Todos los films de Leonardo Favio

Se verán desde hoy, en un ciclo de homenaje que se hará en el auditorio del Malba
Se verán desde hoy, en un ciclo de homenaje que se hará en el auditorio del Malba
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24 de enero de 2002  

Venerado u odiado casi sin matices, Leonardo Favio es un referente ineludible a la hora de analizar el cine argentino de las últimas cuatro décadas. Apenas siete largometrajes y un ambicioso documental sobre el peronismo le alcanzaron a Fuad Jorge Jury -tal su verdadero nombre- para convertirse en uno de los directores más influyentes para varias generaciones.

Favio ha sido el eje de un debate interminable entre quienes lo consideran apenas un artista intuitivo e improvisador con una tendencia al amaneramiento y el subrayado político y aquellos intelectuales y críticos que lo ven como el más talentoso, inspirado y poderoso creador de épicas románticas y reivindicador de las grandes tradiciones nacionales.

El siempre prefirió mantenerse al margen de esas disputas con frases como "El secreto de mi poder de convocatoria está en que llevo en mi equipaje a La Biblia, a Borges y a Neruda, pero también a Patoruzú". Así, sin ningún tipo de inhibiciones (en la banda sonora de "El romance del Aniceto y la Francisca" conviven la música de Antonio Vivaldi con Los Wawancó) ni la más mínima preocupación por adscribir a cánones estéticos preestablecidos, Favio se arriesgó y triunfó con un cine sentimental, ampuloso y de enorme lirismo. "Los directores argentinos no se animan a casi nada por miedo al qué dirán. Tendrían que escribir temas como "Quizá simplemente te regale una rosa" o "Ella ya me olvidó" porque después de eso te animás a cualquier cosa", aseguró.

Alejado del cine desde el estreno de "Gatica, el mono", en 1993, Favio sólo realizó con múltiples inconvenientes de producción "Perón, sinfonía del movimiento", documental de seis horas sobre la historia del justicialismo, que si bien se exhibió en varios centros culturales y se editó en video, no tuvo la repercusión de sus anteriores trabajos. En el camino han quedado los proyectos biográficos sobre el Che Guevara, Severino Di Giovanni, José de San Martín, Jesucristo y Simón Bolívar, entre otros.

Si bien en los últimos años se realizaron retrospectivas de su obra en ámbitos como el Festival de Mar del Plata, los principales reconocimientos le llegaron desde el exterior: entre el 29 de septiembre y el 12 de octubre últimos, por ejemplo, fue objeto de un amplio homenaje en el Lincoln Center de Nueva York. Como para compensar esa carencia, desde hoy y hasta el jueves 31 se proyectarán en el auditorio del Malba (Figueroa Alcorta 3415) todas sus películas, menos "Perón, sinfonía del movimiento". La programación, con funciones a las 14.30, 18.30 y 21 y entradas a 2,5 pesos, es la siguiente:

  • Hoy: Crónica de un niño solo (1964/65). Tras actuar en varios films y formarse con Leopoldo Torre Nilsson, Favio tomó elementos autobiográficos para narrar las desventuras de un chico marginal de un suburbio bonaerense que se escapa de un reformatorio, aunque una vez en libertad también sufre los rigores de la villa miseria en la que vive. La influencia de "Los 400 golpes", de Franois Truffaut, y de "Un condenado a muerte se escapa", de Robert Bresson, fue decisiva para la que está considerada una de las mejores operas primas del cine argentino.
  • Mañana: Este es el romance del Aniceto y la Francisca, de cómo quedó trunco, comenzó la tristeza... y unas pocas cosas más (1965/67). Esta historia en tres partes ambientada en un pueblo de provincia es un estudio sobre la soledad, el engaño, la miseria y la muerte a partir de un triángulo interpretado por Federico Luppi, Elsa Daniel y María Vaner. Un film denso y ascético, potente y austero a la vez, que ha sido comparado con la obra de realizadores disímiles, como Bresson, Godard y Pasolini.
  • Sábado 26: El dependiente (1967/69). Es la tercera entrega de la trilogía de Favio, con Walter Vidarte y Graciela Borges. Un retrato sobre el patetismo, la culpa y los deseos prohibidos que remite al cine de Buñuel.
  • Domingo 27: Juan Moreira (1972/73). En medio de la convulsión política de la época, esta épica gauchesca sobre el heroísmo y la persecución al caudillo (con Rodolfo Bebán) se convirtió -al igual que "Nazareno Cruz y el lobo"- en uno de los films más vistos del cine argentino.
  • Lunes 28: Nazareno Cruz y el lobo (1974/75). Juan José Camero, Alfredo Alcón y Lautaro Murúa encabezan esta reformulación del mito del lobizón basada en la tradición oral y con una fuerte carga metafórica.
  • Miércoles 30: Soñar, soñar (1975/76). Un muchacho de pueblo (Carlos Monzón) y un artista trashumante (Gianfranco Pagliaro) protagonizan esta incursión en la comedia dramática, su primer gran fracaso comercial, en los primeros meses del gobierno militar.
  • Jueves 31: Gatica, el mono (1993). Surgimiento, apogeo y caída del boxeador José María Gatica (Edgardo Nieva), que Favio trabaja en paralelo con su visión idealizada y grandilocuente de la época dorada del peronismo.
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