El 14 de este mes comenzará a rodar "Cargo de conciencia", guión que viene escribiendo hace dos años y que promete hablar de corrupción en las altas esferas del poder.
Con un reparto de actores que se repite en sus producciones, Rodolfo Ranni, Pepe Soriano, Rubén Stella, Alicia Zanca, y un equipo técnico que lo acompañó en su vasta carrera, el director de fotografía Víctor Caula, el director de sonido Jorge Longo, el músico Horacio Malvicino, entre otros, Emilio Vieyra busca volver a lo que más le gusta.
Desde su primera película, "Detrás de la mentira" de 1962, pasaron más de cuatro décadas, y un sinfín de polémicas en torno de su producción cinematográfica. El se defiende: "¿Qué soy yo? ¿Un creativo, un artista? Yo soy un industrial fabricante de películas". Y afirma que jamás dirigió para la crítica, sino para el público. "Nunca hice cine para festivales", concluye.
"Cargo de conciencia" es un thriller que comienza con una muerte que se supone suicidio, en el que se entremezclan la política, los negocios, las drogas, la corrupción y la conciencia. La trama se aleja del maniqueísmo y defiende la hipótesis que todo ser humano tiene "un lado bueno y un lado malo".
Será el primer film que Emilio Vieyra dirigirá en el nuevo milenio. La nueva tecnología no lo asusta, pero prefiere serle fiel al 35 mm. "Hoy casi todo el mundo está prendido con el digital, yo defiendo el negativo a muerte. Soy el dinosaurio del negativo." Y agrega que no va a cambiar su manera de hacer cine, "lo único que cambia es la técnica".
Sincero, reconoce que, de las suyas, la película que más le gusta es "la que dejó más plata", la popular "Quiero llenarme de tí", film que lanzó a la fama a Roberto Sánchez, Sandro.
Con películas como "Testigos para un crimen", "Yo gané el Prode? y Ud.?", "Correccional de mujeres", Obsesión de venganza", las infantiles "Los irrompibles" y "La gran aventura", y la polémica "Adiós, abuelo", Emilio Vieyra deambuló por distintos géneros, y fue un precursor en hablar de sexo y drogas en el cine argentino.
A mediados de la década del 60 comenzó su etapa de cine "raro", como él mismo define a sus películas más histriónicas. Explica que esos films fueron realizados para el público latino de Estados Unidos, que estaba cansado del cine mexicano. "Un socio que vivía allí me dijo: «Les gusta el terror y el sexo»", cuenta. Así fue como se encontró escribiendo "Sangre de vírgenes", una historia de mujeres que aparecen muertas con agujas clavadas en los brazos, en las costas de Punta del Este. La película tuvo un éxito arrasador en el mercado estadounidense.
Ese fue el comienzo de una seguidilla de films; "La venganza del sexo", "Placer sangriento", "La bestia desnuda", que le permitieron ganar dinero y seguir filmando. "Yo que las hice no lo puedo creer -admite-. Era una ansiedad de trabajo. Lo que escribía era una inventiva demasiado avanzada para ese momento, mujeres desnudas, psicópatas asesinos, terror, sangre, muerte."
La filmación de "Cargo de conciencia" se realizará en la Legislatura porteña y en escenarios naturales, en Tigre y Benavídez, donde se reconstruirá "Villa rica", el pueblo de origen del senador protagonista del film.
"Quiero hacer lo que me gusta, lo que siento", afirma Vieyra, que había pensado que no filmaría más. "Ya soy un hombre grande, pero no voy a correr como lo hacía hace 20 años." Por eso el tiempo de rodaje se extendió a siete semanas, demasiado tiempo para un director que supo filmar una película en tan sólo 14 días.
No le asusta la crítica. "Cuando hago una película me siento en la platea. Me preocupa más el espectador que mi ego", dice. Y agrega que si les hubiese hecho caso a las opiniones adversas no habría filmado más. "En «Quinto año nacional» trabajé con el maestro Piazzolla, y todavía discuten si el tango es como él lo toca", se ríe.
"Si hay un arte difícil de criticar es el cine", opina. Y él sólo se dedica a hacer películas.




