Con nombre y apellido

El fin de semana último, el Cerro Castor, en Ushuaia,
ardía
: había un campeonato de polo sobre nieve, los lugareños se revolucionaban con la estada de Facundo Arana con su familia, sonaba
La rubia tarada
insistentemente en todos los restaurantes, tocaba una banda militar... y GÉAU vitaminwater organizó una fiesta de día, para la que llevó hasta allá unas 150 personas.
Los invitados llegaban desde Chile (un divertido contingente de actores, músicos y periodistas) y Buenos Aires: entre otros, ahí estaban la nieta de Susana Giménez, Lucía Celasco; el actor Mike Amigorena; los modelos Guillermina Valdes (sin Marcelo Tinelli), Dolores Barreiro, Matías Camisani e Iván de Pineda, entusiasta embajador de la marca.
Salvo comida vegetariana, en la fiesta no faltó nada: nieve blanda, de la mejor; sol radiante; motos, trineos y hasta un helicóptero para transportar a los invitados; cócteles creados según el sabor de cada agua vitaminada; música de lo más animada a cargo del DJ Chiwi Baynaud (el mismo de Tequila) y un show acústico de la cantante Leah Wood , hija de Ron Wood (¡y amiga de Kate Moss!), que se suma así a otras hijas de rolling stones invitadas a participar en ediciones anteriores de la fiesta (Jade Jagger y Alexandra Richards, las dos en plan DJ).

Miss
Wood, fresca y accesible, dejó la mejor impresión en todos. Sobre todo en un muy joven periodista que, cuando la vio fumar unos cigarrillos
light
que ya no existen en la Argentina, se lo comentó. Y ella, cual turista en Cuba, le regaló tres.
Por esta vez, la chica desistió de mostrar su música electrónica y dio un show acústico de covers. El primero parecía dedicado a De Pineda, que la noche anterior quería llevar al grupo a un bar de karaoke con canciones de los años 80. "¡Se puede cantar algo de Martika!", arengaba. Y así empezó Wood, con I Feel the Earth Move , de Martika.
El remate de lujo lo puso Bernard Fowler , el legendario corista de los Rolling Stones, que toca el jueves en Niceto. Todos lo confundían con un integrante de Black Eyed Peas. Así, para poner las cosas en claro, volvió al puesto de alquiler de botas y tablas, y tras devolver lo suyo se puso a cantar Wild Horses en exclusiva para los empleados del lugar, más nos pocos afortunados que pululaban por ahí, en medias térmicas.





