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Detrás del rodaje

Superman II: un film cargado de polémicas y un rodaje muy complicado

Hernán Ferreirós
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13 de octubre de 2020  • 00:11

Tras el exitoso estreno de Batman vs Superman, se pusieron rápidamente en marcha los engranajes para realizar su continuación, La liga de la justicia. El rodaje, sin embargo, debió interrumpirse por el suicidio de la hija del director Zack Snyder, quien abandonó inmediatamente el proyecto para concentrase en su familia. En su reemplazo ingresó Joss Whedon, en lo que parecía el pase cinematográfico del año: el guionista y director de las dos primeras Avengers, hasta ese momento los títulos más exitosos de Marvel, se iba a la competencia a terminar el equivalente de DC de aquellos films. Whedon reescribió parte del guion, refilmó escenas y completó lo que faltaba, introduciendo mayor humor y ligereza al tono épico y oscuro que suele privilegiar Snyder.

El cambio, sin embargo, no dio frutos. Esta apuesta segura de la compañía DC, que juntaba a todos sus personajes más populares, se las arregló para resultar una decepción en la boletería y, algo más previsible, un bochorno ante la crítica. En los años que siguieron, creció el rumor, eventualmente confirmado por varios de los actores que participaron del rodaje, de que la versión que estaba filmando Snyder era mucho más lograda. Así se generó un interés y una demanda de los fans por este film inconcluso que llevó a que se desembolsaran 70 millones de dólares para que el director original terminara de realizar su visión. El resultado es una película de 4 horas que se estrenará a mediados del año que viene en la plataforma de streaming HBO Max. Habrá que ver si fue dinero bien gastado (Batman vs Superman, que sí fue concluida por Snyder de acuerdo a su proyecto, no es recordada precisamente como el Citizen Kane de las películas de superhéroes), pero lo cierto es que La liga de la justicia recibió una rara segunda oportunidad.

Extrañamente, décadas atrás, otra segunda parte que también involucraba al principal personaje de la compañía DC tuvo un derrotero casi idéntico: Superman II perdió a su director original, Richard Donner, y fue concluida por Richard Lester, quien abandonó el tono humorístico pero épico del primero para convertir al film sencillamente en una comedia camp, una aproximación que fue muy criticada. Años después, también empezó a extenderse el rumor de que la versión de Donner habría sido abiertamente superior. Contra cualquier pronóstico, un cuarto de siglo más tarde del estreno de Superman II, Donner fue convocado para supervisar una reconstrucción de su film que se editó oficialmente en DVD en 2006 y, en efecto, es una obra considerablemente mejor que la que llegó originalmente a las salas. El camino hasta ese final feliz fue largo y plagado de excentricidades.

Un invento mexicano

Superman (1978) fue una producción de los empresarios mexicanos Alexander e Ilya Salkind, quienes venían de tener éxitos con Los tres mosqueteros (1973) y su secuela, Los cuatro mosqueteros (1974), ambas rodadas back to back. Sin bien la idea de rodar dos películas de este modo, es decir, simultáneamente o inmediatamente seguidas para aprovechar al máximo los recursos de la producción, es tan vieja como el sistema de estudios, los Salkind introdujeron una sutil pero provechosa variante: filmar un guion muy largo y pagar a todos los involucrados por una película, nada raro hasta aquí, pero luego dividirla en primera y segunda parte para el momento del estreno y así obtener dos films por el precio de uno. Las quejas de los actores forzaron a su sindicato a crear una nueva normativa, llamada justamente la "cláusula Salkind", para impedir que esta práctica continuara. Los empresarios también filmaron Superman y su secuela, Superman II, back to back, pero ya no pudieron repetir el truco y pagar como si se tratara de un único film.

A pesar de sus dudosos manejos comerciales, los Salkind querían que las Superman fueran películas de calidad y, por ello, intentaron conseguir a la mayor parte del talento involucrado en la creación de la saga de El padrino, que en ese momento venía de confirmarse como uno de los mayores éxitos de público y de crítica de los años 70. En parte, lo lograron: ficharon al novelista Mario Puzo, autor de la novela y del guion de la película de Francis Ford Coppola, para que escribiera el film (aunque finalmente su trabajo no convenció y se usó una reescritura a cargo de Robert Benton, David Newman y Tom Mankiewicz) y a Marlon Brando para que interpretara al padre de Superman, Jor El, por el salario más alto pagado alguna vez a un actor.

Brando cobró 3.700.000 de dólares y un exorbitante 11.75% de la ganancia del film, en total 19 millones de dólares, por menos de 10 minutos de presencia en pantalla, es decir, casi 2 millones por minuto. A pesar de este arreglo descomunal y para horror del director Richard Donner, Brando insistía que el personaje del padre de Superman debía ser un bagel (sí, ¡el típico pan circular de la comida judía!) al que el actor solo le pondría la voz. "¿Cómo podemos saber qué aspecto tiene la gente de Krypton?", era el impecable razonamiento de Brando, que también propuso que Jor El fuera una valija verde. Estas ideas insólitas, en verdad, se debían a que el actor no tenía ningún interés en la película y quería recibir su botín por el menor trabajo posible, por eso intentaba convencer al director de que su personaje debía ser un objeto al que luego podría ponerle voz en unas pocas horas de doblaje. Donner no se dejó amedrentar y logró que Brando apareciera en el film, aunque apenas por unas pocas escenas. Marlon jamás se tomó el trabajo de memorizar su parte y leía sus líneas de cartulinas ubicadas detrás de cámara. Al terminar el rodaje, el actor igualmente les inició un juicio a los productores porque consideró que su compensación no era adecuada. Por este juicio, se debió cortar su participación de Superman II.

Gene Hackman y Ned Beatty, en una escena de Superman II
Gene Hackman y Ned Beatty, en una escena de Superman II

A veces, la gran ambición de los Salkind nublaba un poco su criterio. En su afán de conseguir una primera figura para interpretar al Hombre de Acero llegaron a probar a Muhammad Alí, quien, de conseguir el papel, habría anticipado la obsesión actual por la inclusión al convertirse en el primer Superman negro y, más insólito aún, también probaron para el rol a Dustin Hoffman, quien mide 1,67. Una docena de estrellas, que incluyó a James Caan, Robert Redford, Burt Reynolds, Clint Eastwood y Steve McQueen, rechazó la oferta de protagonizar el film. Finalmente, tras un casting de más de 200 aspirantes, se decidieron por el desconocido Christopher Reeve. Gene Hackman aceptó interpretar a Lex Luthor ante la perspectiva de actuar con Marlon Brando, aunque, dada la mínima presencia del actor de El padrino en el set, no compartió ni un día de rodaje con él.

Un joven Steven Spielberg se mostró interesado en dirigir la historia pero, debido a su escasa experiencia, los Salkind decidieron esperar a ver qué resultado obtenía la "película sobre un pescado" que había hecho el realizador antes de contratarlo. Cuando Tiburón se volvió uno de los más grandes éxitos de la historia del cine, Spielberg ya no estaba disponible. La tarea le fue ofrecida a Coppola, a William Friedkin y a Sam Peckinpah, quien llegó a apuntar a uno de los Salkind con un arma durante una discusión financiera y tras ello, comprensiblemente, no quedó en el proyecto. Luego de ver La profecía, los productores se decidieron por Richard Donner.

Los dos Richard

Una larga lista de actores se pensó para interpretar a Superman, pero finalmente fue un desconocido Christopher Reeves quien se puso el traje de superhéroe
Una larga lista de actores se pensó para interpretar a Superman, pero finalmente fue un desconocido Christopher Reeves quien se puso el traje de superhéroe Fuente: Archivo

Desde el comienzo, Donner tuvo enfrentamientos con los Salkind, que sistemáticamente lo acusaban de excederse tanto en días de rodaje como en el presupuesto. Donner replicaba que jamás hubo un plan de rodaje ni un presupuesto claro de modo que era imposible que él no respetara esos acuerdos porque no existían. A pesar de todo, el primer film se completó exitosamente y fue un gran suceso de taquilla. Superman se volvió el estándar de las películas de superhéroes y la que originó la manía actual por este rubro.

De acuerdo al esquema diseñado por los productores, el rodaje continuó una vez terminado el primer film, pero las tensiones escalaron y Donner fue intempestivamente despedido cuando llevaba completados dos tercios del segundo. "Un día recibí un telegrama diciéndome que prescindían de mis servicios y que no debía volver a presentarme en el estudio. Esa fue la última vez que tuve una noticia de ellos", recuerda el realizador. Según los Salkind, tras un año y medio de rodaje, debieron cancelar la producción porque Donner se había excedido irreparablemente en el presupuesto. Meses más tarde, la película fue retomada por un nuevo realizador, Richard Lester, quien ya había trabajado con los productores en Los Tres (y los Cuatro) Mosqueteros y tenía la misión inequívoca de terminar el film rápido y barato.

Christopher Reeve y Jack O´Halloran, en una escena de acción
Christopher Reeve y Jack O´Halloran, en una escena de acción Fuente: Archivo

Cada uno de los Richard tenía una aproximación distinta a la historia. Donner apuntaba a hacer un film épico de acción y aventuras, mientras que Lester, quien había dirigido la legendaria Anochecer de un día agitado, protagonizada por Los Beatles, tenía una mayor afinidad con la comedia absurda. Para obtener el crédito de director, según los acuerdos sindicales, Lester tenía que filmar al menos el 51% del metraje terminado, de modo que decidió volver a registrar parte de lo hecho por Donner, pero algunos de los actores, entre ellos Gene Hackman, se negaron a refilmar las escenas que ya estaban terminadas, de modo que hubo que usar dobles de cuerpo. El nuevo realizador reincorporó a los guionistas David y Leslie Newman, que habían sido despedidos por Donner, y volcó el relato hacia una comedia de tono camp, que se negaba a tomar en serio a su mundo y a su personaje central.

Aunque Superman II fue un éxito de boletería como su predecesora, la película quedó plagada de inconsistencias y decisiones cuestionables. Margot Kidder, quien interpreta a Lois Lane, está notoriamente más delgada y desgarbada en las escenas filmadas por Lester, que datan de casi dos años después que las de Donner. Cuando dos de éstas quedan pegadas en el montaje es como si entre un plano y otro la actriz hubiera pasado por una fuerte depresión. Superman adquiere poderes extraños, como un beso que produce amnesia selectiva, para solucionar fácilmente inconsistencias de la narración. Algunas escenas, como la captura inicial de los delincuentes kryptonianos, están resueltas de modo tan expeditivo que parecerían atadas con alambre incluso en medio de una película de Guillermo Francella y Emilio Disi. Pero quizás lo más anómalo de todo sean los gags de slapstick que Lester incluyó en medio de la batalla de Superman con sus enemigos sobre Metrópolis, tales como pelucas que se vuelan o helados de crema que caen en la cara de transeúntes. Durante el período mudo podrían haber resultado divertidos y originales.

Como no era posible utilizar al personaje de Jor El por el juicio con Brando, quedó un agujero en el relato: luego de que Superman sea iniciado en el sexo por Lois Lane (una situación sobre la que han especulado las mentes más brillantes de nuestra generación, dado que parece imposible que Lois pueda sobrevivir a un encuentro sexual con el Hombre de acero), como en el mito de Samson y Dalila el superhombre pierde sus poderes y queda indefenso ante sus enemigos. En la versión de Lester jamás se explica cómo los recupera. Solo se ve que Clark Kent peregrina hacia la Fortaleza de la Soledad (el hogar de Superman en el Ártico) como un humano, encuentra un cristal verde y regresa como Superman. Asunto terminado. Recién tras el fallecimiento de Brando, cuando sus escenas en este film vieron la luz, se aclaró que es Jor El quien, en una última intervención sobre la que los psicoanalistas podrán escribir largamente, restaura con su propia energía los poderes que su hijo perdió tras su primera relación sexual.

Christopher Reeves y Margot Kinder y una escena que despertó muchas interpretaciones y teorías
Christopher Reeves y Margot Kinder y una escena que despertó muchas interpretaciones y teorías Fuente: Archivo

Los problemas del film de Lester están felizmente solucionados en la restauración que se hizo de la versión de Donner en 2006. En 2000, una gran cantidad de metraje no utilizado de la filmación de Superman II fue descubierto en un archivo en Inglaterra. Al tiempo empezaron a circular en internet imágenes de las escenas "perdidas", cuya existencia era un mito que circulaba entre los sitios de fans. Según se reveló, gran parte de este metraje recobrado consistía en las secuencias rodadas por Donner que nunca habían sido utilizadas. Ese hallazgo disparó una campaña online en la que los fans de la película reclamaban al estudio Warner que permitiera al director editar su versión. En 2004, la muerte de Marlon Brando y una sucesiva negociación con sus herederos permitió liberar el metraje con su participación que había sido eliminada del film en 1980. Tras la presión de los fanáticos y en un evento que sucedió pocas veces en la historia de Hollywood, un director expulsado de un film fue convocado años después para reconstruir su visión original. Tanto Donner como el coguionista Mankiewicz y el editor Michael Thau supervisaron un nuevo montaje de la película con la inclusión del material recobrado. A diferencia de otras "versiones del director", que suelen incluir apenas algunos outtakes, este es un film muy diferente del finalizado por Lester. Todo el inicio hasta el escape de los prisioneros de la "zona fantasma", toda la secuencia final, también el modo en que Lois Lane descubre la personalidad secreta de Superman, y el modo en que Superman recupera sus poderes son completamente distintos y mucho más logrados. Esto no quiere decir que la versión de Donner no tenga sus defectos (el final es una réplica del de la primera parte que no era una cumbre de la coherencia argumental; el faltante de algunas escenas debió compensarse con las pruebas de cámara de los actores), pero aun así es una secuela que le hace justicia al film original y que completa un díptico que es el mejor traspaso de Superman a la pantalla grande. Si, como dicen, la historia tiende a repetirse, entonces este es un buen auspicio para esperar la versión de Snyder de La liga de la justicia. Aunque también nos enseñaron que la historia se repite como farsa, y las cuatro horas de duración que Snyder parece necesitar para contar su historia pueden ser una notable señal en ese sentido.

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