
Thriller sobrenatural, a la francesa
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"Ríos color púrpura 2: Los ángeles del Apocalipsis" ("Les anges de l’Apocalypse: Les rivières pourpres 2", Francia-Italia-Reino Unido/2004). Dirección: Olivier Dahan. Con Jean Reno, Benoit Magimel, Camille Natta, Christopher Lee y otros. Guión: Luc Besson y Christophe Grangé. Fotografía: Alex Lamarque. Música: Colin Towns. Presentada por Quasar Films. Hablada en francés. Duración: 97 minutos. Calificación: sólo apta para mayores de 13 años.
El sagaz e introvertido policía Pierre Niemans, el mismo que hace cuatro años apareció por primera vez en la pantalla en "Los ríos de color púrpura", vuelve en esta historia a demostrar su indudable inteligencia para esclarecer misteriosos crímenes y para armar las piezas de un rompecabezas que, en esta oportunidad, lo obligará a escudriñar en un clima casi pesadillesco y lindante con el terror y la ciencia ficción.
Cuando Pierre llega a un convento fronterizo entre Alemania y Francia, envuelto en la niebla y azotado por el viento y la lluvia para descubrir al asesino de un monje, la trama ya invita a adentrarse en el más profundo de los misterios y en el cada vez mayor suspenso. Al policía no tardan en unírsele Reda, uno de sus más destacados alumnos, y Marie, una especialista en iconografía religiosa, y la historia inicia su escarpado camino de extrañas incógnitas, de sospechosos envueltos en túnicas monacales y de atacantes que poseen fuerza sobrehumana y rapidez de rayo.
El grupo, siempre con el silencioso Pierre a la cabeza, debe descifrar el significado de unos símbolos esotéricos e impedir que el criminal continúe con su sádico hábito de asesinar a varias víctimas que ostentan los mismos nombres e iguales profesiones que los doce apóstoles de la Ultima Cena. No es fácil atar cabos para llegar a la claridad de la pesquisa, pero el policía, ya inscripto en la larga historia de sagaces investigadores que, desde siempre, brindó la pantalla grande, sabrá anudar tantos hilos sueltos en los que se enhebran apocalípticos relatos religiosos, tiroteos a granel y peligros extremos.
Adrenalina y oficio
Así, entre convenciones, bastantes inverosimilitudes y el afán de que el guión no suelte el interés del espectador habituado a este género, llegará el dantesco final, con una grandilocuente explosión que, con mucha adrenalina, sirve para que la Justicia aporte su cuota de amparo a los débiles.
Oliver Dahan, uno de los directores más prometedores de la nueva generación de la vanguardia francesa, no desperdició la oportunidad para demostrar que un simple thriller policial puede superarse si, como en este caso, está sustentado por Luc Besson, que como coguionista supo aportar su sólido oficio para no defraudar a los espectadores que van a las salas en busca de un entretenimiento que seguramente interesará a los muchos seguidores del género.
Un elenco tan talentoso como entusiasta, encabezado por el carismático Jean Reno, al que apoyan sin fisuras Benoit Magimel, Camille Natta y Christopher Lee, un ícono dentro de los films de terror más recordados de la historia del cine, se unieron para convertir esta continuación de "Los ríos de color púrpura" en una hábil recreación de una historia que invita a la emoción sin pretensiones y que promete, en sus escenas finales, proseguir con la saga de ese policía ya transformado en un personaje irreemplazable en estas anécdotas cargadas con una sabia cuota de acción y sustentada en delirantes artilugios narrativos.




