
Con gusto a buena música
En el Bajo: a pasos de plaza San Martín, por la arteria que cobijó a Jamaica, se instala ahora el jazz durante unos meses.
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El boliche recibió el nombre de Whisky Grant´s, y su nuevo espacio el de Down Town Matías. ¿Todo para qué? Para difundir jazz. Con protagonistas argentinos, además.
Es una las tantas paradojas nuestras de cada día: mientras nacen locales de jazz en varios puntos de esta ciudad cosmopolita, el jazz se difunde con cuentagotas por las radios.
Lo cierto es que el último jueves de marzo, y todos los de abril, mayo y junio, podrá escucharse jazz, desde las 22, en San Martín 979, a cargo de prestigiosos músicos argentinos.
Tanto la idea original, como la dirección y la producción están a cargo de Roberto Aidenbaum, que no improvisa, ya que hace unos años trabajó en la producción de Joao Gilberto, el fallecido Michel Petrucciani, Joe Henderson y Jack De Johnette. "Finalmente -confiesa-, pude concretar un viejo sueño. No sólo ofrecer jazz por argentinos sino convocarlos para que se escuchen entre ellos. Quiero que el jazz llegue a la gente y que cada músico pueda mostrar su estilo".
El próximo jueves abrirá las puertas Sergio Mihanovich (tío de Sandra), quien ofrecerá, desde el piano y el canto, un "Tributo a Gershwin". El 1º de abril se presentará el trío de Pocho Lapouble-Jorge González-Marcelo Mayor; el 8 estará el Rubén Barbieri Trío (Rubén es hermano de Gato), con un "Tributo a Miles Davis"; el 15 ocupará el escenario Néstor Astarita junto a Buenos Aires Jazz-Fusión; el 22 habrá clásicos del rock en versión jazzística con La Titanic (Miguel Zavaleta, Tito Losavio, Rano y Fernando Lupano), y el 29 se presentará el Agustín Pereyra Lucena Cuarteto, con "40 años de la bossa nova".
Tanto Sergio, como Rubén y Pocho coinciden en que el jazz se va instalando lentamente en algunos reductos porteños, si bien, precisa Rubén Barbieri, se trata de un pequeño rebrote marginal, ya que el jazz siempre será de minorías.
"El jazz fue importante -insiste Barbieri-, cuando fue de masas, allá por los 30 y 40, con las grandes bandas de Goodman, Dorsey, Basie, Ellington. La gente iba a milonguear." Sergio recuerda muy bien que hacia fines de los cuarenta él pudo comprobar esta popularidad cuando escuchaba a Ellington y a Sinatra.
"El jazz se distanció -precisa Rubén- cuando sobrevino el bebop, que fue más de elites y menos para bailar."
"Ahora se desató en los Estados Unidos el revival de la era del Swing -destaca Pocho-. Es como un negocio de las discográficas y de la moda.
Los músicos están contestes en que a partir del Club del Clan el jazz y el tango se vinieron abajo y se instaló una música de baja calidad. Y piensan que en este momento hay muchos jóvenes que quieren escuchar otra música que la que circula machaconamente por las FM. Con esta idea asumen este ciclo de jazz.





