
Coro Kennedy, a pura vocación
Se presenta hoy y mañana, con más de comedia musical que de canto tradicional
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Hace 20 años, en coincidencia con el regreso a la democracia, nacía el Coro Kennedy. Se trataba de una más de las tantas agrupaciones vocales de carácter vocacional que surgían en el seno de las más diversas instituciones públicas y privadas, en este caso, en el ámbito académico de la Universidad Kennedy.
Como recuerda su director y fundador, Raúl Fritzsche, todo comenzó con las ganas de cantar música popular en forma colectiva de quince estudiantes universitarios y ni remotamente imaginaba el heterodoxo rumbo que tomaría el coro que hoy, entre los de adultos, jóvenes, chicos, hipoacúsicos y sucursales en el interior, alberga a 800 coreutas. Es, probablemente el coro vocacional más grande del país.
Hoy y mañana, celebra sus 20 años con dos conciertos, nada menos que en el Teatro Astral. Un repertorio ecléctico con temas de Freddy Mercury, Gaby, Fofó y Miliki, fragmentos de musicales célebres como "Cats", "Miss Saigón" y "Los miserables", con puesta en escena, maquillajes y vestuarios, iluminación y hasta la utilización de arneses para elevar por los aires a los coreutas más chicos conforman parte de la función, alejada del formato tradicional del concierto coral y más cerca del espectáculo de teatro musical.
Esta fue, precisamente la vuelta de tuerca, inesperada para Fritzsche que le cambiaría su vida y la de la identidad del coro: "En los primeros cuatro o cinco años fue un coro tradicional. Pero un día estábamos cantando en público "Se fuerza la máquina" y los coreutas se pusieron a hacer palmas mientras cantaban". Esto, para la ortodoxia coral, era por entonces una especie de "sacrilegio". Pero, como recuerda el director "el público respondió inmediatamente y ahí nos dimos cuenta de que estaba pasando algo para explorar".
Con el histrionismo como bandera, el Coro Kennedy (integrado por intérpretes vocacionales) comenzó a cantar y actuar, incorporando a sus ensayos cotidianos a coreógrafos y maquilladores. Y con esta fórmula se salió del "circuito" coral para ingresar en espacios tan inesperados como los medios masivos de comunicación, y en particular la TV.
Esta incursión se dio de la mano de la consigna de Fritzsche para el coro, "unir arte con solidaridad". El coro se ganó un espacio sumándose a diferentes iniciativas solidarias, desde hace ya una década, que coronó con experiencias como el CD "El día después". En dicho álbum el Kennedy llegó al premio Guinness por reunir a 75 artistas para cantar la canción "Rutas del Alma". El dinero recaudado, se destinó a la arquidiócesis de Goya (Corrientes), a la arquidiócesis de Roque Sáenz Peña (Chaco) y a la parroquia San Cayetano.
La última iniciativa es la subasta por Internet de remeras firmadas o estampadas con manos de artistas como Soledad, Mariano Martínez, Tomás Fonzi y Ricky Martin (www.corokennedy.com).
Polémico play back
Polémico en el medio coral por su heterodoxia, defiende su decisión de que su coro, por ejemplo, haga play back en sus presentaciones televisivas: "Así es el lenguaje televisivo, y para poder acceder a él hay que aceptarlo", sostiene.
"Es que a mí me echaron de todos los conservatorios -agrega entre risas-. Y lo agradezco porque yo quería además de cantar a cuatro voces, a veces hacerlo a ocho, o a una, al unísono. No es lo mismo un gospel que acompañar a un cantante bailantero, cada cosa tiene su dinámica."
Según Fritzsche el presente musical y teatral del coro se debe a una necesidades de los cantantes: "A un cantante hoy por hoy le fascina no sólo cantar sino expresarse con el cuerpo. Se trata de bailar, cantar y actuar y esto produce mucho efecto en el público."
A raíz de su alta presencia mediática que, como recuerda Fritzsche hasta "llegó a que fuéramos satirizados como Coro Clinton en un programa popular como el de Marcelo Tinelli", son cientos los que pujan por ingresar en el grupo cada año. Con orgullo, para preservar la base amateur de su coro, cuenta que le pudo dar forma al coro escuela: "De este modo no necesitamos tomar examen para entrar. Ahora todos los que quieren empezar a cantar, aunque nunca lo hayan hecho, pueden hacerlo allí".
A la hora del balance, el director señala que era "totalmente imposible imaginar este presente. Porque cuando empezamos en este camino nuevo no tenía referentes, no había un coro que hiciera cosas similares, ni aquí ni en otros lados". Los conciertos del Astral serán, entonces, el comienzo de los festejos, ya que está la idea de volver a encontrarse con artistas populares en escena durante todo 2004.
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