Vulgaridad y humor rudimentario
Tres adolescentes parten en un viaje hacia la iniciación sexual del protagonista
1 minuto de lectura'

Manejado por el sexo (Sex Drive, EE.UU./2008, color; hablada en inglés). Dirección: Sean Anders. Con Josh Zuckerman, Amanda Crew, Clark Duke, James Marsden, Seth Green. Guión: Sean Anders y John Morris, sobre la novela de Andy Behrens. Fotografía: Tim Orr. Música: Stephen Trask. Edición: George Folsey. Presentada por Alfa Films. 109 minutos. Sólo apta para mayores de 13 años.
Nuestra opinión: regular
Lo mejor que tiene Manejado por el sexo es Ezekiel, un agricultor amish de barba pelirroja que se ha contagiado, en su fugaz contacto con la vida urbana, el ejercicio de la ironía (la aplica casi todo el tiempo) y también ha aprendido (vaya uno a saber dónde) los secretos de la mecánica automotriz, lo que le permite ingresar en la ficción del film cuando el protagonista y sus amigos se quedan varados entre los maizales del Medio Oeste norteamericano.
Claro que Ezekiel no es el protagonista y que la película (ya lo dice el título) nada tiene que ver con el agro, ni con las comunidades religiosas ni con la reparación de automóviles, sino con el sexo, o mejor dicho: con los problemas que enfrenta un estudiante todavía virgen cuando decide dejar de serlo. Pero en medio de tanta vulgaridad típica de estudiantinas picarescas y de tanta comicidad rudimentaria -más de baño que de alcoba-, es un verdadero descanso ese personaje pintoresco que anima con mucha gracia Seth Green y del que nunca se sabe si habla en serio o está bromeando.
Todo lo demás no se aparta de la receta habitual concebida para proveer diversión fácil al público adolescente sin gastar demasiado ingenio. La cuestión gira en torno de Ian, para quien es un problema haber llegado a los 18 años y carecer de la desenvoltura de su amigo Lance para conseguir chicas. Lo único que ha logrado hasta ahora (salvo la compañía de Felicia, su mejor amiga), es relacionarse vía Internet con una tal Miss Sabrosa y concertar con ella una cita. Pero para que el encuentro se produzca (en Knoxville, Tennessee) debe robarle el auto a su homofóbico hermano, cruzar medio país y rogar a Dios para que la tal Miss no sea ningún Mister. La aventura, de la que participan sus dos compinches más próximos, le llevará mucho más de lo previsto y le deparará un sinfín de problemas, además de un desenlace que no sorprenderá a nadie que tenga alguna experiencia como espectador de cine.
Por suerte, el viaje lo pondrá en contacto con Ezekiel, cuya presencia no alcanza a rescatar al desmañado film de su mediocridad, pero le aporta algo de oxígeno. La frescura de Josh Zuckerman también ayuda.
- 1
2Los galardones de los actores celebraron a Pecadores y pusieron en duda lo que sucederá en los premios Oscar
3Estrenos de Netflix en marzo: de la miniserie erótica con Rachel Weisz a los films Peaky Blinders y Parque Lezama
- 4
Todos los escándalos que envuelven a Scream 7: renuncias abruptas, despidos y disputas salariales

