Un juego macabro en pantalla
El director José Glusman adelanta la historia de Domingo de Ramos
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Actor, productor y teatrista, José Glusman vuelve a la pantalla con su film Domingo de Ramos , que se estrena mañana. "La historia -dice durante un diálogo con LA NACION- es un thriller pueblerino con un relato particular. Aunque no me gusta calificar mis obras, esta historia es aparentemente sencilla situada en un espacio propio aunque real, en un lugar bello y particular del mundo que podría ser un barrio cualquiera en un día cualquiera. Sus personajes son seres con una diversidad de conflictos que se van desgranando a través del relato para lograr, finalmente, descubrir lo que les va ocurriendo en el curso de la anécdota."
-¿Dirías que el film se basa en una temática policial?
-Hay mucho de policial en lo que ocurre en la película, pero no está basada en peleas o tiroteos. Sus protagonistas son un subcomisario que oculta un secreto, una mujer casada con un hombre inquietante y poderoso, un vecino cercano a estos personajes que ve amenazado su mundo particular y un jardinero que siente que su entorno se va desmoronando. Entre ellos comienza un juego, a veces macabro, que terminará en tragedia.
Glusman, que había dirigido Cien años de perdón, en 2000, y Solos, en 2006, añade: "El relato posee un tiempo narrativo que puede demandar cierto esfuerzo al espectador, pero poco a poco toda esa enredada madeja va quedando al descubierto y sus piezas toman forma y quedan al descubierto". Señala que la historia partió de un cuento de Daniel López, coguionista del film, "y ambos trabajamos para que ese relato tomase forma cinematográfica".
-¿ Domingo de Ramos tiene algún parentesco con tus dos producciones anteriores?
-La temática es muy distinta a Cien años de perdón y, en cambio, se acerca más a Solos . El género policial siempre me atrajo y esta vez creo haber logrado un film distinto, atípico y con un clima que va aumentando en espesor hasta su finalización.
El realizador eligió para su elenco a importantes nombres. "Cuando comencé a pergeñar la película, en el primero en el que pensé fue en Gabriel Goity, que daba el exacto retrato de ese misterioso comisario, -apunta- y luego se fueron agregando al reparto Gigi Rua, Mauricio Dayub y Pompeyo Audivert, quienes lograron aportar a sus papeles todo ese ámbito casi tenebroso que pedía el guión. El rodaje me demandó seis semanas de intenso trabajo y, cuando terminé de filmar, sentí un gran alivio, pues en la pantalla estaba lo que yo me había propuesto a partir del guión, es decir hacer una película que necesitaba del esfuerzo de todos para lograr ese clima que va desde lo misterioso hacia lo casi patético."
Como resumen, Glusman dice: "El film transita por una propuesta estética y narrativa que va construyendo su relato con los puntos de vista de los diversos personajes y lo completa el espectador como un observador más. Estimo que mi modesta ambición tenga en el público el eco que mereció el esfuerzo de su rodaje, ya que hacer hoy en la cinematografía nacional un film independiente es, a la vez, un riesgo y una fascinante aventura".
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