Un film con elenco soñado
El director húngaro Lajos Koltai habla sobre la película que protagonizan Vanessa Redgrave y Claire Danes y en la que Meryl Streep hace una conmovedora aparición
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Lajos Koltai se lo había anticipado a La Nacion en noviembre de 2006, cuando al hablar telefónicamente desde Budapest en vísperas del estreno en la Argentina de Sin destino no hacía más que entusiasmarse por lo que iba a convertirse en su primer largometraje como director rodado en Estados Unidos.
"El estudio confió en mí todo el tiempo y consiguió a todos los actores que pedí. Es un sueño increíble hecho realidad", decía por entonces el realizador húngaro, que es al mismo tiempo uno de los más destacados directores de fotografía del cine mundial a lo largo de las últimas cuatro décadas. Tal vez a partir de ese indiscutido prestigio logró que Vanessa Redgrave, Meryl Streep, Glenn Close, Toni Collette, Natasha Richardson, Claire Danes, Hugh Dancy, Patrick Wilson y Eileen Atkins protagonizaran Pasión al atardecer (Evening), cuyo estreno anuncia Impacto Cine para mañana.
Un año y medio después de aquella charla, Koltai vuelve a atender a La Nacion desde su hogar en Budapest. "Me acuerdo muy bien de esa charla, porque acababa de terminar el rodaje de Pasión al atardecer y estaba muy entusiasmado", dice a modo de saludo y antes de interrogar al cronista acerca de la elogiosa recepción que tuvo entre nosotros su ópera prima como realizador.
"Creo que en el fondo Sin destino y Pasión al atardecer tienen un común denominador: las dos películas hablan del ser humano con mayúsculas y cómo se toman las decisiones más importantes de la vida dentro de una familia o en el grupo más cercano. Y también de qué momentos en la vida de una persona estamos dispuestos a recordar y a guardar con marco dorado", explica Koltai, cuyos primeros pasos como director parecen apoyarse en un mismo leit motiv: la posibilidad de encontrar la felicidad en situaciones nada propicias y cargadas de adversidad. Sin destino planteaba ese propósito a partir de la autobiografía del premio Nobel de Literatura Imre Kertesz, en la ominosa escenografía de un campo de concentración nazi; Pasión al atardecer, en el lecho de una mujer anciana y enferma.
El film se asoma paralelamente, en el pasado y en el presente, a la vida de Ann Grant (Redgrave), una mujer ya anciana y enferma que, en compañía de sus hijas (Collette y Richardson), evoca los momentos clave de su vida, sobre todo cuando, medio siglo atrás, en vísperas del casamiento de su mejor amiga, Lila (Mamie Gummer), parece encontrar al hombre de su vida. Está basado en un relato de Susan Minot que ella adaptó junto al laureado Michael Cunningham (Las horas).
"Muchos me preguntaron, sobre todo en Estados Unidos, si había algún vínculo autobiográfico entre la película y mi propia historia, y siempre contesté con frases que, según creo, son de sentido común, porque tarde o temprano tendremos que decirle adiós a alguien muy querido de nuestra familia. Y aquí está el tema más importante de la película: las decisiones que se toman y el modo en que se plantean las relaciones humanas cuando sentimos que alguien que está muy cerca está por marcharse. Momentos muy pequeños y muy tocantes en la vida de cada uno. Es una pérdida, de acuerdo, pero ¿por qué no traer de nuevo a la vida aquellas cosas que más se disfrutaron? Eso le pasa a la protagonista", señala el realizador.
Koltai comenzó a armar el complejo tablero de su producción a partir de una más que satisfactoria charla con Redgrave, en quien pensó antes que nadie para encabezar el elenco. Actriz y director tuvieron ese primer encuentro en el lobby de un hotel londinense, donde según Koltai terminaron tomados de la mano "como si fuésemos hermano y hermana, reencontrándonos después de 20 años". Comentó el director que Redgrave le dijo, tras leer el guión, que no sentía en un 100 por ciento que el personaje era ella. "Pero estaba feliz y dispuesta a trabajar en la película –subrayó–, sobre todo porque el día anterior a nuestra conversación ella había visto Sin destino y no hacía otra cosa que preguntarme detalles de todo tipo sobre la película."
Después, buena parte de las certezas que Koltai necesitaba llegaron cuando, tras un casting con 150 actrices en Nueva York, decidió que Mamie Gummier personificara en las secuencias ambientadas en la década de 1950 a la mejor amiga de Ann, que en su juventud lleva el rostro de Claire Danes.
Gummier es en la vida real la hija de Meryl Streep, que se prestó a encarnar al personaje, ya maduro y junto a Redgrave, en una de las escenas clave de la película. No es el único vínculo real que se manifiesta entre los personajes del film, porque Richardson (que en la película es Constance, una de las hijas de Ann Grant) es en la vida real la hija de Vanessa Redgrave.
"Meryl estuvo dos días con nosotros y nos regaló junto a Vanessa una maravillosa secuencia que no quisiera revelar demasiado, pero que en definitiva encierra el sentido profundo y total de la película. Fue Meryl la que me dijo que no tenía sentido ensayarla y que dejara que todo fluyera natural y espontáneamente", detalló Koltai, para quien rodar esa escena fue "lo más parecido a estar en el cielo".
Para el director, ese momento no hizo más que corroborar lo que encontró al conformar ese elenco soñado del que hablaba con entusiasmo aun mucho antes del estreno: "Siempre me dio la impresión de que ninguno de ellos actuaba en el sentido tradicional de la palabra, sino que estaban allí porque era lo correcto, porque tenían que hacerlo y porque no podía ocurrir otra cosa. Fíjese en Glenn Close: su personaje es pequeño, no tiene el protagonismo de otros, pero su presencia se mantiene aun cuando no aparece en la pantalla. Es lo mejor que puedo decir de ellos".


