Un mundo fascinante y distintivo
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"Whisky" (Uruguay-Argentina-Alemania/2004). Dirección: Juan Pablo Rebella y Pablo Stoll. Con Andrés Pazos, Mirella Pascual, Jorge Bolani, Daniel Hendler, Ana Katz y Alfonso Tort. Guión: Juan Pablo Rebella, Pablo Stoll y Gonzalo Delgado Galiana. Fotografía: Bárbara Alvarez. Música: Pequeña Orquesta Reincidentes. Edición: Fernando Epstein. Dirección de arte: Gonzalo Delgado. Sonido: Catriel Vildosola. Producción de Control Z Films, Rizoma Films y Pandora, presentada por Primer Plano Film Group. Duración: 95 minutos. Apta para todo público.
Multipremiada en cuanto festival o evento se presentó (Cannes, La Habana, Huelva, Tesalónica, Tokio o los Goya españoles), inesperado éxito de público no sólo en Uruguay (con récord histórico incluido), sino también en toda Europa, "Whisky" significó la consagración definitiva de los jóvenes directores montevideanos Juan Pablo Rebella y Pablo Stoll.
Tras su auspiciosa opera prima, "25 Watts" (2001), una película interesante pero demasiado influenciada por el nuevo cine argentino y por las tragicomedias lacónicas y ascéticas de Jim Jarmusch y de Aki Kaurismäki, Rebella y Stoll consiguen con "Whisky" un gran salto que los deposita en el terreno de los grandes autores, esos realizadores con vuelo propio, con universos personales e intransferibles, y dueños de un talento sostenido por la coherencia, el rigor y la convicción.
Pequeña obra de cámara a la que le bastan tres personajes, un conflicto central y media docena de locaciones para construir un mundo fascinante y distintivo, "Whisky" resulta una pintura tan universal y reconocible sobre la soledad y la incomunicación como profunda e inconfundiblemente montevideana a la vez en su mirada a esa decadencia social casi imperceptible pero persistente, a esa mezcla de nobleza, nostalgia, dignidad y patetismo que define al "hombre de la calle" (Jaime Roos dixit) de vida muchas veces gris y monótona de la capital uruguaya.
El perfecto antihéroe de "Whisky" es Herman Koller (notable composición de Jorge Bolani), un comerciante judío, soltero y cincuentón que es dueño de una precaria y decadente fábrica de medias. Los días transcurren allí sin grandes novedades (mucho menos sorpresas): siempre los mismos rituales, la misma rutina. Todo cuidadosamente supervisado por la eficaz y leal empleada Marta (Mirella Pascual).
Pero las apacibles desventuras de Herman y Marta sufren un brusco giro cuando el protagonista recibe la noticia de que su hermano Jacobo (Andrés Pazos, toda una revelación cómica), radicado desde hace años en Brasil, donde maneja también una fábrica de medias (bastante más rentable y moderna que la suya), está a punto de llegar para una ceremonia familiar. El hasta entonces inmutable Herman -que mantiene una lejana y tensa relación con su hermano-se siente obligado a demostrarle que no es, en realidad, el triste perdedor que el espectador conoce. Así, le propone a Marta que se haga pasar por su esposa por unos días y vaya a vivir con ellos a su departamento.
Hasta aquí la premisa inicial de "Whisky", una película construida con una puesta en escena implacable, sin excesos ni demagogias, pero que a fuerza de observaciones tan inteligentes como su sentido del humor va conquistando y generando una creciente fascinación en el espectador, que es partícipe de un viaje que, con el correr de la trama, va desde el realismo llano de las pequeñas anécdotas cotidianas hacia un surrealismo de insospechadas dimensiones líricas.
Dos directores convencidos de su búsqueda, actores que sintonizan a la perfección con las aristas tragicómicas de la historia, impecables aportes en la construcción de climas por parte de la fotógrafa Bárbara Alvarez, del sonidista argentino Catriel Vildosola y del grupo también nacional Pequeña Orquesta Reincidentes, así como una descripción punzante, sin exaltaciones ni lugares comunes, de un insólito triángulo afectivo entre seres maduros y anónimos que termina alcanzando ribetes excepcionales: ésa es la rica propuesta de "Whisky", una de las grandes sorpresas de la temporada 2004, que -es de esperar- no pase inadvertida por la cartelera argentina.






