
Con portación de apellido
Parentesco: la cantante cubana Anabell, hermana de Silvio Rodríguez, presentará hoy sus canciones en La Trastienda.
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Por ahora, el lazo de sangre que une a Anabell con Silvio Rodríguez le sirvió a la cantautora para subirse a un escenario en el recital que su hermano realizó en la Argentina en 1994 y para grabar su disco solista "Milagros", que hoy, a las 23, presentará en La Trastienda. Es el principal crédito que tiene frente al público porteño: "Ahora escucharán mis canciones", amenaza con una sonrisa.
Ahora, regresa sin Frank Fernández, uno de los pianistas más importantes de la isla, que grabó en su disco, producido en los estudios de Silvio Rodríguez. Sola y con una guitarra, desgranará material propio y varios clásicos ("de mi hermano, en versiones que la gente no reconocerá", adelanta).
Anabell, de apellido López, toma varias tazas de café para calentarse el cuerpo ("imposible para un cubano vivir acá", dice). Su rostro maquillado no disimula el cansancio de un largo viaje que la trajo de una gira española directamente a Buenos Aires. Pero no muestra fastidio cuando le preguntan sobre su hermano famoso, por más que sea una rutina repetida en cualquier parte del mundo. Ella responde con una excesiva cordialidad. "Por más que sea la hermana de Silvio, si no tuviera talento no podría estar en esto", dispara con una muletilla preparada para la ocasión. Y no deja de imaginar con optimismo: "Algún día dirán Silvio, el hermano de Anabell".
A los 16 años, la cantante cubana tenía un destino de actriz, pero en un programa de televisión descubrió su verdadera vocación. "Desde ese momento empecé a cantar de todo: música campesina, son, rumba, rock y boleros, hasta que llegué al pop".
De la misma manera casual nació su primer disco solista. "Estábamos en una reunión y se armó una linda descarga donde me puse a cantar cosas que nunca había hecho con Frank Fernández. Cuando terminamos, Silvio se acercó y me dijo: "Tendrían que grabar algo juntos". Yo le contesté: "¿Y si tú lo produces?", y al poco tiempo estábamos en su estudio. En el ínterin participó de un disco homenaje a Sindo Garay y de otro a Benny Moré. "Es una manera de que los jóvenes se acerquen a esa música y la descubran", explica.
-En el mundo, la música más reconocida es la de la vieja trova, mientras que en Cuba se desconocen a estos referentes.
-Lo que pasa es que el boom de la salsa invadió todo. Muchos trovadores que hicieron concesiones se pusieron a tocar esa música. Pero no te preocupes, la trova existió y va existir siempre.
-¿Se siente más cerca de la nueva o la novísima trova?
-Para mí la trova es una sola con diferentes generaciones. Cada cual le canta a la realidad que le toca vivir. Esa es la única diferencia.
-¿Y cuánta es la influencia de su hermano en la música que hace?
-Como toda persona joven, cuando yo empecé lo primero que hice fue rebelarme. Silvio siempre fue un hermano intachable y una persona con mucha delicadeza a la hora de darme consejos. Pero yo siempre me he cachao en lo que me dice.
-¿Comparte la idea de cantarle a la revolución cubana?
-En realidad, no hablo de política. Hablo del amor y de otras sensaciones. Siempre digo que la persona que no sabe de política no puede hablar. Con Silvio compartimos muchas cosas del arte, pero no hablamos jamás de política, aunque estoy absolutamente de acuerdo con todo lo que defiende.





