
Un autorretrato, como ópera prima de un actor francés
Mañana llega Tu amor, mi perdición, del francés Louis-Do de Lencquesaing
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Aunque llevaba filmadas cerca de cuarenta películas y había trabajado a las órdenes de algunos de los directores más renombrados de Europa (Chabrol, Godard, Haneke, Assayas), el nombre de Louis-Do de Lencquesaing sólo se hizo conocido aquí por su papel de productor de cine en El padre de mis hijos , de Mia Hansen-Love, su primer protagónico. Quizás a ese film, estrenado aquí hace tres años, le haya debido -según juzga ahora- la seguridad y el aplomo suficientes para decidirse a escribir, dirigir y protagonizar su ópera prima, Au galop, que con el título de Tu amor, mi perdición , estrenará esta semana CDI Films.
La película -en la que alguna crítica vio un sentido novelesco que la emparienta con el cine de Mia Hansen-Love, Olivier Assayas o Arnaud Desplechin- se centra en Paul, un escritor que antes trabajó como ejecutivo y ahora vive, divorciado y desilusionado, solo con Camille, su hija adolescente. En realidad, no es sólo una, sino tres las mujeres que pueblan su mundo: además de su hija, animada por Alice de Lencquesaing, que lo es también en la realidad; Mina (Marthe Keller), su aburguesada madre, que no ha podido superar la muerte de su marido, y Ada (la actriz italiana Valentina Cervi), que se sumerge en una aventura extramatrimonial con el escritor. Sin embargo, en una entrevista que fue facilitada por la distribuidora del film y de la que se reproducen algunos fragmentos, Lencquesaing dice que, en principio, no concibió el guión en torno al protagonista masculino, que es el narrador, sino más bien alrededor de las tres mujeres. "Fue en el montaje donde percibimos que el hilo de la historia pasaba por él y que su punto de vista era insoslayable. En realidad, la película tiene algo de autorretrato. Lo que no impide que las tres mujeres ocupen un lugar importante: uno no existe sin los otros."
-¿Tenía decidido encarnar al escritor?
-Paul es un personaje que observa. Es retraído, pudoroso. Toma las cosas como vienen. Si está mal, no lo dice... No tenía ganas de tener que explicarle todo eso a un actor.
-¿Y por qué eligió mujeres de esas tres edades?
-Partí de las situaciones: la mujer entre dos hombres, la viuda eternamente enamorada, la jovencita que vive los amores caóticos de los veinte. Valentina y Marthe Keller aportaron mucho a sus personajes. Marthe comprendió enseguida a Mina, aunque dudaba en animarla porque la sentía demasiado francesa para una suiza alemana como ella. Valentina tiene cierto misterio, una belleza misteriosa. Y la locura que el papel necesitaba, esa especie de inconsecuencia en la pasión.
-El film habla también de la relación entre un padre y su hija.
-Sí, cuenta cómo los hijos crecen, se separan de uno y cómo ofrecerles la posibilidad de que lo hagan y también cómo soportarlo. Es doloroso. Yo me inspiré en lo que he vivido con Alice, aunque, por supuesto, lo que se narra tiene poco que ver con su historia personal. Paul observa a Camille crecer como yo veo crecer a Alice.
-Usted se atreve a valerse del azar. Paul encuentra a Ada, que azarosamente va a ser su asesora de prensa y es la madre de una nena cuya baby sitter es la propia hija de él. Y como por casualidad él se enamora de Ada en el momento en que su padre muere.
-Ésa es la confrontación de los opuestos. Hacía falta una muerte para que hubiera un nacimiento, pero aun si el tema es triste, Au galop sigue siendo un film alegre. Un film sobre un hombre que "reaprende" a amar.




