
Un film tailandés se llevó la Palma de Oro
Javier Bardem ganó como mejor actor por Biutiful
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CANNES.- El notable director tailandés Apichatpong Weerasethakul ganó anoche la Palma de Oro de la 63» edición del festival por su film Uncle Boonmee Who Can Recall His Past Lives.
Se trata de una bella y fascinante historia de fantasmas que buscan la reconciliación, extrañas criaturas y mitologías milenarias que aborda con lirismo y sensibilidad el tema de la muerte y la reencarnación a partir de enseñanzas del budismo. El realizador -de 39 años- pudo salir a último momento del caos callejero de Bangkok, gracias a un pasaporte que le dio la embajada italiana y le dedicó el premio a la gente de su país: "Espero que ayude a calmar los espíritus", sostuvo el director de Tropical Malady, poco después de recibir el máximo galardón de manos de Charlotte Gainsbourg.
El jurado, presidido por Tim Burton, concedió el Gran Premio a Des h ommes et des dieux, film del francés Xavier Beauvois, que reconstruye el caso real del secuestro y matanza de siete monjes trapenses franceses en la Argelia de 1996. En una velada en el que casi todas las distinciones fueron entregadas por bellas actrices, Salma Hayek fue la encargada de dárselo al director de El pequeño teniente.
El premio al mejor actor fue compartido por el español Javier Bardem, por Biutiful, del mexicano Alejandro González Iñárritu (se lo dedicó a su novia Penélope Cruz, presente en la sala) y el italiano Elio Germano, por La nostra vita, de Daniele Luchetti.
La amplia cosecha francesa se completó con el galardón a la mejor actriz para Juliette Binoche, por su papel en Copie conforme, de Abbas Kiarostami (que en su discurso pidió la liberación del también director iraní Jafar Panahi) y al mejor director para Mathieu Amalric, por Tournée, que lo recibió acompañada por las cinco divas del film, de manos de Kirsten Dunst.
Finalmente, Asia Argento concedió el diploma del Premio del Jurado a Un homme qui crie, película de Mahamat-Saleh Haroun sobre la guerra civil en Chad, y Emmanuelle Devos hizo lo propio con el galardón a mejor guión, que recayó en el coreano Lee Chang-dong, por su excelente melodrama Poetry.
Los premios de la noche se completaron con la Cámara de Oro a la mejor ópera prima que Emmanuelle Béart y Gael García Bernal otorgaron a un film mexicano: Año bisiesto, de Michael Rowe.
Balance positivo
Más allá de los desniveles de la competencia oficial, la programación de este año ratificó que Cannes es el festival más importante e influyente del mundo.
A nivel artístico, la mejor sección fue Un Certain Regard. Hasta hace algunos años, una suerte de rejunte de los desechos que dejaba la competencia oficial, hoy esta muestra se ha convertido en un exponente de lo mejor del cine mundial. En esta oportunidad, se lucieron los nuevos trabajos del coreano Hong Sang-soo, el estadounidense Lodge Kerrigan, el francés Jean-Luc Godard, los argentinos Pablo Trapero y Santiago Loza e Iván Fund.
En cambio, la sección paralela Quincena de Realizadores (que tiene nuevo director) no mantuvo el nivel de ediciones anteriores, pero regaló una joya, como la italiana Le quattro volte, de Michelangelo Frammartino. Por su parte, la Semana de la Crítica tuvo una buena recepción general, con sus apuestas por novedades francesas, por la comedia y por el documental político.
El Marché du Film sintió con fuerza los efectos de la crisis financiera: se hicieron menos operaciones y la mayoría de los asistentes se quedó apenas cuatro o cinco días en La Croisette.
Para el cine argentino, esta edición ha sido muy provechosa. Después de 18 años, se ganó un premio en una sección oficial como Un Certain Régard (el de mejor interpretación para las tres protagonistas de Los labios, de Loza y Fund). Los otros dos largometrajes, Carancho, de Pablo Trapero; y La mirada invisible, de Diego Lerman, sumaron también mayoría de críticas positivas, invitaciones a festivales y algunas ventas al exterior. Además, por primera vez en mucho tiempo, la producción nacional tuvo tres cortos en el festival, uno de ellos (Rosa, de Mónica Lairana) en competencia por la Palma de Oro.
A nivel institucional, el Incaa concretó aquí desde su stand una activa promoción del cine argentino, anunció ante una masiva concurrencia de productores, compradores, vendedores y distribuidores extranjeros los detalles de la segunda edición del mercado latinoamericano Ventana Sur (del 3 al 6 de diciembre) y firmó un nuevo acuerdo con Italia para el apoyo financiero a proyectos nacionales en desarrollo. Como siempre, Cannes permite combinar sin tensiones y con buenos resultados el arte y los negocios.


